Participación en elecciones de concejales divide de nuevo a Primero Justicia

Elecciones

El lunes 10  de diciembre es muy posible que unos cuantos personajes de la política local en municipios de mayoría opositora amanezcan con la sensación agridulce de haber ganado unas elecciones mientras son calificados por algunos de sus congéneres como traidores y colaboracionistas de “la dictadura”.

Tal es la realidad de los dirigentes antichavistas que han escogido el camino de la participación en elecciones: cuando pierden, pierden, y cuando ganan los hacen sentir como si hubiesen perdido.

Es parte del drama de una coalición opositora que ha oscilado entre las opciones de derrotar y derrocar una Revolución que ha resistido, ya por dos décadas, ante unas y otras tentativas. En los últimos cuatro procesos electorales, el sector extremista adversario del diálogo y de contarse en las urnas, ha logrado imponer su ley ante el otro bando, entre otras razones porque cuentan con el apoyo de las fuerzas internacionales que son, en la práctica, las que dirigen la estrategia.

Las represalias le han caído sucesivamente a quienes se postularon a la Asamblea Nacional Constituyente; a los candidatos a las gobernaciones; a los que ganaron esos comicios y aceptaron juramentarse ante la ANC; a los candidatos a las alcaldías; y a los candidatos presidenciales.

Ahora, para la elección de concejales en curso se ha repetido la presión. Esta vez la voz cantante la ha tenido Primero Justicia, que insiste en negar la legitimidad de los comicios, pretendiendo que para ello los alcaldes opositores asuman la línea suicida de no postular candidatos a concejales.

Juan Pablo Guanipa fue el vocero de una enérgica advertencia: el militante del partido que participe en el proceso electoral del 9 de diciembre será expulsado. “Respetamos a quienes quieran votar, pero no participamos en farsas electorales”, dijo Guanipa, quien en 2017 presentó su candidatura a la gobernación de Zulia y ganó la contienda, pero luego se negó a prestar juramento ante la ANC. Los otros cuatro abanderados opositores victoriosos (en Táchira, Mérida, Anzoátegui y Nueva Esparta) sí asumieron los cargos y se encuentran en ejercicio de sus funciones.

En lo que pareció un mensaje dirigido a personajes como David Uzcátegui (Baruta), Guanipa exigió también que no utilicen los colores y símbolos de Primero Justicia en la campaña. En la propaganda avalada por Uzcátegui abundan los colores amarillo y negro.

Obligados a postular

Los alcaldes que tienen sus raíces en PJ y en otros partidos que están ahora en la misma línea abstencionista, dicen que están obligados a impulsar a sus candidatos a ediles, pues lo contrario es dejar la cámara municipal en manos del Partido Socialista Unido de Venezuela, lo que obviamente miran como una pesadilla.

Uzcátegui defendió la opción de votar en los venideros comicios, argumentando que se trata de una elección local. “Estamos hablando de Baruta… ¿qué ganamos con entregarle el municipio a la minoría histórica? Sin concejo municipal no podemos manejar la alcaldía”, dijo.

En esa situación se encuentran, entre otros, Darwin González, alcalde de Baruta y Elías Sayegh, de El Hatillo. Ambos vienen de PJ, pero en su momento desacataron la orden de no postularse a esos cargos. Para algunos esa fue una jugada política acordada entre la directiva del partido y líderes locales como ellos para retener las alcaldías mientras aparentaban no haber participado en las elecciones. Ahora se ven en una situación parecida con respecto a los concejales.

Si PJ cumple su amenaza de expulsar a los dirigentes que resulten electos como concejales, se estará poniendo al margen de unas administraciones municipales que antes estaban bajo su control. Significa una cesión neta de poder político, la generación de un vacío que seguramente será ocupado por otras toldas partidistas o por independientes.

Casi la totalidad de los municipios controlados por la oposición (80 en total) corresponden a zonas de alto poder adquisitivo, razón por la cual se trata de alcaldías que mueven bastante dinero (en el área metropolitana de Caracas, como sencillo ejemplo: Baruta, El Hatillo, Chacao). Perder el dominio de esas cámaras municipales implicaría para el alcalde una situación de virtual castración respecto al manejo del presupuesto en general y de las obras públicas en particular. La pérdida de poder político en esas localidades se traduce de inmediato en una pérdida de músculo financiero para las organizaciones partidistas.

Varios partidos opositores están prestos a ocupar los espacios que cedan los que se han declarado en rebeldía. En las elecciones municipales de este domingo participan las organizaciones opositoras tradicionales Copei y Movimiento Al Socialismo (MAS); el partido de Henri Falcón, Avanzada Progresista; y el Movimiento Ecológico. Todas estas organizaciones estuvieron presentes en las presidenciales de mayo.

También figuran en los tarjetones varios partidos legalizados después de los comicios presidenciales, tales como Soluciones Para Venezuela (de Claudio Fermín), El Cambio (que deriva del movimiento Esperanza por el Cambio, impulsor de la candidatura de Javier Bertucci), Cambiemos Movimiento Ciudadano (de Timoteo Zambrano, luego de su ruptura con Prociudadanos),  Fuerza del Cambio (movimiento al que relacionan con Henrique Capriles Radonski), Acción Ciudadana en Positivo y Lápiz-Procomunidad.

Varios candidatos relacionados con los cuatro partidos mayores de la ex-MUD (Acción Democrática, Un  Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular) han aparecido en las planchas de estas organizaciones participantes como una forma de llegar a los concejos municipales pese al boicot anunciado.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado