Gavazut: el Estado debe asumir la producción de alimentos y medicamentos

Una ola de incertidumbre se apoderó de buena parte de la población venezolana luego de que el Gobierno de Estados Unidos anunciara sanciones contra la refinadora venezolana en ese país, Citgo Petroleum, y la estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). Y no es para menos, pues el 90% de los ingresos nacionales pasan por el tema de los hidrocarburos y buena parte de ellos se vende a la nación norteamericana.

Para indagar en el impacto que este escenario trae para el país, pulsamos la opinión del investigador independiente en temas sociales, Luis Enrique Gavazut, quien conversó con Supuesto Negado para dejar su impresión sobre este acontecimiento. El también experto en temas económicos vislumbra momentos aún más difíciles, pero valiosos para el mediano plazo.

¿Qué impacto puede causar al país las sanciones sobre Citgo y PDVSA anunciadas por el Gobierno de Estados Unidos?

Evidentemente esto va a afectar las finanzas públicas y por repercusión va a continuar agravando la severidad de la crisis económica que está atravesando el país. Eso se va a traducir en una disminución de la capacidad del Estado para efectuar las importaciones necesarias para satisfacer las necesidades básicas de la población. Es decir, va a producirse un agravamiento de la situación de abastecimiento y por lo tanto habrá más penurias para el pueblo venezolano.

Todo ello ocurrirá mientras dure el lapso que necesite el Gobierno para recomponer su situación de mercado para los productos de PDVSA a nivel internacional, donde lo más previsible es que se reoriente la colocación de la producción petrolera venezolana (crudo y derivados) en mercados euroasiáticos, sobre todo China o India, que son países con alta demanda de hidrocarburos.

Mientras más tiempo tarde ese proceso, más tiempo tardará ese período difícil. De resto no le veo mayor repercusión, porque hay compañías norteamericanas como la Chevron, que ya ha anunciado que continuará operando en Venezuela independientemente de las sanciones. Esas empresas tienen mucho poder económico y van a protagonizar una lucha de poderes con la administración Trump, pues van a defender sus intereses.

El Gobierno de EE.UU. amenazó con sanciones a los países o empresas que hagan negocio con el petróleo o el oro venezolano, ¿esto podría afectar la búsqueda de nuevos mercados?

Donald Trump es bien conocido como un patán. Lanza amenazas que no cumple. Amenazó a Corea del Norte con una guerra nuclear, y lo único nuclear que ha habido en la Península de Corea es la profundización y avance del programa nuclear de Pyongyang. Trump se la pasa amenazando, tratando de mantener una posición de dominio del mundo que ya Estados Unidos no tiene.

Yo no pienso que un país como China, o sus empresarios, vayan a tomar en cuenta ninguna amenaza de sanción de Estados Unidos, tampoco lo creo de la India. Son países cuyas economías necesitan petróleo y Estados Unidos no se los va a surtir, por lo que ellos van a enfocarse en el petróleo que les pueda ofrecer, en condiciones competitivas, Venezuela.

Lo más grave lo veo en el tema de las inversiones. Evidentemente la industria petrolera en Venezuela necesita capital fresco, la inversión extranjera para reactivarse. Pero ya sabemos también que esas inversiones están siendo acometidas por ese bloque euroasiático, así que difícilmente pueda esto determinar ningún tipo de sequía en cuanto a la industria petrolera acá en Venezuela.

PDVSA tiene propiedades en inversiones en otros países además de Estados Unidos, ¿se deben temer acciones similares a las que aplicó la administración Trump? Por ejemplo, en Argentina ya hubo una amenaza.

Muchos de estos países también tienen inversiones en Venezuela. Por ejemplo, Argentina tiene empresas de capital argentino acá en el país, y si va a iniciar una guerra de ese tipo, se sabe cuándo empieza pero no cuándo termina. Venezuela deberá empezar a congelar y expropiar bienes de Argentina y sus empresas en el país. Esas son medidas que poco sentido práctico tienen para Argentina o para cualquier otro país de América Latina y el Caribe.

Un sentido práctico sí tiene para Estados Unidos que es el único que sale ganando al mantener la desunión de los Gobiernos de América Latina y el Caribe, para así mantener nuestras economías pírricas y evitar que mantengamos una posición importante en la geoestratégica mundial.

Independientemente de que todo eso pudiera ocurrir, las relaciones que tendió el presidente Hugo Chávez con el bloque euroasiático se han venido consolidando durante las últimas décadas. Es el momento en el que van a profundizarse aún más, a robustecerse y a rendir los frutos del acercamiento económico.

¿Cómo se verá afectada la cotidianidad del venezolano tras las sanciones a Citgo y PDVSA?

La afectación es la misma que hemos tenido a lo largo de esta guerra económica: agravamiento del desabastecimiento y de la inflación. Sin embargo, lo de la inflación estaría por verse, porque el Gobierno ha implementado a través del Banco Central de Venezuela algunas medidas interesantes que está llevando adelante en relación al encaje legal de la banca, que están rindiendo frutos en cuanto a impedir una escalada del dólar paralelo.

Siendo uno de los principales factores de la hiperinflación, la depreciación de la moneda, esas acciones pudieran darnos resultados a muy corto plazo en relación a una probable estabilización de la hiperinflación.

El desabastecimiento sí es una variable importante porque Venezuela tiene una economía extremadamente dependiente de las importaciones. Nosotros no tenemos una economía productiva propia. Incluso el mal llamado aparato productivo nacional es un eufemismo, porque en realidad no existe tal cosa. Ese sector en Venezuela en 90% o más depende de importaciones y eso hace que, por las características del empresariado venezolano, se concentre esa dependencia en Estados Unidos y Europa.

Por ello es que el proceso de ruptura con esa economía dependiente y la necesidad de abrirla a otros mercados, resulta tan traumática para el país.

Para el ciudadano de a pie, este proceso se va a traducir en más dificultades que va a tener el Estado para suplir las necesidades básicas de alimentos y medicinas básicas para la población.

¿Cuáles son sus recomendaciones ante esta situación?

El Estado ha equivocado su alta política económica pensando que con un sistema de incentivos al sector privado, estos van a generar un proceso de inversión productiva en el país. Hay un universo de incentivos que el Estado brinda al sector privado desde hace años (tipo de cambio, mano de obra más barata del mundo, la legislación laxa, impuestos con exoneraciones, etc.), y sin embargo el sector privado no ha respondido.

En función de eso mi recomendación es que el Estado no tiene manera de escaparse de esa verdad, y que más temprano que tarde va a tener que entender que el que tiene que asumir la producción de alimentos y medicamentos para satisfacer las necesidades básicas en nuestra economía, es el Estado y eso implica la producción socialista.

Si no lo hace, se pondrá contra la espada y la pared, porque los privados no lo van a hacer tampoco. Entonces lo que vendrá será una hecatombe económica.

Hace falta que se apliquen los correctivos necesarios para controlar las corruptelas, evitar las desviaciones y aprovechar la unión cívico-militar y la organización popular para involucrar a todo el pueblo en un esfuerzo productivo dirigido por el Estado. De esta manera se debe buscar satisfacer las necesidades más apremiantes de la población.

Por Randolph Borges / Supuesto Negado