EL CHAVISMO Y LA CONSTITUYENTE: DIFERENTES INTERPRETACIONES

Pregunte usted dentro del espectro del chavismo “¿para qué servirá la Constituyente?” y de seguro encontrará que hay ideas bastante disímiles, algunas francamente opuestas entre sí.

Algunos lo ven como un proceso profundamente ideológico, mediante el cual se avanzará hacia el Estado comunal y ya no habrá vuelta atrás en la ruta hacia el socialismo. Otros lo entienden como una jugada política utilitaria que permitirá destrancar el juego. En el medio de ambos extremos, ciertos cuadros y dirigentes piensan que puede servir para los dos propósitos. Y unos cuantos consideran que es una oportunidad para lograr avances sustanciales en asuntos específicos como el matrimonio igualitario y otros de vanguardia.

La diferencia de enfoque no es cualquier cosa. “Hay muchos que quieren promover la Constituyente, pero presentándola como una amenaza, diciendo que cuando estemos en ella vamos a hacer esto y vamos a botar a este otro… La Constituyente debe ser un lugar de diálogo, de paz, de armonía, de encuentro, no de amenaza para nada y para nadie. Seamos nosotros los primeros en dar el ejemplo. Si queremos que el pueblo se inscriba en la Constituyente, hagamos de ella un espacio de encuentro para todos, no un lugar de amenaza para nadie”, dijo el pasado jueves Miguel Ángel Pérez Pirela, conductor del programa Cayendo y corriendo.

Pérez Pirela no mencionó a nadie. Incluso dijo que su comentario era “una autocrítica”, pero está claro que uno de los dirigentes nacionales que más ha subrayado la utilidad de la Constituyente para ajustar algunas cuentas pendientes es Diosdado Cabello. De hecho, en su programa Con el mazo dando, lleva una especie de cuenta regresiva para la fecha en la que Luisa Ortega Díaz podría dejar de ser la fiscal general de la República. Asimismo, ha insistido en que, tan pronto se instale, la ANC podría dejar sin efecto la inmunidad parlamentaria de varios diputados que, de esa manera, serían enjuiciados por los hechos de violencia ocurridos en las últimas semanas.

El riesgo del sectarismo

Néstor Francia, analista político revolucionario, advirtió que “la Constituyente ha nacido contaminada con algunos de los males del chavismo que han contribuido a llevarnos a la difícil situación de hoy. El principal es el excesivo sectarismo que la ha venido caracterizando”. Según Francia, una prueba de esto es que la ANC ha sido percibida hasta ahora como “algo de los chavistas”, cosa que no es nueva, pues así también ocurrió en 1999, con la diferencia de que entonces era un tema efervescente que había sido la oferta electoral principal de Hugo Chávez, quien se encontraba en la cúspide de su popularidad.

“Esta vez nos habría convenido comunicar a la gente la idea de que la ANC es chavista de origen, tanto desde el punto de vista puntual como desde el histórico, pero que el chavismo la abre al país de manera sincera, convocando a todos por medio de una comunicación amplia, fresca, creativa, novedosa, auguradora por sí misma de profundos cambios, que es lo que está exigiendo la mayoría, y que nadie ofrece en este momento crucial, ni nosotros ni mucho menos la derecha”, reflexionó Francia.

El hecho de que solo el chavismo se sienta convocado puede ser una ventaja en lo que respecta a la fijación de la agenda, pero es evidente que la ausencia del sector opositor y de una parte del creciente segmento neutral puede comprometer la legitimidad de un cuerpo deliberante tan trascendental. Así lo prevén, incluso, algunos ciudadanos que han inscrito sus candidaturas, como es el caso de Juan Martorano, quien señala que “los ojos del mundo están puestos en nuestro país. Y resultaría extremadamente peligroso ir a esta elección con una abstención que supere el 70%”. Asegura que, en tales condiciones, la Asamblea Nacional Constituyente sería constitucional y legal, pero, a los ojos del sistema hegemónico planetario, no sería legítima.

