Elecciones en EE. UU.: victoria demócrata no implica nueva política hacia Venezuela

Este martes se realizaron las elecciones de medio término (midterm) en los Estados Unidos y aunque su resultado desfavoreció a la administración de Donald Trump,  no crearon el escenario más temido por el presidente estadounidense.

¿Qué consecuencias pueden traer los resultados para la política exterior estadounidense hacia Latinoamérica y en especial para Venezuela? ¿Implicarán un fortalecimiento y consolidación de la derecha en la región?

La gran mayoría de los analistas coinciden en que los resultados electorales no traerán mayores diferencias para la política que desarrolla el Departamento de Estado ni para América Latina –en su conjunto–, ni para Venezuela.

Aunque Trump perdió las elecciones en general, en concreto siete gobernadores y la mayoría en la Cámara de Representantes, lo que implica que los demócratas podrán bloquear cualquier iniciativa presidencial, nada parece indicar que esta situación se traduzca en un cambio en la política gringa para la región.

Según expertos las diferencias entre demócratas y republicanos en torno a Venezuela no son de fondo, sino de forma, es decir, hay acuerdo sobre la necesidad de promover la salida del presidente Maduro, pero no sobre la forma en que se debe lograr el objetivo.

Por otra parte, sostienen los especialistas que las polémicas suscitadas por las declaraciones del presidente Trump y su promoción abierta de un cambio de gobierno en Venezuela, han tenido por objeto la política interna estadounidense antes que la exterior.

Elecciones de EE.UU

De hecho, la administración Trump ha sido coherente con la administración de Barack Obama en torno al paulatino aumento de medidas coercitivas contra el país petrolero y su tratamiento como un Estado forajido y fallido que ha creado una crisis humanitaria.

Por otra parte, durante la campaña electoral, en particular la de los republicanos, el socialismo venezolano fue usado por los candidatos para desprestigiar a sus rivales.

Así, mientras Trump afirmaba que los demócratas se habían vuelto socialistas y que transformarían a EE. UU. en otra Venezuela, sus rivales se apresuraban a desmentirlo sin de dejar de criticar el sistema político-económico del país.

Lo único que podría pasar es que las disputas entre republicanos y demócratas en torno a la manera de proceder para con Venezuela disminuyan el ritmo de las acciones gubernamentales contra la nación bolivariana.

Por otra parte, la victoria demócrata en los EE. UU. no tendrá mayores efectos si lo que se espera es un freno, así sea tímido y liberal, a las derechas subregionales. La razón está en que los gobiernos de la nueva derecha latinoamericana están alineados con los intereses estadounidenses.

Por la otra parte el hecho de que Trump haya eliminado del panorama el riesgo de un impechement se traducirá, posiblemente, en un apoyo más despreocupado a los gobiernos de derecha suramericanos por parte de la Casa Blanca.

Elecciones de EE.UU

Los resultados electorales

Las elecciones de medio término o medio periodo son un proceso electoral que se celebra a mitad del mandato presidencial, es decir cada dos años, y sirve para renovar parte de las dos cámaras del Congreso y elegir parte de los gobernadores.

Con un 90% de los resultados escrutados los demócratas han sacado el 49,1% de los votos totales (39,949,978), mientras que los republicanos obtuvieron el 48,5% (39.449.118).

Esto se traduce en que los demócratas ganan 7 nuevos gobernadores con lo que llegan a 22, mientras que los republicanos quedan en 25 gobernaciones perdiendo 7.

Más importante aún para el gobierno de Trump es que en la cámara del Senado los demócratas pierden dos senadores totalizando 45 y los republicanos quedan con 51 con lo cual mantienen la mayoría en la Cámara.

En la Cámara de Representantes los demócratas ganan 26 nuevos escaños quedando en 219 mientras que los republicanos pierden el control de la Cámara con 193 diputados.

Desde 1968 solo durante 8 años el poder legislativo y ejecutivo han estado controlados por el mismo partido: cuatro años durante la administración de Jimmy Carter, los dos primeros del mandato de Clinton y los dos que ha gobernado Trump.

Analistas coinciden en que los resultados constituyen una derrota que debe preocupar a Trump, pero que a la vez lo alivia de una de sus mayores temores, el ser sometido a un proceso de destitución constitucional mediante un impechement.

Aunque con los resultados los demócratas podrían empezar el proceso en la Cámara de Representantes, esta iniciativa será seguramente bloqueada por el Senado, instancia que sería legalmente la encarga de llevar adelante el procedimiento.

Además, los expertos pronostican que es muy poco probable que los demócratas se animen a iniciar el procedimiento como forma de debilitar a Trump, dado que en el último impechement, realizado contra el demócrata Bill Clinton, los republicanos, que fueron quienes introdujeron la iniciativa, fueron severamente castigados en las siguientes elecciones.

Elecciones de EE.UU

No obstante, aunque Trump se salva de una destitución, su situación no es nada fácil, primero por el significado político de las elecciones y segundo por sus consecuencias prácticas.

Desde el punto de vista del significado político, los expertos coinciden en que es una clara derrota para el presidente sobre todo en la medida en que él mismo planteó el proceso electoral como un plebiscito sobre su gestión.

Sin embargo, la diferencia de votos y el nivel de participación, alto para un proceso de este tipo caracterizado históricamente por una alta abstención, reflejan un país dividido en torno al desempeño presidencial.

Históricamente en las elecciones de medio término la participación ha sido baja.  Solo 41,9% de los electores votaron en las de 2014, contra el 61,4% que participó en los comicios presidenciales y legislativos de 2016 en los que resultó electo el actual mandatario.

Desde el punto de vista de las consecuencias prácticas de las pasadas elecciones los expertos pronostican que Trump encontrará dificultades para realizar todo aquello que necesite del aval del Congreso cuya puerta es la Cámara de representantes, encargada de proponer tanto las iniciativas legislativas como de revisar en primera instancia las propuestas presidenciales.

También con los resultados los demócratas podrían frenar los nombramientos del presidente a la Corte Suprema, el sistema judicial federal y de cargos ejecutivos, pues la Cámara Baja tiene la primera palabra para aprobar esas designaciones.

Además, cualquier proyecto legislativo introducido por el presidente, incluidas las ventas de armas y la firma de tratados comerciales, podrían ser rechazados.

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Por Julia Cardozo / Supuesto Negado