Facebook, WhatsApp e Instagram también tuvieron su mega apagón

Facebook

Los venezolanos estaban terminando de ponerse al día en sus redes sociales luego del mega apagón que dejó al país petrolero sin electricidad y resulta que Facebook, Messenger y WhatsApp “se cayeron”.

Nada tuvo que ver el Gobierno, –tampoco la oposición, digámoslo todo– a pesar de lo que puedan decir Carla Angola, Luis Carlos y otros agoreros del final informático criollo.

Lo que pasó fue que este miércoles millones de usuarios en América, Europa y Asia, denunciaron que algunas de las funciones en sus redes favoritas de mensajería y  fotos dejaron de funcionar.

La compañía de Mark Zuckerberg escribió en su cuenta que estaban al tanto de que algunas personas “están teniendo problemas para acceder a las apps de la familia Facebook”. Y que –como es obvio– estaban trabajando para resolver el inconveniente lo más pronto posible.

Por unas 14 horas, no se pudieron compartir contenidos en Facebook, publicar fotos e historias en Instagram, ni mandar mensajes por Whatsapp. También Facebook Workplace (de comunicación interna para empresas) quedó fuera de servicio.

Hasta el momento la empresa no ha revelado qué causó la falla aunque descartó que se trate de un hackeo.

Algunos analistas han especulado en los medios que la caída puede estar relacionada con una sobrecarga de las bases de datos.

Lo que sí dijo la empresa es que estaba investigando una posibilidad de reembolsos para los anunciantes. No es un dato menor que de eso viven, de la inmensa publicidad que genera esta comunidad virtual.

Dejen el drama: Ya antes había pasado

Esta es la falla más grande de la compañía desde el año 2008.  En aquel momento el sitio tenía “apenas” 150 millones de usuarios. Una tontería en comparación con los 2.300 millones que posee actualmente.

Por cierto, hoy día Whatsapp tiene 1500 millones, FB Messenger 1300 millones e Instagram 1000 millones.

En total, unos 3100 millones de personas tuvieron que dejar por un rato estas redes sociales y hacer algo más con su atención y su tiempo. Quizás la mayoría solo se refugió en Twitter para contarle al mundo lo dramático que resulta estar aislado sin lograr exponer los últimos acontecimientos de su vida o conocer por esta vía las últimas noticias.

Sin embargo, recordemos que la plataforma ha sufrido diversos tipos de inconvenientes unas 12 veces desde su creación (aunque de menor gravedad por el tiempo en volver a la normalidad).

Hay vida fuera de la pantalla… en serio

Aunque las llamadas redes sociales constituyen uno de los pilares de la comunicación, una nueva forma de interacción, de relaciones personales y profesionales se vuelven nocivas cuando desplazan los vínculos presenciales “reales” a un segundo plano.

Y es que la adicción a las redes sociales forma parte de un nuevo tipo de patología: las adicciones comportamentales. Una encuesta de Common Sense Media arrojó que el tiempo medio de uso puede llegar a las nueve horas diarias entre los adolescentes.

El tema ya fue discutido en el Congreso Mundial de la Asociación Mundial de Psiquiatría Dinámica (AMDF, por sus siglas en ingles) y se determinó que la adicción a las redes sociales funciona igual que las adicciones al alcohol, las drogas y otras sustancias tóxicas con la única diferencia de la “naturaleza química” de estas últimas.

De hecho, ya existe la llamada “depresión de Facebook” que consiste en mostrar alta ansiedad social y soledad que puede llevar a la disminución de la empatía con las personas fuera de las redes.

Aunque quizás en nuestro país son más comunes los estados de angustia y zozobra generados por informaciones escandalosas –falsas o no– en las fulanas cadenas de Whatsapp.

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Por Edgard Ramírez / Supuesto Negado