El Che y la Caperucita se confiesan ¿desilusionados o aún resteados con el chavismo?

Lee a continuación el cuarto reportaje de nuestra serie de trabajos especiales sobre el chavismo. En el siguiente, entrevistamos a dos íconos rojos rojitos de a pie, quienes nos cuentan sus historias y nos confiesan si siguen tan revolucionarios como siempre.

Dentro de esa inmensa policromía que fue desde sus inicios el chavismo, destellan por excéntricos algunos personajes que se hicieron populares en eventos de masas y transmisiones televisivas; entre ellos La Caperucita Roja y El Che venezolano.

Despreocupados por el qué dirán y en apoyo decidido al proceso que lideró el comandante Hugo Chávez, este par juega con su apariencia estableciendo un marco de irrealidad que no pasa desapercibido e irremediablemente atrae la mirada de todos.

Después de casi dos décadas de chavismo y con el presidente Nicolás Maduro atravesando el momento de menor apoyo a la Revolución, Supuesto Negado entrevistó a estos dos íconos de la extravagancia militante para conocer su posición política actual.

Nicolás no ha traicionado a Chávez

En su pequeño apartamento ubicado en el municipio Chacao, Gloria Marleny Vanegas, conocida como “La Caperucita Roja” porque siempre viste este color, nos recibe una tarde lluviosa de domingo.

Con su sonrisa característica, nos invita una taza de café negro “¿hija, con azúcar o con papelón?”, pregunta. Nos extiende la mano y nos invita a sentarnos en una mesa de comedor, coronada con una máquina de coser, que rodeada de retazos de tela y diferentes creaciones, incluyendo unos coladores de café que ella misma hace, sigue siendo una de sus fuentes de ingreso. “Hay que mantenerse activa”, asegura.

Su casa es todo un museo al chavismo militante. Varias fotografías de Chávez adornan las paredes color melón. Están por todas partes las banderas de Venezuela, los carteles hechos a mano para las marchas convocadas por el PSUV y como corolario un mueble repleto de tazas, vasos y otros objetos de memorabilia revolucionaria.

Vive desde hace 72 años en Chacao. Se define como una chavista de corazón, resteada y dispuesta a defender el proceso revolucionario que inició Hugo Chávez y a su hijo, Nicolás Maduro.

“Chávez nos dejó la semilla sembrada”, afirma en un tono enérgico y asegura que Nicolás Maduro, pese a las dificultades, ha conservado y defendido el legado del comandante.

“Yo no veo que Nicolás haya traicionado a Chávez, por Dios, para nada. Veo que el legado de Chávez está en todas partes, Chávez nos despertó, entonces, ¿qué no hizo Chávez?”, sostiene Vanegas, que ya cumplió los 80 y sigue contando.

Para “Caperucita”, en estos tiempos de dificultad es cuando se mide la verdadera madera de los chavistas reales, y no aquellos que se vistieron de rojo cuando “el petróleo estaba a 120”.

Recuerda que antes de la llegada de Chávez al poder, el pueblo venezolano acudía cada cinco años a votar y eso era todo, no había participación política, ni activismo, era una sociedad dormida, dijo.

“Yo me volví chavista cuando lo vi a él el 4 de febrero en televisión, asumiendo el golpe de Estado que había protagonizado. Desde ese entonces he gritado ¡Viva Chávez!, en todas partes”.

¿Cómo recuerda usted a Chávez? ¿Cree usted que ha sido olvidado?

“No, no se ha olvidado, Chávez no murió, se multiplicó, como dicen por ahí, y es la verdad. Después de Simón Bolívar, el segundo libertador es Chávez. Bolívar nos liberó de los españoles, Chávez nos liberó de los gringos”.

¿Qué nos dejó Chávez?

“Su imagen, que es imborrable y las cosas que nos enseñó, porque Chávez fue un maestro para nosotros. Chávez fue maravilloso, Chávez sembró Venezuela, a Chávez nadie lo olvida”.

¿De convocarse a elecciones, Caperucita votaría?

“¡Claro! Eso ni dudarlo, no podemos perder esto, hay que defenderlo”.

Con Chávez murió el proceso en Venezuela

No se llama Ernesto Guevara sino Humberto López, y no nació en Rosario, Argentina, sino en Caracas, Venezuela.

“El Che venezolano” es un personaje ampliamente conocido porque desde hace más de dos décadas adoptó la apariencia del mítico guerrillero argentino-cubano (el corte de cabello, la barba y la vestimenta militar) y se pasea por las calles de Caracas en un llamativo jeep verde oliva con una placa en letras blancas donde se lee: Chávez.

Se define como chavista ortodoxo y guevarista, pero hace tiempo que no apoya a la actual gestión política que gobierna en Miraflores.

“Yo soy 100% chavista, pero no apoyo al Gobierno. Tampoco a la oposición. Ojo, yo no salté la talanquera, fueron esos misántropos quienes la saltaron traicionando a Chávez… el redentor del siglo XXI”, asegura.

López considera que con el deceso del Comandante murió el proceso que él lideraba, los indicios de socialismo en Venezuela y ahora reina la anarquía.

“Cuando Chávez estaba vivo muchos consideraban que aunque hacía lo correcto estaba en un nido de víboras y alacranes, y ahora es esa gente quien está gobernando”, señala mientras aspira una bocanada del tabaco que sirve de detalle en su caracterización del Che.

“El Che” pertenece al partido político Unidad Popular Venezolana (UPV), fundado por la líder barrial Lina Ron, fallecida en 2011. Además, es muy cercano a los principales colectivos de la parroquia 23 de Enero, en Caracas, su zona de origen.

Sobre estos grupos hace una división: “Hay colectivos que hacen el trabajo político y social, pero otros, sobre todo los nuevos, son solo grupos de choque y bandas de delincuentes, que aunque responden al Gobierno no tienen ideología y en cualquier momento se les van a voltear”.

Durante la conversación con Supuesto Negado -en una estación de combustible en la capital venezolana donde permanece casi a diario- decenas de transeúntes y conductores de paso le saludan efusivamente y le gritan consignas: ¡Che! ¡Patria o muerte! ¡Viva Chávez, carajo!

Él responde los saludos y continúa la conversación. “Hoy el pueblo no está buscando ideología, sino respuesta a sus necesidades básicas: alimentos, medicinas, trabajo, seguridad. ¿Por qué tenemos que andar con los zapatos todos rotos?”, dice mientras muestra su calzado gastado hasta al límite. “Usted no ve a los revolucionarios del Gobierno con estas carencias”, sentencia.

Ya ha dejado claro que no apoya al presidente, pero ¿en unas hipotéticas elecciones votaría por el candidato de la Revolución?

“Ni de vaina”, responde rápidamente. “Yo no voté en las dos últimas (presidenciales y para la Asamblea Nacional Constituyente). ¿Cómo es posible que después de años en el Gobierno la promesa del PSUV sea arreglar los problemas del país?”.

Pero es innegable que el ataque político y económico contra Venezuela en los últimos años ha sido inclemente…

“Sí, el país está en guerra, pero no económica, sino de criterio… y la vamos perdiendo”.

Edgard Ramírez Ramírez / Maya Monasterios /Supuesto Negado

La serie sobre chavismo sigue en Supuesto Negado. No dejes de leer el próximo reportaje, que profundiza sobre el Golpe de Timón, aquel famoso discurso de Chávez donde pidió seriedad a su gente, poco antes de despedirse definitivamente.