Elecciones españolas: ni a la derecha ni a la izquierda

La peculiaridad de la política española es que, tras la crisis de 2008 y las protestas de 2011, hay una aguda polarización, pero los polos son tres.

Una derecha nacionalista, religiosa y tradicional (PP, Vox, Ciudadanos) heredera del franquismo, culturalmente conservadora y a veces cercana al neofascismo, una especie de “centro” con políticas promercado y pro-OTAN, pero alejado de la derecha tradicional (el PSOE), y una izquierda que une tanto a los partidos históricos (Izquierda Unida) como a los surgidos tras las protestas de 2011 (Podemos).

Pero mientras que la izquierda logró unificarse en el frente Unidas Podemos y el PSOE estaba solo en el centro, la derecha estaba dividida en tres expresiones: VOX, la más cercana a la extrema derecha xenófoba y a Trump, el PP, mucho más moderado pero heredero espiritual del franquismo, y Ciudadanos, una derecha más moderada y “presentable”.

Además del desprestigio del PP, debido a escándalos de corrupción constantes desde la época de la crisis financiera como el de “los papeles de Bárcenas”, la pérdida de votos del PP pudiera deberse al ascenso de Ciudadanos, que con 57 diputados parece estarlos reemplazando como expresión de la derecha moderada, mientras que sus elementos más radicales, creen algunos analistas, se han desplazado hacia VOX que obtuvo 24 diputados.

Por su parte, la izquierda con Unidas Podemos se adjudicó 42 escaños, menos que en las pasadas elecciones. Una fuerte campaña de desprestigio y cierto desgaste parece haberles dificultado lograr el ya difícil trabajo de que el electorado les viera como una alternativa.

Pero el PSOE no tiene posibilidades de gobernar solo, pues necesita 176 escaños, mayoría absoluta, en el Congreso de los Diputados para formar Gobierno.

Perspectivas para nuestra región

En este nuevo panorama habrá que ver con cuál de estas fuerzas tratará de aliarse el PSOE, si con fuerzas emergentes como Unidas Podemos o Ciudadanos, aunque voceros de ese partido han dicho que no apoyarían a Sánchez.

Un pacto con el PP o Vox es muy poco probable.

Aunque este resultado es un revés para el ascenso de la derecha en el continente europeo, el panorama económico no es bueno y no será fácil tejer las alianzas necesarias para garantizar la gobernabilidad.

En términos geopolíticos, este podría terminar por ser un revés serio para Trump en el hemisferio occidental, pues dentro del PSOE hay factores no solo  más proclives al diálogo o la negociación con el Gobierno venezolano, como Rodríguez Zapatero, sino opuestos al bloqueo de Cuba.

Además de los vínculos históricos del PSOE con Cuba –Felipe González era muy cercano a Fidel Castro– desde los noventa España ha encabezado los acercamientos de empresas y capitales europeos a la isla vía la inversión, el comercio y el turismo. La posibilidad de que el Gobierno de EE.UU. sancione empresas españolas por invertir en Cuba, de por sí espinoso, tal vez se complique debido a la falta de afinidad ideológica entre el PSOE y Trump.

Respecto a Latinoamérica, si esta victoria del PSOE se convierte en un respiro para los cercados Gobiernos del Alba, en especial para el de Venezuela, se sabrá en los próximos meses.

Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado