“ANTES DE PASAR A MI HIJO A UNA INSTITUCIÓN PÚBLICA TENÍA ALGUNOS PREJUICIOS”

escuela pública
Madre preocupada  tuvo que pasar a su niño a una escuela pública.  Le sorprenderá lo que declara al año.


Angeli Tovar, bionalista y madre de un niño de 4 años de edad, es una de los tantos representantes que tuvo que cambiar a su hijo de una institución educativa privada a una pública, motivado al alto costo de las matrículas y mensualidades, pero además porque su experiencia en un prestigioso colegio de la ciudad de Maracay en el estado Aragua dejó mucho que desear.

Actualmente, considera que cambiar a su hijo fue una decisión sabia, no solo por el tema económico, que estimó importante, sino también por la calidad de la atención y enseñanza que se imparte en las instituciones educativas del país.

 

¿Qué habías escuchado de la educación pública?

-Antes de pasar a mi hijo a una institución pública tenía algunos prejuicios, pero realmente considero que brinda una enseñanza eficaz para los niños y niñas. Les inculcan la libertad para expresarse e interactuar con otras personas, además fomentan el desarrollo cognitivo de los estudiantes.

Me preocupaba el tema de la matrícula, que fuesen muchos estudiantes y que no se les prestara la atención que requieren, también el trato a mi hijo, y que los conocimientos impartidos tuvieran la misma calidad que en una institución privada. Además del mito de que en las escuelas públicas los maestros nunca van a clases.

 

¿Qué fue lo más difícil al momento de tomar la decisión de cambiar a tu hijo a una institución pública?

– Lo más difícil fue enfrentar esos miedos y verme obligada, de cierto modo, a dar ese voto de confianza, esperando que no suceda ninguna eventualidad. Pero creo que ha sido la mejor decisión que tomé en pro del bienestar educativo y emocional de mi hijo.

 

Además del factor económico, ¿qué otra cosa influyó para que migraras al sistema público?

– Hubo varios factores. El aspecto económico fue importante por la situación económica actual, que no es favorable para nadie, incluso cuando estabas muy estable, y ahorita con la inflación, pues, es bastante cuesta arriba para todos. Pero realmente lo determinante fue que mi hijo no se sentía cómodo en la institución, lloraba para ir al colegio y me suplicaba que no lo llevara. Luego de indagar me di cuenta que apenas el niño llegaba al aula de clases lo ponían a dormir y por eso no le gustaba, además de otras irregularidades. No entiendo cómo un colegio recibe a los niños para obligarlos a dormir, ¿dónde está la ética, la pedagogía y sobre todo el amor por la profesión? que es mucho más que una profesión porque marca la vida de estos niños que son el futuro de nuestro país y del mundo.

 

¿Qué aspectos consideraste para la selección del nuevo colegio? ¿cómo hiciste la elección?

– Fuimos a varias instituciones, las visitamos y pude conversar con el personal directivo y docente, llevé a mi hijo y él tuvo contacto con las autoridades del colegio, con las maestras, también vio a las niñas y niños en clases. Le pregunté cómo se sentía y ahorita lo veo emocionado para iniciar el nuevo año escolar. Le veo entusiasmado y eso me tranquiliza, además ya no tendremos, mi esposo y yo, esa angustia del pago del colegio, del aumento, esa zozobra de no saber si el dinero destinado a los gastos familiares, a la comida y otros compromisos económicos se hubiese tenido que destinar al pago de la educación del niño, pensando erróneamente que mientras más costoso fuese el colegio, mejor sería la educación que recibiría mi hijo.

 

¿Sentiste que estabas perdiendo algo al dejar la educación privada?

-Sentí que estaba ganando en vez de perder, porque uno cree que mientras más grande y espectacular sea la infraestructura, mejor será el colegio y la atención será de mayor calidad y esa regla no aplica o, por lo menos, aquí no aplicó. Mientras mi hijo esté feliz y le guste su colegio, además de que yo vea que lo tratan bien, que lo motivan a aprender, a explorar, a conocer, eso siempre será ganancia. Hay muchos mitos que destruyen la imagen de la educación pública, dándole crédito a las instituciones privadas, pero son eso: mitos.

 

¿Conservas temores con la educación pública? ¿qué es lo que más te preocupa?

Lo que más me preocupa actualmente es la suspensión de las clases, porque de resto, el personal del colegio me ha inspirado confianza. Su seguridad siempre va a ser un temor, pero eso aplica tanto para un colegio público como para un privado, uno es madre y el temor que algo le pase a un hijo siempre está latente.

 

En cuanto a la calidad, ¿crees que hay alguna diferencia entre la educación privada y la pública?

– En un colegio público hay tanta calidad como en una institución privada, en todo caso, lo indispensable es el amor a esa hermosa profesión de ser maestro, que son guías para esos estudiantes que hoy son niños, pero que se convertirán en los adultos del mañana. Por eso la magnitud de la responsabilidad que tienen nuestros docentes; son formadores no solo de conocimiento, sino de valores, valores que tanto necesitamos para consolidar un mejor futuro para las próximas generaciones.
Beriozka Fereira/Supuesto Negado