El exvicepresidente Aristóbulo Istúriz, uno de los candidatos estrella del gobierno para la ANC (quien ha planteado incorporar en la Carta Magna normas sobre el delito de traición a la patria), coincide en la advertencia. En un acto realizado el sábado en Bolívar señaló que lo más importante es garantizar que el pueblo concurra a las elecciones y apoye el llamado a Constituyente.

Y entonces, ¿cuál es la agenda?

Cuando se piensa en la agenda de la ANC, es natural buscar, primero que nada, en los motivos expresados por quien ha tomado la iniciativa, el presidente Nicolás Maduro. Él ha señalado que será una vía hacia la paz y el diálogo.

El poeta Gustavo Pereira, constituyentista de 1999, autor del Preámbulo de la Carta Magna vigente, cree que es necesario darle pleno respaldo a ese gran objetivo. “El presidente Maduro ha llamado a este proceso ‘una Constituyente de paz’. Él vio, y creo que con bastante certeza, que solo con un llamado al poder originario, es decir, a nuestro pueblo, es posible comenzar a formalizar un proceso de paz, que permita la cohabitación de los factores políticos de una manera civilizada”.

La paz y la reconciliación como meta de la ANC es una idea que cautiva, incluso, a algunos dirigentes del chavismo que se encuentran actualmente en posiciones disidentes del PSUV, como Juan Barreto, quien declaró, en entrevista con Supuesto Negado, que es necesario clarificar el rumbo, pues mientras el presidente habla de paz, otros voceros lo contradicen. “Se vende la Constituyente como un escenario de retaliación y venganza, de vendetta, mientras él comenzó a plantearlo como un escenario de reconciliación y diálogo. Entonces, o es una cosa o es la otra, y si es el espacio de encuentro, yo la acompaño; pero si es una mesa servida para darle un barniz de legalidad a un conjunto de pases de factura, va a terminar mal. No sería ese el escenario que el pueblo quiere. Yo me quedo con el primer llamado que hizo el presidente y voy hacer oídos sordos a los estridentes llamados, a los tambores de guerra para la liquidación del otro. Esas son corrientes regresivas que le están haciendo daño al proceso”.

Isaías Rodríguez, quien ocupó la vicepresidencia de la anterior ANC, estima que el pueblo entiende perfectamente que las razones que llevaron a Chávez a convocar aquel proceso no son las mismas que prácticamente han obligado a Maduro a hacerlo. “La gente sabe hoy digerir lo que es un proceso constituyente. Por lo demás, no se persigue como entonces un proyecto de país ni a mediano ni a largo plazo. Es una coyuntura donde posiblemente por la falta de liderazgo (tanto del gobierno como de la oposición) hemos llegado a una crisis política donde ni siquiera el Santo Padre ha podido romper la barrera de las negativas”.

El constitucionalista Hermann Escarrá ha tratado de dejar claro el motivo fundamental del proceso constituyente en marcha. “Hay que decir que no se trata, como ocurrió con la Constitución de 1961, de modificar los elementos esenciales de la Constitución del 99, sino de ampliar, de agregar, de incorporar una serie de temas”

Según un reportaje de Telesur, titulado ¿Para qué la Constituyente?, entre los objetivos de la ANC están:

  • Ganar la paz y reafirmar los valores de la justicia a través de un diálogo nacional.
  • Ampliar y perfeccionar el sistema económico, basado en la productividad, la diversificación y el carácter integrador.
  • Darle rango constitucional a las misiones y grandes misiones, las comunas y consejos comunales.
  • Fijar normas del más alto nivel jurídico contra el terrorismo y el narcotráfico.
  • Defender la soberanía nacional y rechazar el intervencionismo.
  • Agregar un capítulo sobre derechos y deberes de la juventud venezolana.
  • Profundizar en la lucha contra el cambio climático.

La lista parece resumir los objetivos del esfuerzo constituyente. Sin embargo, volviendo al comienzo, pregunte usted por aquí y por allá (incluso, pregúnteselo a sí mismo…) y verá que todavía no están claras las metas. Como decía el lema de un legendario noticiario de radio: amanecerá y veremos.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado