MATAR TIGRES SIN SUDAR: EL GRAN NEGOCIO DE LA CRISIS

El arte de “matar tigres” en Venezuela no tiene nada que ver con el pasatiempo de la nobleza europea, es una depurada actividad en la cual una persona obtiene dividendos adicionales producto de un trabajo realizado fuera de sus labores formales. La crisis que atraviesa el país logró una extraña mutación de quienes alguna vez mataron tigritos y ha convertido a esa suerte de cazadores de ocasionales en avanzados depredadores de la era 2.0.

Esos que donde ven una oportunidad, ahora tienden sus redes. Esos que cuando ven a alguien con el agua al cuello le venden de contado un salvavidas on line. Esos que están dispuestos a alquilar a su propia madre para un selfie durante el segundo domingo de mayo, son los protagonistas de éste especial de Supuesto Negado.

Negocios 2.0

Si alguna ventaja tienen los millennials sobre sus ancestros, es que ven todo un mundo de opciones dentro de una pantalla LED. Lo que para muchos resulta imposible, para ellos es obvio y es así como tienen origen los negocios altamente rentables de “asesorías empresariales”.

Israel Martínez es un joven talento de las redes sociales. Se queja de la crisis, de la inflación y de los bachaqueros todos los días con sus noches, pero para él la cosa no va nada mal. En plena crisis ha captado una cartera de clientes de unos 40 comercios en varios países del mundo, gana en dólares y euros, y aunque la mayoría de sus amigos se han ido del país, él dice “paso”, por ahora.

“Manejo las RRSS de 40 empresas entre América Latina, Estados Unidos, España e Italia. Mi estrategia es cobrar más económico que lo que cobran en el mercado ofreciendo servicios de calidad y presencia permanente en Internet, cuentas con muchos seguidores e interacción constante. Con lo que facturo hoy puedo pagar a un par de personas más que me ayudan con el negocio. Se gana bastante bien”, comenta el joven.

Una de las colaboradoras de Martínez, es Natalia Loretto. Ella confiesa que no tiene empleo fijo en este momento, pero con lo que gana le es suficiente para reunir para emigrar. “Llevo tres clientes de la cartera de Israel (Martínez) y manejo dos clientes propios aquí en Venezuela que venden artículos por Internet. Ellos me pagan en bolívares y en dólares si consigo que la venta se haga en esa moneda”, cuenta relajada.

Ni Israel ni Natalia culminaron sus estudios universitarios, pero para ellos eso no implica ningún problema, pues según su criterio, todo lo que necesitan saber está en Internet.

Las criptomonedas: un negocio que paga el Estado

El auge mundial de invertir en criptomonedas es todavía una novedad para el común de los venezolanos. Pese al lanzamiento del Petro y las tímidas inversiones en Bitcoin, la mayoría del pueblo anda en otra onda.

Lucía Arcila llamaremos a la gerente de una importante empresa gubernamental que accedió a darnos importante información sobre el uso de criptomonedas en el país. Ella nos cuenta que el auge del Petro ha traído como consecuencia una oleada de “vividores” que invierten en máquinas minadoras que no tienen nada que ver con la criptomoneda venezolana. “El Petro no es minable en absoluto, es una moneda de intercambio. Ninguna máquina puede producir más Petros que los que están respaldados por el bloque Ayacucho de la Faja del Orinoco. Lo que están haciendo muchos es decir que minarán el Petro, traen las maquinitas y con ellas minan el Bitcoin”, asegura la especialista.

“Minar Bitcoin en Venezuela es un negocio tremendamente provechoso y ventajista –continúa Arcila– el Estado subsidia el consumo eléctrico de unas máquinas que pasan las 24 horas del día encendidas. Cada máquina de minería hace ganar unos 3000 o 4000 dólares mensuales y la energía eléctrica se paga a un precio ridículo en bolívares, por ello la ganancia es casi neta. En otros países los mineros de Bitcoin ganan lo mismo, pero pagan una cantidad importante en tarifas eléctricas que no están subsidiadas y son muy costosas”, concluyó.

Alexis es un minero Bitcoin y asegura que no le va nada mal. “Hace casi dos años vendí una moto que tenía y con un dinero que tenía por ahí, compré una computadora para minar bitcoins. Son máquinas especiales para detectar transacciones en Bitcoin y sirven como una especie de notario para dar fe de que las transacciones son correctas. Ellas leen los algoritmos y de todas esas operaciones me queda un porcentaje. Gano unos 2500 dólares al mes sin esforzarme nada y ya voy a mandar a traer una segunda máquina minadora”, dice sonriente el muchacho.

Rebúscate como puedas…

El rebusque sin mayor esfuerzo que nos ofrece la tecnología 2.0, es tan versátil como ingenioso. Es muy popular el uso del mecanismo PayPal para pagos y cobros de distinta naturaleza, y que dejan comisiones mínimas del 3,5% a los intermediarios basados en el tipo de cambio vigente en cada país. PayPal es una empresa de origen estadounidense que se creó con la finalidad de llevar divisas a países que tienen difícil acceso a ellas. ¡Todo un negocio redondo!

Gustavo tiene una cuenta PayPal con la que compra y vende artículos varios. Ha puesto en “alquiler” los servicios de su cuenta para quienes no tienen cómo abrir una para tener acceso a divisas de la manera más cómoda. “Hay mucha gente que no sabe manejar Internet, que no puede o no sabe cómo abrir una cuenta PayPal y que necesita ayuda para generar algunos ingresos en dólares. Esos son mis clientes, personas de la tercera edad, gente que le envían remesas, etc. Yo cobro alguna comisión por el trámite (no reveló cuánto) y todos contentos”, dijo el joven.

PayPal no cobra comisiones por transacción, al menos así lo aseguran en su página web. El portal de esta empresa se sostiene de una manera similar al funcionamiento de las tarjetas de crédito, donde el que paga las comisiones que sostienen el negocio, son los comercios afiliados al sistema de compras. El cobro de comisiones forma parte de una de las tantas formas de matar tigres sin mayor esfuerzo, que algunos se han ideado en plena crisis.

Para los que se esfuerzan un poco más, están las opciones de manejo de sus empresas a través de las redes sociales. Ingrid Núñez es publicista y además muy hábil con las manualidades. En sus RRSS exhibe una gran variedad de arreglos y adornos para fiestas, bautizos, matrimonios, regalos especiales y otras variedades. “Los negocios de estos días no pueden estar de espalda a la tecnología. Todas las estrategias que uno como publicista puede poner en práctica, las debe llevar a las redes sociales porque hay un buen mercado allí. A pesar de la crisis, uno se las ingenia para mover la mercancía”, cuenta la joven emprendedora.

Otro rebusque muy habitual, es la puesta en venta de infoproductos a través de páginas web o blogs. Los infoproductos son productos digitales que se pueden vender repetidas veces, con ventas automatizables y programadas. Es uno de los favoritos de quienes no son muy amantes del trabajo duro, pues no se requiere mucho esfuerzo para venderlos. Para los vendedores de infoproductos no hay límites. Venden software, aplicaciones, materiales en PDF, guías, manuales, etc. Lo único que se requiere es el ingenio para crear un infoproducto de calidad y que la gente quiera comprar.

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Por Randolph Borges / Supuesto Negado