EE.UU. PARECE DARSE POR VENCIDO CON VENEZUELA Y MADURO

Venezuela

Después de un bombardeo diplomático que incluyó frases como “tenemos todas las opciones sobre la mesa” o “tenemos que restablecer la democracia en Venezuela”, el bloqueo financiero y económico, el cerco mediático y la presión internacional que orquestan junto a países de la Unión Europea, Canadá y América Latina, representantes del gobierno de EE.UU. sorprendieron a propios y extraños con la sugerente expresión: “Si el gobierno de Maduro mejora, levantaremos las sanciones”.

La frase, que tiene un fuerte componente paternal, fue pronunciada por la delegación norteamericana en la OEA durante una reunión en la que Venezuela denunciaba el desmedido cerco que Estados Unidos y sus aliados han colocado contra el país caribeño.

“Las sanciones no tienen que ser permanentes. Estamos dispuestos a enmendar nuestra posición respecto a las sanciones si hay un cambio en el comportamiento del gobierno de Maduro”, dijo el vocero de la delegación estadounidense, dando por ciertas las denuncias venezolanas sobre la asfixia económica que el gobierno de Trump (y antes el de Obama), mantienen contra Caracas.

Estados Unidos endureció su postura contra el gobierno de Nicolás Maduro luego de su victoria electoral en las presidenciales de este año. Desde entonces anunciaron sanciones económicas contra varios funcionarios venezolanos, cuentas bancarias de la nación en instituciones internacionales, obstaculizaron el acceso a créditos y colgaron amenazas fuertes sobre la industria petrolera del país.

Tras las medidas unilaterales, que además tienen su impacto en las transacciones con otras naciones, se acentuó la dificultad para que los venezolanos tuvieran acceso a bienes y servicios básicos como la alimentación y los medicamentos. Paradójicamente, Estados Unidos acusa al gobierno de Maduro de no facilitar que sus ciudadanos tengan acceso a alimentos y medicinas.

La mano que mece la cuna

No queda claro si la oferta de la delegación norteamericana es una sincera mano extendida, sobre todo cuando se acusa al gobierno de causar una “crisis humanitaria” que a su vez provoca una “crisis de refugiados”. Ningún organismo internacional maneja cifras claras que avalen tales acusaciones. Recientemente ACNUR reveló que sólo 5 mil venezolanos han solicitado el estatus de “refugiados” en sus países destino, cifra que no cuadra con los 2 millones 500 mil que EE.UU. y sus aliados contabilizan.

Adicionalmente, la “mano extendida” estadounidense mantiene un dedo acusador sobre nuestro país cuando advierte que “una solución duradera en Venezuela requiere reforma económica, respeto a los DDHH y a la constitución, y elecciones libres con observación internacional”, condiciones que el propio gobierno de Estados Unidos no exhibe ni ofrece.

Si bien las declaraciones fugaces del funcionario estadounidense (que para variar no fue identificado), abren un estrecho margen para zanjar la crisis que atraviesa Venezuela debido al bloqueo económico y la presión internacional, es lógico preguntarse cuáles son las intenciones reales de tal acercamiento.

La derrota que la diplomacia venezolana ha propinado a las intenciones de una intervención armada contra el país, podría ser una de las razones que suavizaran el tono de las discusiones.

Sin embargo, la realidad nos dice que el gobierno estadounidense sigue detrás de la dura campaña de descrédito contra Venezuela, con un bloqueo denunciado como ilegal, con unas sanciones que lejos de ayudar agudizan la crisis y con una propaganda en favor de la emigración hacia naciones vecinas que sólo ofrecen xenofobia, esclavismo y humillación a los migrantes. El gobierno de Estados Unidos ofreció recientemente la cifra de 46 millones de dólares como “asistencia humanitaria a los venezolanos que han huido de su país”, dijo el funcionario gringo en la OEA.

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Por Randolph Borges / Supuesto Negado