EL LEGADO DE CHÁVEZ ES EL POSTCHAVISMO

El gobiernismo

Hay un chavismo que solamente se puede pensar desde la institucionalidad. Es el que más se ha consolidado desde diciembre de 2013. Su único horizonte claro es seguir siendo Gobierno “como sea”. Con o sin apoyo mayoritario de la población.

Por ahí se estrella contra sí mismo en su interpretación policial y moralista de los saqueos y el bachaqueo, mientras rebusca argumentos y eufemismos o hace oposicionología para no nombrar lo que suena en la calle (“hay hambre”, “no hay medicinas”, “la guardia es la primera que roba”).

Ha llegado a hablar de “revolución civilizatoria” y “minería ecológica” mientras reduce sus principios a reprimir sin matar y no privatizar las empresas públicas. No meterse con Maduro y acordarse de que el capital financiero conspira, los gringos son imperialistas y la oposición es mediocre y potencialmente genocida, son los únicos patrones de coherencia sólidos. Es una unidad a prueba de todo, menos de perder el gobierno. Solo en ese escenario se conocerán sus partes.

El antimadurismo

El oportunismo desangelado de Nicmer Evans sirve para medir el grado de demagogia y obviología a la que se puede llegar desde una “izquierda” que, en lugar de pelear y gestionar el poder (la posibilidad de hacer), cotillea por un escritorio y una tribuna para opinar contra el capitalismo.

A falta de otros espacios o de la voluntad de crearlos (pero rara vez en variaciones tan tristes como la de Nicmer), han ido a desembocar buena parte de los discursos anatemizados o criminalizados por el gobiernismo.

Otra parte de esos discursos se atrincheran un lugar de enunciación maximalista y singular (Grano de Maíz, Roland Denis), y el último grito del antimadurismo es el militarismo derechoso de Clíver Alcalá Cordones y Miguel Rodríguez Torres.

Lo único que tiene en común el antimadurismo (que no puede estar más disperso) es la certeza de que esto se jodió cuando se murió Chávez, y de que varios podrían hacerlo mejor que Maduro. Aunque la mayoría de ellos no están dispuestos.

El post chavismo

El peor daño que le ha hecho el gobiernismo al chavismo es defender como “legado de Chávez” esta administración improvisada, autoritaria, confusa y caotizada de un capitalismo de Estado rentista en descomposición. “Yo soy / Nosotros somos Chávez” vale mucho para prenderlo en la oscuridad y cada vez menos para quemarlo imponiéndole un común sentir a quien se estrella contra el capitalismo.
El post chavismo se empezó a gestar antes no solo de la muerte de Chávez, sino del Gobierno de Chávez. Es el post capitalismo que se agencia en el horizonte de la comuna. No como inventario, ley, instrumento y límite de la institucionalidad, ni como ideal u objeto de museo del purismo izquierdista: como forma patente de nuevas (o renacidas) formas de organizar el trabajo, la producción y la convivencia. A este post chavismo cada vez lo protegen menos los muros del gobiernismo. Pero está en movimiento y cada vez más junto. Y cada vez más claro en que Chávez no vino nada más a defender este Estado, sino sobre todo a prepararnos para su superación.

Eduardo Febres/Supuesto Negado