“QUIEN CREA QUE SOLO EL SECTOR PRIVADO PUEDE LEVANTAR LA PRODUCCIÓN EN VENEZUELA ESTÁ EQUIVOCADO”

Los CLAP como una posible solución estructural al tema de la distribución de alimentos en Venezuela, la modificación del patrón del consumo alimentario de la población, y el impulso de nuevas formas organizativas para la producción de alimentos en el país, son algunas de las potencialidades que Juan Carlos Loyo, profesor de economía política de la Universidad Bolivariana de Venezuela y exministro de Agricultura y Tierras, ve en la actual coyuntura que atraviesa el país.

-¿Cómo se puede asumir la problemática alimentaria que se presenta actualmente en el país?

– Históricamente nosotros hemos presentado problemas con el subsector de producción primaria y el de transformación agroindustrial. ¿Qué tipo de problemas? El tipo de problemas que se presentan en una economía donde la renta petrolera juega un papel importante, que hace que otros sectores y otras potencialidades económicas se vayan quedando rezagadas. Si adicionalmente vemos que en el campo hay una serie de cambios y reformas que quedaron en el tiempo, eso crea el escenario al que se enfrentó la Revolución Bolivariana, de bastantes dificultades.

-La situación actual es que el componente importado ha sufrido una merma producto de la caída de los precios del petróleo (…) El sector de producción nacional también se ha visto afectado porque de una forma u otra la actividad económica está interconectada, y al faltar algún bien, servicio o un producto intermedio de origen importado se afecta la cadena.

– El enfrentamiento permanente que ha existido entre las fuerzas del capital en Venezuela, los propietarios de los medios de producción y el Gobierno Bolivariano, evidencian el claro entorno de dificultades a las que nos enfrentamos.

El enfrentamiento permanente que ha existido entre las fuerzas del capital en Venezuela, los propietarios de los medios de producción y el Gobierno Bolivariano, evidencian el claro entorno de dificultades a las que nos enfrentamos.

-Hoy en día hay pleno y absoluto acuerdo en que todo lo que nosotros necesitemos producir de origen nacional debe ser producido, y ese es un cambio importantísimo, porque supone iniciativas que el país nunca se había planteado como la siembra de semillas; además de temas como el mejoramiento genético y ganadero para nutrir la proteína, que es otro de los planteamientos que se está haciendo el país.

– Tenemos una tendencia favorable en el largo plazo, que es impulsar definitivamente la producción de origen nacional. Seguimos con una dificultad que es que el sector agroindustrial, sobre todo el privado que es el hegemónico en la cadena de producción en todos los rubros, excepto en café que es el único rubro en que el Estado tiene mayoría.

– Nosotros tenemos un problema y es que por más que produzcamos un bien primario, necesitamos transformación, así que a largo plazo tenemos una dificultad si no hay una renovación industrial importante del sector procesamiento de alimentos.

– Una incertidumbre que se nos presenta es en la tendencia de cambio en el patrón de consumo, porque creo que nosotros no estamos aprovechando al máximo el momento para reconstruir el patrón de consumo del venezolano; la misma FAO nos había advertido que si bien es cierto que alcanzamos unos niveles importantes en la ingesta calórica, estamos enfrentando problemas de sobrepeso, que se traduce en problemas de salud.

-¿El Gobierno puede garantizar los alimentos básicos para toda la población sin tener que importar la mayoría de los alimentos?

– El Gobierno, por mandato constitucional, garantiza el derecho a la alimentación, además, eso está expresado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Nosotros suscribimos acuerdos internacionales y el derecho a la alimentación es un derecho que nadie discute.

– El tema está en las estrategias que tú, como Estado, haces para garantizar el derecho a la alimentación. Si tiene formas, el Gobierno ha de asegurar una infraestructura básica para un conjunto de productos necesarios.

-¿Cuáles?

-Dónde hay potencialidad en Venezuela, donde hay tradición de producción, donde se pueden producir y los que están en nuestro patrón de consumo.

– Hay otros productos que no son responsabilidad del Estado, por ejemplo: si yo quiero comer ahorita manzana, evidentemente me enfrento a que si hay manzanas en el país es porque hay importaciones, pero además en el mercado internacional, los países están llegando a la primavera y eso dificulta el acceso a las manzanas. Eso no es parte del derecho a la alimentación, eso es el derecho del ciudadano a alimentarse, ¡usted verá como lo hace!

– Lo que si tiene que garantizar el Gobierno Nacional, en ese derecho a la alimentación, es una proteína animal sana, proteína vegetal, vitaminas, carbohidratos en la cantidad adecuada, eso si debe ser garantizado por el Estado.

-¿Qué opina acerca de los CLAP?

– Yo apoyo toda forma organizativa, comunitaria y propia de la gente para acceder al consumo, sobre todo a un consumo más eficiente, a más bajo precio y no especulativo. Además que esa iniciativa del presidente Maduro no es solo de Venezuela; uno de los debates más bonitos que se está dando ahorita en la campaña electoral de España es la necesidad de conectar los productores con los consumidores de manera directa, creando mercados no dependientes de la lógica del capital, donde el productor se encuentra directamente con el consumidor. El productor vende sus productos a un precio que le permite establecer una ganancia, y el consumidor obtiene un producto que siempre va a ser más barato.

– Igualmente, en otros países del mundo también se están dando iniciativas similares, así que yo entiendo los CLAP como una forma de organización que permita superar los problemas que actualmente tenemos.

Como concepto, los CLAP pueden ser una respuesta estructural. Con lo que hay que tener cuidado es con no imponer este sistema organizativo por igual a cualquier tipo de comunidad”.

-¿Los CLAP serían una solución permanente o circunstancial?

– En algunos casos, considero que podría ser permanente si adquiere la flexibilidad necesaria. Los CLAP sería una excelente forma organizativa para conectar la producción primaria, eliminar una cadena de comercialización que encarece y acceder a unos productos de más bajo precio y adecuados a la estacionalidad. Un ejemplo de ello es el consumo lineal que se da en Caracas, todos los días la gente sale a comprar tomate, cebolla, pimentón, papa y zanahoria. Esos son productos estacionales, hay momentos en que se siembra, luego viene el máximo pico de producción, luego se cosecha, se vuelve a sembrar, entonces enfrentas dos lógicas: quienes salen todos los días a comprar el producto y un productor que no todos los días lo produce.

– Como concepto, los CLAP pueden ser una respuesta estructural. Con lo que hay que tener cuidado es con no imponer este sistema organizativo por igual a cualquier tipo de comunidad.

-¿Cuáles considera que deberían ser los mecanismos implementados por el Gobierno Nacional para atender la coyuntura?

– Yo aprendí algo del Comandante Chávez y lo digo con mucha humildad: cada situación de coyuntura difícil de la Revolución es una oportunidad para una ofensiva revolucionaria. Yo creo que nos hace falta tener esa lección a la mano, porque es el momento para hacer algunas transformaciones importantes, que de hecho algunas están ocurriendo. Algo importantísimo que se está haciendo en estos momentos es la sustitución de los insumos necesarios para una cantidad de rubros de la producción vegetal, eso es fabuloso, porque es erradicar la mentalidad de “yo lo importo porque tengo dólar barato”.

-Otra cosa que no estamos haciendo es reorientar el patrón de consumo. Nosotros podemos ir a una campaña en donde en vez de que sea el mercado especulativo que traiga los tubérculos, vamos directamente a los campesinos (además, el productor de tubérculos es el de más bajo ingresos, el que en la cadena productiva está en peores condiciones, así que lo estaríamos ayudando). Porque ahorita nuestra gente está consumiendo más papa, más ocumo, más ñame, más batata. Si introducimos esos productos en nuestro patrón de consumo, vamos a mejorar sustancialmente nuestra alimentación.

– Así que considero que nos hace falta más agresividad en cuanto al patrón de consumo, más agresividad en la cadena de comercialización mayorista, es el momento para intervenir esos mercados mayoristas, no estaríamos interviniendo al productor, de hecho, ayudaríamos al productor. A quién si estamos fregando, es a quien domina la cadena de distribución solo por el hecho de poseer transporte o porque tiene el poder de compra a los productores.

Nos ha faltado mano dura para obligar a las grandes empresas venezolanas de producción de alimentos a asumir el compromiso que deben tener para impulsar la producción nacional.

– Nos ha faltado mano dura para obligar a las grandes empresas venezolanas de producción de alimentos a asumir el compromiso que deben tener para impulsar la producción nacional.

-Todo el mundo habla de la Polar -la Polar de los años ’80- la misma empresa capitalista, pero tenía un visión de mercado hacia adentro, un plan de financiamiento de productores de maíz, para su harina precocida, es decir, otorgaba financiamiento a los productores, éstos producían el maíz, Polar lo compraba y se autoabastecía.

-¿Y qué pasó?

– En la década de los ’90, que es cuando asume Lorenzo Mendoza, esas empresas se transnacionalizaron con los cambios de la globalización y dejaron de tener una visión de mercado interno para depender de las importaciones de productos, gracias a un dólar barato. Eso ocasionó que hoy Polar diga “no tengo maíz para hacer la harina de maíz precocida, porque no me han dado los dólares”. ¿Dónde está tu mercado interno?

-¿Contamos con lo necesario para producir todo lo que consumimos?

– Cuando hablamos de la dieta básica, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y las encuestas de seguimiento al consumo de alimentos, son cerca de 10 productos. De estos 10 productos, si sacamos el trigo (estaríamos sacando el pan y la pasta), el resto son de origen nacional y, de hecho, se mantienen en producción nacional. Podemos abastecer de proteína animal como huevos, carnes, pollo, arroz, hortalizas, tubérculos. Si sacamos el componente importado, que básicamente es trigo y azúcares, todo lo podemos producir en el país.

-¿Establecer alianzas con la empresa privada sería una forma acertada de resolver la coyuntura?

– Nunca el presidente Chávez cerró las puertas a la empresa privada, de hecho había relaciones con las empresas privadas. Hasta en los momentos más difíciles hubo esas relaciones. Ese mito con el que algunos economistas neoliberales quieren hacernos ver que nosotros colectivizamos y estatizamos toda la economía es falso.

– Aquí nunca estuvieron cerradas las relaciones, solo que sí hubo ofensiva para áreas estratégicas, para nosotros asumirlas. De la única área
estratégica que somos responsables es el café, los demás rubros siguen siendo en porcentaje mayoritario del sector privado.

En el momento actual nosotros necesitamos que produzca la empresa privada, la pequeña, mediana y grande industria, la comuna, las cooperativas, o cualquier forma organizativa, incluso, la familia.”

– Lo que sí es sano para la sociedad, y sobre todo para el proceso revolucionario, es dejar claro el marco en que se hace las alianzas, es decir, saber hasta dónde llegas tú y saber mi compromiso como Estado, saber cuál es el compromiso con el pueblo. Quien crea que solo el sector privado puede levantar la producción en Venezuela está equivocado.

– En el momento actual nosotros necesitamos que produzca la empresa privada, la pequeña, mediana y grande industria, la comuna, las cooperativas, o cualquier forma organizativa, incluso, la familia debe renovar la producción en casa.

-¿Cuál sería el peor escenario que se podría suscitar en Venezuela si no se logra atender las necesidades de la población en materia alimentaria?

– Veo peligrosamente que la gente y los medios de comunicación de manera irresponsable han comenzado a hablar de hambruna, yo vivo la crisis, a mi me toca mi día y voy a hacer mi cola, con esto no quiero menospreciar el sentido de la crisis que tenemos. Pero cuidado, porque una situación de hambruna es una situación de depredación mayor que han vivido países como los africanos, que vivieron porque coincidió un ciclo de sequía con un ciclo de monocultivo y solamente al ser dependientes del arroz o el trigo pasaron hambre.

No es el caso de una hambruna para Venezuela, porque nuestro patrón de consumo es más diversificado, porque estamos en una zona tropical, en donde en cualquier pedacito de tierra puedo sembrar una semilla y algo va a cosechar, porque además tenemos bastante territorio con potencialidad geográfica diversa.

El peor escenario que se nos puede presentar es que nosotros volvamos a tener la ingesta calórica que tuvo el país en la década de los ’90, que haya una caída en el consumo de alimentos, que puede ser por dos vías: porque no produzcamos, lo cual creo que es menos probable, o porque la ideología de mercado se imponga y el derecho a la alimentación sea para quienes puedan pagar. Entonces puede haber una producción elevada pero con precios tan altos que solo una minoría podría pagar.


-Juan Carlos Loyo Hernández es profesor de economía política de la Universidad Bolivariana de Venezuela, consultor en materia de economía y desarrollo rural. Fue ministro de Agricultura y Tierras y director del Instituto Nacional de Tierras (INTI).

Beriozka Fereira/Supuesto Negado