Ahora a los sifrinos de Caracas también les toca cargar tobos de agua

El verano abraza con su calor a la República Bolivariana de Venezuela, y sumado a todos los males económicos, políticos y sociales que vive el país, se le agrega la falta de agua potable. Este tormento no es nada nuevo para las grandes mayorías que viven en una ciudad como Caracas, y menos en época de sequía. Pero éste fenómeno que antes era exclusivo de los sectores marginados de la sociedad, es ahora un malestar común para pobres y ricos, donde la “igualdad” en la mala recepción del servicio, ha llegado también de la mano de la ineficiencia.

En los años 80 era impensable imaginar a “Laura, la simpar de Caurimare” sufriendo los mismos vaivenes de “Juan Bimba” para cargar los tobitos con agua y servirlos en el toilet después de “hacer del cuerpo”. Y es que el tema de los servicios públicos no escapa a la crisis que vive el país caribeño, donde el vandalismo, el sabotaje y la falta de mano firme por parte de las autoridades, ha llevado al caos que se respira en muchos hogares venezolanos.

Sectores capitalinos como El Paraíso, Montalbán, El Valle, Terrazas del Ávila, Caurimare y El Cafetal, ahora entienden cómo se vive en los barrios pobres cuando el agua potable no llega en más de dos semanas, y pese a las protestas que se van sumando con el tiempo, el ente encargado de dar respuestas, Hidrocapital, no atina a convencer a los afectados.

Video cortesía de Caricuao Hoy

Desde hace semanas, las redes sociales han estado inundadas de denuncias, protestas e insultos provenientes de los sectores más acomodados de Caracas y su periferia, donde el servicio de agua se ha visto interrumpido por varios días continuos, en algunos casos, semanas o meses. Los vecinos de esos sectores reportan la falta de comunicación oportuna de las instituciones encargadas, tanto a la hora de suspender el servicio, como al momento de escuchar las quejas.

Respuesta oficial

El crecimiento demográfico en diferentes zonas de Caracas y su improvisada planificación, es una de las variables que podrían explicar la redistribución de las tuberías que surten el vital líquido a distintas partes de la ciudad. Recientemente Hidrocapital viene desarrollando trabajos en el eje Coche-Longaray, que surte a buena parte del sur-oeste de Caracas, donde habitan cerca de 500 mil personas.

En palabras del ministro de Ecosocialismo y aguas, Ramón Velásquez Araguayán:  “El servicio del vital líquido, que ahora dependerá del Sistema de Producción Tuy III… garantizará la presión necesaria para llegar a los puntos más altos sin utilizar bombeo”. Esa es la buena noticia para los habitantes de la zona, la mala es que los trabajos pueden durar unos 40 días más, contados desde el pasado 2 de junio.

Entre remiendos y chapuzas

Saúl Mijares vive en el Cafetal, una de las zonas residenciales más exclusivas que los adecos urbanizaron para su militancia adinerada. Se queja de las malas reparaciones en tuberías y tomas de agua potable en distintas áreas del municipio Baruta del estado Miranda. “Hace como un mes repararon un bote de aguas blancas a la altura de la subida de Los Naranjos, pero en menos de una semana ya estaba roto de nuevo. Uno sabe que el servicio está suspendido totalmente cuando ese bote de agua está seco”, se quejó.

Yolanda Pereira, quien también vive en la zona, refiere que no sólo es el problema de los cortes de agua, sino también el conflicto se presenta con el servicio eléctrico. “A principio de año perdí una neverita que se me quemó con las fallas eléctricas. Mi mamá estuvo presa en la casa porque ella no puede subir escaleras y no teníamos ascensores. Lo peor es que nadie te da una respuesta, nadie se hace responsable”, dijo con pesar la señora.

Razones ideológicas, sociológicas y antipáticas ya apartaban a estos sectores sociales del proyecto revolucionario que ofertaba el gobierno nacional. A ello hay que sumarle el fenómeno del éxodo familiar, que afecta la sensibilidad de muchos de ellos y ahora el perjuicio en la calidad de vida de estas personas, que ven limitado su acceso a los servicios públicos. Si en algún momento el chavismo pensó en conquistar a los sectores de clase media, definitivamente tendrá que cambiar de formas.

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Por Randolph Borges / Supuesto Negado