Eva Golinger evade masajes pero vende libros

Eva Golinger

“Yo sí me lo hubiera pegado”, me responde una periodista chavista y amiga que se reserva el nombre, porque ahorita anda más del lado de allá que de acá, y no le gustan los chismes ni la habladera.

Reflexiono en torno a su afirmación y militando como ando, en las nuevas masculinidades, me pregunto qué habría hecho yo si Chávez me hubiera pedido, por casualidad, que le masajeara el cogote.

“Él solo, yo solo”, pienso, pero luego recuerdo que efectivamente estuvimos juntos y a pocos centímetros de distancia al interior de una cabina de radio durante una entrevista, hace 25 años atrás, y más que masajearlo, quise diseccionarlo para ver si de verdad ese vendaval era humano.

La mano que mece

Eva Golinger, menos ponderada, a lo mejor más chavista y siempre mediática, confesó para un documental que lanzó la cadena televisiva BBC de Londres a mediados de enero –titulado Revolución en ruinas: La historia de Hugo Chávez– que se sintió incómoda porque una vez estando solos en su oficina presidencial privada, a la que ingresó mientras lo entrevistaba para un libro, el mandatario venezolano le preguntó si daba masajes.

Al minuto 41:16 del bodrio de casi una hora, la abogada, escritora e investigadora estadounidense nacionalizada venezolana, reveló: “Comencé la entrevista y en un momento le pregunté algo que pienso que le disparó algo… A partir de allí el ambiente dejó de ser amable. Me dijo: ‘Yo soy el presidente. No me tengo que explicar. ¿Sabes?’, y en ese momento apagó el grabador. Lo apagó. Y entonces empezó con todo esto, tú sabes, diciéndome: ‘el cuello me duele. ¿Tú das masajes?’. Eso fue bastante desagradable e incómodo. O sea, esa fue su reacción. Es un ser humano y aunque era incómodo para mí y nada más pasó, yo dejé la oficina pensando: ‘Tengo que salir de aquí ya’. Y él estaba fumando cigarrillos y todo eso que no se conocía públicamente y se comportó de esa manera. Yo me dije a mí misma: ‘Mi tiempo aquí se acabó’”.

Eva GolingerEl documental incluye los testimonios de Rafael Ramírez, Margarita López Maya, Rafael Simón Jiménez, Guaicaupuro Lameda y Henrique Capriles, entre otros. ¡Una pelusa!

Golinger contra los tiranos

Las reacciones en el país, a raíz de su afirmación, no se hicieron esperar, y obviamente levantaron el interés en su más reciente libro Confidente de tiranos (lanzado en octubre del año pasado) cuyas ventas desde la plataforma Amazon, en digital y papel, se dispararon convenientemente. El libro, valga advertir, es un compendio de su trato íntimo con el presidente venezolano y muchos otros líderes controvertidos a los que conoció gracias a aquella amistad, y pone en evidencia el viraje ideológico y sentimental de la abogada, que hasta los últimos días de la vida de Hugo Chávez rasguñaba las paredes por el amor (quizás platónico) hacia el líder revolucionario, según dicen las lenguas más afiladas del entorno íntimo de Miraflores.

María Isabel Rodríguez, ex de Chávez, fue de las primeras en saltar al ruedo de la controversia: “¿por qué esperaste tanto para decir que Chávez se propasó?”, le preguntó. Mario Silva, moderador de La Hojilla, se la arrancó del corazón: “me dijeron que desde hace tiempo la había tocado la CIA”.

Acostumbrada a polemizar (recordemos que en junio de 2015 afirmó que Yonny Bolívar, acusado por asesinar a Adriana Urquiola durante las guarimbas de 2014, intentó violarla y matarla en dos ocasiones), Golinger respondió vía Twitter: “A los que se escandalizan por escuchar verdades: 1) Ningún ser humano es perfecto, ni un dios ni ‘supremo’. Todos tenemos fallas. Todos cometemos errores. Hay que aprender de ellos, e intentar ser mejores. 2) Pensar que alguien es perfecto o supremo es deshonesto….Todos somos seres complejos”.

Recientemente marcó distancia de la revolución bolivariana en manos del presidente Maduro: “Estoy asqueada por el nivel de corrupción y abuso de poder que consume a Venezuela” dijo, e inmediatamente falsimedia la sumó a su coro de lamentaciones: a raíz del episodio del masaje, lo más suave que han dicho los medios privados, redes sociales y las cadenas internacionales con cierta carga de moralina hipócrita, es que Chávez era un aberrado sexual, mejor aún, un violador.

Me lo hubiera pedido a mí

Algunas compatriotas, en medio de la descarga, han asumido el reto de imaginar la escena con Chávez y son capaces de elucubrar algunas consideraciones:

Beatriz Aiffil, socióloga y lideresa del movimiento afrodescendiente: “Ay, papá. Depende… A lo mejor padecía de la cervical. Le habría preguntado si tenía dencorub, mentol, vaporub o algún ungüento de esos que pican jajajajaja… Tal vez los pies le dolían porque Chávez caminaba que jode. En ese caso una pomada de árnica era lo más indicado. Claro que sí le hubiera dado su masajito a mi comandante. Se lo merecía… ¿o no?”.

Maryori Cabrita, fotógrafa y feminista: “Sinceramente me hubiese arrechado, en el caso de que Chávez me resultara indeseable. Pero como no, le hubiera dicho ‘nos masajeamos los dos’”.

Mercedes Chacín, periodista, editora del diario Ciudad Caracas: “Se lo doy, obviamente. Con la advertencia de que no soy experta en masajes. Hubiese hecho mi mejor esfuerzo para ayudarlo a relajarse o mitigar su tensión o dolor”.

Erika Vásquez, fotógrafa: “Yo le hubiera dado el masaje ese que no es con la palma de la mano sino con el empeine, en filita, como pin, pin, pin, pin, pin, sin tanta vaina”.

Adriana del Nogal, periodista: “Como decía mi papá, los tipos siempre piden porque nunca se sabe cuándo están por darle”.

Morella Rojo, socióloga: “Chávez amaba a las mujeres, ¿cuándo lo escondió? En ningún momento. Ahora bien, ese amor se manifestaba en un trato respetuoso… Que lo diga María Isabel, a quien, valiéndose él de su investidura pudo hacerla quedar muy mal ante la opinión pública. Y no fue así. Siempre fue respetuoso, así quedó demostrado. Con solo una poesía o declamar alguna copla o alguna conversación de altura, hubiese logrado cualquier propósito. Él siempre supo cómo conducirse, sobre todo con mujeres inteligentes. Su forma de seducir no iba por esa vía. De eso estoy total y plenamente segura. Yo a Chávez le hubiese dado mi vida si hubiese sido posible”.

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Por Marlon Zambrano / Supuesto Negado