Frontera Venezuela-Colombia: cómo se mueve la economía en medio de la crisis

La frontera con Colombia es uno de los epicentros de la crisis económica venezolana, y por sus características particulares, es una de las regiones a las que más duro le ha tocado. Lee en este trabajo especial de Supuesto Negado cómo se las ingenia el aparato productivo tachirense para hacerle frente. El reportaje forma parte de nuestro seriado dedicado a la situación fronteriza.

La economía del estado Táchira ha transitado en los últimos dos siglos de la agricultura
al petróleo y, de este, al comercio binacional fronterizo. Sin embargo, en la actualidad está
caracterizada por procesos híbridos entre producción y comercio legal, especulación
financiera, contrabando, “rebusque” y extorsión.

Supuesto Negado estuvo en “la frontera más caliente de América Latina” para conocer los indicadores económicos locales, su incidencia en la calidad de vida de los pobladores de
la zona y el día a día en un territorio que vive más allá de cualquier lógica conocida Venezuela adentro.

Actualmente toda la producción industrial y agrícola tachirense, las expectativas de los
consumidores, las tasas de desempleo, y los sueldos y salarios están determinados por
dos factores transversales: la proximidad con Colombia y su conflicto interno y la crisis
migratoria que atraviesa Venezuela.

Bolívar venezolano vs. peso colombiano

Históricamente la relación de las monedas colombiana y venezolana resultaba del precio
del dólar respecto a ambas. Pero en la actualidad la cotización de la divisa
norteamericana en Venezuela se calcula sobre la base de la relación peso-bolívar, es
decir, el valor de la moneda venezolana está determinado casi exclusivamente por
agentes económicos de la frontera.

“Este proceso está amparado por una resolución del Banco de Colombia (Nº 8 del año
2000) que autoriza el registro de profesionales de compra y venta con requisitos y
condiciones especiales para las zonas de frontera. Es decir, esta desregularización
financiera permite a agentes privados de muy dudosa transparencia participar sin
contabilidad, ni auditoría”, asegura Carlos Mendoza, economista, máster en Comercio
Exterior, y asesor de una agencia de aduana en San Antonio del Táchira.

Explica que por esta razón resultan muy poco competitivos los sueldos en Venezuela
frente a los de Colombia. Mucho más teniendo en cuenta la hiperinflación criolla que
dispara los precios de la mayoría de productos y servicios y los coloca a veces por encima
de los estándares internacionales.

“Mientras el sueldo mínimo global en Venezuela son 15 dólares (300 mil bolívares) en
Colombia son $270 (925.148 pesos). En teoría, con solo pasar el puente un trabajador
puede conseguir un empleo donde le paguen 1800% más”, señaló.

Esta abrupta depreciación del poder de compra impacta negativamente en la actividad
comercial, exportadora, textilera y marroquinera del estado, que según cifras de la Cámara
de Comercio alcanza 100% en el sector aduanero y 95% del industrial, luego del cierre
fronterizo en agosto de 2015.

Eso sin tomar en cuenta el crítico impacto que genera la falta de combustible, los
constantes cortes de energía y que el contrabando de productos esenciales puede
generar ganancias exorbitantes en corto tiempo, propiciando el abandono del trabajo
formal.

Táchira, estado de paso

Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio, sostiene que
grandes locales comerciales y galpones industriales se convirtieron en hospedajes
temporales para quienes llegaron del interior del país a trabajar como “asesores”, “guías”
y todo lo relacionado con el sector ligado a la migración venezolana que sale desde este
punto.

“Pusieron a producir los espacios haciendo divisiones precarias, colocando colchonetas,
habilitando un baño compartido y ahora cobran unos 5 mil pesos por noche a cada
persona (unos 31 mil Bs.), dijo Castillo.

Paralelo a estos hospedajes precarios, también aumentaron los hoteles y posadas
formales que mantienen altos niveles de ocupación. Mientras en 2015 había cerca de 12,
ahora hay unos 50.

