EL YUAN DESPLAZA AL DÓLAR COMO MEDIO DE PAGO EN TRANSACCIONES PETROLERAS

EL YUAN, DÓLAR, PETRÓLEO

Tras su consolidación en el poder el año pasado como nuevo “emperador” de China Xi Jinping dejó claro que el gigante asiático no es ya una potencia emergente sino una superpotencia al nivel de los EEUU.

Aunque los conflictos entre Rusia y la OTAN ocupan gran parte de la atención de los medios existe otra lucha, tal vez más decisiva, entre los EEUU y China cuyo poder económico es muy superior al de Rusia.

En ese contexto ha iniciado una batalla de monedas iniciada por la declaración china de su intención de comprar su petróleo con yuanes.

Y ahora cada vez más países se unen a la iniciativa de China.

Poder Monetario

El valor de una moneda viene de la demanda de esa moneda, es decir, que la gente quiera comprar y ahorrar con ella porque es más fuerte y más confiable. Estamos en la época del dinero fiduciario, o de confianza, iniciada cuando Richard Nixon abandonó el patrón oro e inició la era del patrón dólar.

Es decir, ya ninguna medida objetiva como las masas de metales preciosos determinaba la fortaleza del dólar, sino el enorme poder industrial y militar de los EEUU, se podía comprar en dólares con confianza porque los EEUU eran fuertes y no se derrumbarían.

Nixon hizo un pacto con la OPEP para que sus miembros solo recibieran dólares a cambio del petróleo, esto se convirtió en uno de los pilares fundamentales de la demanda del dólar a nivel planetario.

Pero eso era antes, cuando los EEUU eran una gran potencia industrial, no debían y exportaban más de lo que importaban: los atletas de la economía global. Pero desde los 80 su economía empezó a decaer y su moneda a depender, más que de su poder económico, de su posición geopolítica.

Desde los 80 China, un titán con más de mil millones de habitantes, superó a EEUU convirtiéndose en la principal potencia industrial del planeta. Originalmente usó sus gigantescas reservas de fuerza de trabajo para convertirse en la fábrica del mundo, pero en las décadas siguientes logró convertirse también en un gran polo de innovación tecnológica.

Convertida en la economía más productiva de la historia humana, China empezó a acumular colosales cantidades de divisas gracias a sus exportaciones. Con su enorme productividad su moneda, el yuan, ha debido ser la más fuerte del planeta, pero durante décadas decidieron mantenerla devaluada para favorecer las exportaciones.

En 2017 cuando se convirtió también en el principal importador de petróleo del mundo, China entró en una nueva fase de expansión geopolítica aliada con Rusia que es su principal proveedor de petróleo e Irán otro de sus aliados.

Yuanes

Son muchas las razones por las que las potencias de Eurasia apuestan por los petroyuanes, pero el evadir las sanciones de EEUU –que está usando con más frecuencia– es una de las más inmediatas.

La otra, evidentemente, es un giro en el poder financiero que refleje la realidad actual de la economía mundial. Rusia y China están preparándose para salirse del sistema Swift, que es el principal sistema de pagos a nivel internacional:

“Solo cuando surjan nuevos centros de poder económico y nuevas divisas de reserva, se podrá transformar la sumisión de la economía mundial al dólar. Los primeros pasos en esa dirección los dio China lanzando su sistema de pagos internacional, CIPS (Chinese Internacional Payment System), basado en el PVP. Le ha seguido Rusia con la creación del suyo propio, un servicio bancario lanzado recientemente como respuesta a las amenazas de sacar al país del SWIFT”. Señalaba hace poco el portal Sputnik news.

Aunque la batalla contra el dólar es difícil y tomará mucho tiempo parece que China se ha anotado una victoria en África, continente donde viene extendiendo su influencia desde hace más de 20 años mediante grandes inversiones. Asian news reporta que:

“En el mes de marzo, Nigeria firmó un acuerdo con el ICBC, el banco más importante de China, a fin de adoptar el yuan como moneda para las operaciones comerciales. El país africano realizó para ello un intercambio de divisas por un valor de 2,5 millardos de dólares, en yuanes. El objetivo es facilitar el comercio entre los dos países. La decisión de Nigeria muestra una tendencia que ya es firme en África: a fines de mayo, catorce países africanos y diecisiete bancos centrales se reunieron en Zimbabue para adoptar el yuan como moneda de reserva”.

No solo es una batalla para “expulsar el dólar de África” como dramáticamente lo ponen los medios rusos –aunque lo es en cierta medida– sino parte de los esfuerzos para consolidar el yuan como moneda de reserva internacional y como divisa para el comercio, lo que en África se ha hecho ya una realidad.

Además, China también ha hecho acuerdos para comerciar en yuanes con Catar, Irán y Japón. Una especulación que los medios rusos gustan hacer circular es que Aramco, el coloso petrolero Saudí, podría empezar a hacer lo mismo, e incluso, que Petrochina podría comprar las acciones de Aramco que pronto estarán a la venta.

Eso es mucho decir, pero en los EEUU el acercamiento entre Pekín y Riad inquieta bastante, Trump ha hecho grandes esfuerzos por consolidar los lazos con los saudís lo que demuestra que temen lo que sería un golpe devastador al dólar.

Pero es un juego de largo plazo y China y Rusia no se detienen: están acumulando enormes cantidades de oro para respaldar al Petroyuan. De por si China, gracias a décadas de ser la factoría del mundo se ha convertido en uno de los principales propietarios de dólares del mundo… y la belleza del asunto está en que los EEUU no pueden evitar dárselos porque necesitan las manufacturas chinas luego de que, deliberadamente, desindustrializaran su país y empobrecieran a los asalariados.

En todo caso el panorama esta claro: el dólar sigue fuerte, sin duda, aunque no tanto como antes y los EEUU están conscientes y alerta de la amenaza. Pero las demás potencias se están cansando de una política que, en gran parte, se basa en chantajes e intimidaciones.

Y el yuan, que indudablemente es la moneda más fuerte del mundo (china exporta mucho más de lo que importa y le deben más de lo que debe) se está abriendo paso en Asia, en África y solo le faltaría hacerlo en Europa y América para que la batalla de las monedas llegue a su clímax.

La vieja maldición china sobre “vivir tiempos interesantes” ciertamente ha caído sobre nosotros.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado