¿ESTÁ DERROTADA LA REBELIÓN SIFRINA?

La conjura de abril de 2017 no fue igual a las anteriores. Ha tenido mucha más potencia. A diferencia del 2014, que solo era una locura de Leopoldo y otros hijos de papá, esta sumó a toda la oposición, logró agitar focos en algunos barrios, demostró debilidad del Estado tanto institucional (caso de la Fiscal), como territorial (caso de las estatuas de Chávez ultrajadas, autopistas trancadas, alimento bloqueado). También en el plano internacional, artistas y deportistas, extranjeros y venezolanos, se prestaron presurosos a aupar los actos violentos. En estas jornadas, un Capriles muy violento azuzó a jóvenes y se lavó las manos cuando se impusieron los actos de terror.

De todos esos actos que trajo el levantamiento, hoy ya no queda nada. Ningún barrio persistió en la violencia. Los famosos ya hacen su vida normal y postean sobre otros asuntos. La OEA no se reúne cuando se trata de Venezuela. Las universidades normalizan sus actividades. Los comerciantes abren. Hasta Táchira se quedó tranquila con el Plan Zamora. Barinas fue cuestión de un día y de un falso positivo. Hay “taima” en las calles donde se produjo el levantamiento. Capriles ya no “menta madre”. Otra vez pide paciencia, pero no dice qué está esperando y cuánto hay que esperar, con lo que se convierte, otra vez, en el blanco de acusación de una derecha que es aún mas radical y que tiene más dinero. Cruje la unidad festiva de los primeros días cuando apenas empezaba el jolgorio.

La derrota no tiene padres. Es huérfana. Y ninguno dirá “por ahora”. No hay responsables. Los fallecidos, salvo Pernalete, ya han sido olvidados. La Fiscal deberá someterse a la aplanadora de la Constituyente. Las órdenes de detención contra alcaldes guarimberos y un gobernador están redactadas a la espera del momento oportuno. Algunos se debaten sobre si irse al exterior. ¿Quién da la cara? ¿Quién hace frente a un gobierno que creían caído y hoy se viene con todo?

El peor saldo de la oposición de estas jornadas es el recelo con que sectores populares, que se desafiliaron del chavismo, vieron el levantamiento. Pero el recelo se tornó en enojo con los actos de violencia radical. Hablamos de millones que son ultracríticos de la gestión de Maduro y hastiados del liderazgo rojo; muchos de ellos votaron por “la manito” en 2015, y a dos meses de las protestas violentas de 2017 miran la propuesta antichavista con mayor desconfianza después de los destrozos y ultrajes en que se vio sometida la población, y de los discursos racistas e irracionales que salieron a flote en las bases opositoras.

Pero aquí la confianza es mala compañera. Si el gobierno cree que la derrota es definitiva para la oposición y sigue dando pasos agresivos hacia el control político del país, este levantamiento que está culminando apenas sería ensayo de un nuevo levantamiento que puede venir con nuevos actores, nuevas vías, nuevas formas. Que puede llevar su tiempo, pero que puede ser demoledor. Principalmente porque se logró meter en el imaginario juvenil el rechazo al stablishment en el que se encuentra el liderazgo chavista. Evidenció en las clases populares que en una pelea entre Gobierno y Ricos es mejor no tomar partido. La lucha por la sobrevivencia económica aleja a la política, la ve como un oficio rentístico. Sobre todo al término de la rebelión volverá a irrumpir, sin freno, el descontrol económico y con ello se acentuará el malestar.

El levantamiento de 2017 fue ejecutado más con testosterona inoculada que con un plan estratégico. Intentaron hacer una “Guerra de Movimientos” y les salió una “Guerra de Posiciones” que develó su debilidad territorial: pocas parroquias, pocos municipios, pocos estados. Después de la derrota se viene el brazo fuerte del gobierno diseñado bajo la idea de la Constituyente que viene a pasar pull over. Aunque vale la pena recordar que sobrevalorarse tampoco es bueno en la Política. En Venezuela los cambios se dan de manera muy rápida y sorpresiva, y forjar una institucionalidad débil en términos de legitimidad puede ser insuficiente para enfrentar un nuevo levantamiento que ya comienza a diseñarse y que buscará incluir, sobre todo, a nuevos actores civiles y militares, internos al chavismo. ¡La Política not death!

Infrapolítica

César Miguel Rondón. Horas de terror vivió el periodista. No fue que lo secuestraron o quedó atrapado en una guarimba. NO. Fue que en el aeropuerto de Maiquetía, antes de tomar su acostumbrado vuelo de los viernes, un funcionario le dijo que tenía el pasaporte retenido. El más entusiasta de los locutores opositores cambió de rostro. Del estado de soberbia al de pánico hay poco trecho en bravucones de radio. A partir de allí, fue variando su opinión. Ahora llama a la conciliación, al diálogo, se desdice de cosas que ha tuiteado o dicho en su programa. Y desmintió un comunicado titulado “Si esperamos hasta julio será muy tarde” donde manifiesta su espíritu de derrota después de ser el agitador por excelencia de las mañanas guarimberas. Es posible que él no haya escrito dicho comunicado, pero no puede negar, que palabras más o menos, fue lo que dejó colar en su programa de Unión Radio del día martes de la semana que acaba de pasar. Si él siente la derrota, lo mismo sentirán sus acólitos.

Amazonia Grill en las Mercedes, en pleno Puscafé, Guanipa y Olivares le decían a Requesens, el mayor, “esa hermana tuya es peor que tú, se pasó, solo por safrisca cedió ante Ernesto Villegas y terminó en la pantalla de VTV”. “No se ha enterado que estamos en guerra y nos cuesta mantener el nivel de presión”, “tremenda cagada pana”. Se entendía su preocupación: comenzó junio ganando el gobierno, la revuelta está boqueando, y termina el viernes con tamaña burla al liderazgo opositor. Lo cierto es que Requesens, la hermana, presidenta de la FCU quedó muy mal, sobre todo desenfocada. De verdad Guanipa tiene razón, es más estridente que el hermano, y eso es mucho decir. Lo cierto es que la mano izquierda del gobierno todavía funciona cuando le interesa, como en esta invitación de Ernesto Villegas que tuvo que aceptar la “vanguardia” de la marcha estudiantil. Aquí demostró el gobierno que puede tener victorias mas contundentes por esta vía que por la meramente contenciosa.

La Florida: “que impotencia sentir está frustración y no poder hacer nada”, decía la señora en la carnicería de la urbanización la Florida de Caracas. Como ya he hablado antes con ella, se lo que le pasa: siente pánico de que si se atreve a trancar la Libertador o apenas tocar una cacerola, sea colocada en la “lista negra” de sus nuevos vecinos del nuevo urbanismo Libertador.

¡Cuidao!: el pueblo no es gafo. Si no aclaran bien cómo va a ser el mecanismo aprobatorio de la nueva Constitución, se puede presentar una alta abstención en la elección de candidatos a la Constituyente lo que indicaría problemas graves en la legitimidad no solo de la nueva Constitución, sino del Gobierno como tal.

Gerardo Blyde, entregado en el alcohol, y a sabiendas hace mucho que no tiene nada que perder en política, ya hizo sus maletas. Temeroso, con la cara roja, sin amigos políticos y con un disminuido grupo de amigos, debate sobre cómo hacer la transición en la Alcaldía. No quiere correr el riesgo de la prisión, pero sabe que si se queda en el país “va pa esa”. Tiene la salida “alternativa” preparada: Caracas-Bogotá-Miami.

La primera vez que vi al diputado Paparoni en mi vida, salía disparado por un potente chorro de agua. Fue a provocar y terminó ridiculizado en público. Sin poder producir buenos falsos positivos, los diputados han comenzado a inmolarse. ¿Cómo con un acontecimiento extraordinario convences a un continente donde suelen contarse por decenas los muertos? En EE.UU. cualquier estudiante asesina en masa a sus compañeros de clase. En México, fuerzas del orden desaparecen a 43 estudiantes y no hay responsables. En Colombia hay fosas comunes de miles. En Brasil no hay presidente electo. Y en Argentina ya nadie quiere el gobierno de la derecha. Ante esta situación regional, salir disparado por un chorro de agua después de una provocación es cuando menos una ridiculez, si con ello aspiras una intervención extranjera. Así quedó la oposición la semana pasada.

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Por Antonio Aponte Hijo / Supuesto Negado