Por su parte, William Gómez, alcalde de San Antonio, destacó que la población aumentó
casi 70% los últimos años y “la economía se transformó de las industrias y fábricas hacia
los servicios”, detalló.

Antes de la crisis, solo seis empresas venían del interior del país hasta este borde
fronterizo, ahora son más de 30 empresas con oficinas dentro del terminal. Según
Gómez, unas 50 mil personas llegan diariamente.

Contrabando, rebusque y extorsión

Los problemas de desabastecimiento en el centro del país no son provocados por el
contrabando sino por la falta de producción criolla y las irregularidades en las
importaciones, aunque eso ya se superó bastante, afirmó el presidente regional de
Fedecámaras en Táchira, Daniel Aguilar.

“El contrabando siempre ha existido (de hecho es inherente a toda frontera) y en otros
momentos no afectaba el mercado nacional, por el contrario, estimulaba el crecimiento de
la producción al ampliar el espectro de sus mercados”, afirmó.

Aguilar reveló que actualmente el mayor flujo es de Colombia a Venezuela y no al revés.
“Usted encuentra productos colombianos en toda la zona occidental y en la zona oriental
lo mismo, pero brasileros”, puntualizó.

Supuesto Negado pudo comprobar esta aseveración en Táchira y Mérida donde la mayor
parte de los alimentos industrializados, productos de aseo personal y de limpieza,
repuestos de vehículos, medicinas y materias primas agrícolas e industriales son
colombianos.

Desde el 2016, principalmente el “bachaqueo” va en sentido contrario y se ha convertido
en una actividad de subsistencia para miles de familias, no solo de la región fronteriza,
como había sido tradición, sino cada vez de regiones más internas de Venezuela,
comenta el mandamás de Fedecámas en Táchira.

Esta aseveración se nota en el acento de los transeúntes de la Av. 1ero de Mayo, en San
Antonio, principal vía de entrada y salida hacia Colombia. El “cantadito” oriundo no se oye
y en su lugar se escucha el “tumbao” característico de los recién llegados de zonas
populares de Caracas y La Guaira.

Esta migración informal, desordenada y vulnerable se ha “adaptado” a las condiciones de
la zona y ahora son víctimas de la extorsión de los diversos grupos irregulares que hacen
vida en la frontera.

No es un dato menor que los grupos armados son los poderes reales en algunos sectores
de San Antonio, Ureña y Cúcuta. Allí la extorsión se ha convertido en la mayor fuente de
financiación de estos grupos incluso por encima del narcotráfico, según analistas.

Mientras, del lado de allá…

Según el Departamento Técnico y de Información Económica del Banco de la República
de Colombia, Cúcuta continuó por cuarto trimestre sucesivo con variaciones negativas.
Para el trimestre abril-junio de 2019 los indicadores presentaron un deterioro en la
calidad del empleo y un nuevo aumento en la tasa de informalidad (manteniéndose como
la ciudad con mayor tasa de informalidad del país). La ocupación alcanza 51,1% y el
desempleo 15,5%.

Por departamentos, Santander recibió 61,8% de las remesas que llegaron a la región y,
frente al año anterior, el monto en pesos tuvo un crecimiento de 58,8%. “El sustancial
incremento en los ingresos por remesas mejoró la capacidad adquisitiva de los hogares
(…) Este indicador estuvo impulsado por varios factores, entre ellos el flujo de capital
venezolano por esta vía al territorio nacional”, reza el informe.

A pesar del desencuentro político entre los Gobiernos de Iván Duque y Nicolás Maduro,
analistas y habitantes locales coinciden en la necesidad de reforzar la coordinación y la
información entre los bancos centrales y las casas de cambio, fijar la reapertura definitiva
del cruce fronterizo y garantizar una estrategia clara y común, sobre todo en lo referente a
planes de seguridad.

Por Edgard Ramírez / Supuesto Negado

Siga leyendo los trabajos especiales que Supuesto Negado publicó en su página web a propósito del seriado dedicado a la situación fronteriza. Con entrevistas, reportajes y artículos de análisis nuestro equipo periodístico va tras la pista del día a día en la zona limítrofe colombo-venezolana.