España no quiere que sanciones a Venezuela le salpiquen

Los intereses económicos en el caso Venezuela comienzan a incomodar a España. Este martes el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Josep Borell, se reunió con su homólogo estadounidense, Mike Pompeo, para discutir el impacto que tienen las sanciones estadounidenses sobre los capitales españoles que hacen vida en el país caribeño.
De acuerdo con Borell, “hay empresas petrolíferas española [que en ningún momento mencionó], que están manteniendo cierta actividad en Venezuela, y nos preocupan los problemas que eso pueda plantear con respecto al régimen de sanciones que los americanos han establecido”.
Estas sanciones obligan a los países aliados, y por supuesto a sus empresas, a rechazar negocios que puedan representar un ingreso o beneficio para el Estado venezolano y por ende para el Gobierno del presidente Nicolás Maduro.
Una de las empresas españolas que poseen intereses económicos en la nación latinoamericana es Repsol, cuya actividad coincide con la principal fuente de ingreso para Venezuela: el petróleo.
Durante el encuentro, Pompeo agradeció a España (uno de los 70 países que reconocen a al diputado Juan Guaidó como presidente interino) su apoyo a la “vuelta” de la democracia en Venezuela.
Por otra parte, ambos cancilleres abordaron otro punto álgido en la agenda internacional: las intenciones de Donald Trump de recrudecer las sanciones contra Cuba, algo que España rechaza contundentemente, según lo expresó Borell.
Aunque el ministro aseguró que esta oposición tiene que ver con una cuestión de principios, lo cierto es que también busca evitar los efectos negativos que la imposición de más sanciones pueda tener sobre los negocios de otras empresas españolas, esta vez involucradas en el ramo hotelero.
Por Andreina Ramos Ginés / Supuesto Negado