Por qué Gónzalez López salió del Sebin por la puerta de atrás

Gonzaléz López

Pedir la renuncia o directamente destituir al director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) parecía una jugada de manual, luego del suicidio del concejal Fernando Albán en la sede principal de ese organismo, mientras se encontraba bajo custodia.

Era tan apegada al “librito” que hasta en la IV República se llegó a aplicar. No es el mismo caso, pero cuando el organismo antecesor del Sebin, la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), se vio envuelto en el escándalo de la muerte por torturas de Jorge Rodríguez, en 1976, una de las cabezas que rodó fue la de Arístides Lander, el director de ese temible cuerpo represivo, aun cuando era notorio que Lander y los autores materiales de la vil ejecución cumplían instrucciones de más arriba.

Sin embargo, todo parece indicar que la muerte del edil opositor fue tan solo un elemento, pero no el detonante de su salida del cargo. Un ignoto episodio, apenas calificado como “situación irregular con la caravana presidencial y el Sebin en la autopista Francisco Fajardo” acumula más puntos en el renglón del motivo final de la defenestración.

“Hay dos versiones: la segunda más conspiranoica que la primera”, bromeó un datero, habitualmente muy bien informado, refiriéndose a lo que habría ocurrido la noche del viernes 26 de octubre en la vía rápida capitalina. Sobre ninguna de las dos hay certeza, por lo que reproducirlas sería incurrir en el hervidero de chismes.

Alerta naranja

De lo que parece haber una prueba concreta es de que el incidente disparó las alarmas en los sistemas de seguridad del Estado hasta el nivel de alerta naranja. Al menos así lo demostraría una circular que recibieron todos los actores con responsabilidad en este campo, presumiblemente a las 7.30 de la noche en cuestión:

“CIRCULAR 261930102018
INSTRUCCIONES DEL DIRECTOR DE ESTA UNIDAD COMBATIVA:
PARA: Directores y Sub-directores, Jefes de Brigadas, de las diferentes Divisiones del FAES, Jefes de REDI y Edo.

A partir de la presente se alerta al personal estado Mayor y jefes de REDI de esta unidad combativa; que por instrucciones del alto mando político entramos en una fase de: ALERTA NARANJA por tal motivo deberán emplear los protocolos que rigen dicha alerta de forma inmediata y permanente en el personal bajo su mando.

Deberán reforzar los parques de armamento y estar atentos al llamado que diera lugar.

Agradecemos de antemano su colaboración a fin de dar estricto cumplimento a estas instrucciones”.

Simultáneamente comenzó a rodar la versión de la destitución de González López, que días después dejó de ser rumor para convertirse en información oficial, con la publicación en Gaceta Oficial de la designación del sustituto, el general del Ejército Manuel Ricardo Cristopher Figuera.

Como todo acontecimiento relacionado con la seguridad de Estado y la policía política, el despido del general provocó muchas interpretaciones y conjeturas. Para algunos analistas, articulistas e influencers opositores, fue el efecto tardío de la muerte de Albán. Ciertos medios llegaron a afirmar que la destitución era una tácita aceptación de que el concejal no se suicidó, sino que fue torturado y asesinado, tal como lo denunciaron los partidos opositores cuando el hecho recién había ocurrido.

Albán estaba detenido por su presunta participación en las gestiones realizadas por Julio Borges para perpetrar el magnicidio frustrado del 4 de agosto. Cuando se preparaba su traslado al tribunal de la causa, según el parte oficial, aprovechó un descuido de los custodios y se lanzó por una ventana, desde el décimo piso de la sede del Sebin en Plaza Venezuela, un área de oficinas en la que se le había recluido como beneficio especial (en lugar de una celda) por su condición de concejal.

Otros posibles motivos

En medio de tantas especulaciones, resurgieron las hipótesis sobre desencuentros en el alto gobierno en torno a ciertos opositores presos que han sido liberados recientemente.

Didalco Bolívar, dirigente de Podemos, partido aliado del gobierno, alimentó esta tesis al preguntarse en una declaración a la prensa “¿quién es un funcionario para oponerse a la decisión de un juez de poner a alguien en libertad?”.

Bolívar expresó que si el Poder Judicial tomó una decisión y alguien cree que no es la correcta, entonces debe acudir ante las instancias correspondientes, pero negarse a acatarla es poner en tela de juicio la institucionalidad de la Fiscalía y los tribunales.

Abogados defensores de personas detenidas en las instalaciones del Sebin han denunciado reiteradamente que el organismo se niega a ponerlas en libertad a pesar de existir boletas de excarcelación emitidas por jueces de la causa. El responsable de esa negativa habría sido el ahora ex-director.

Usando metáforas futbolísticas, otros analistas señalan que la tarjeta roja a González López sobrevino por acumulación de amonestaciones y tarjetas amarillas. Plantean que los hechos del 4 de agosto, el suicidio de Albán y el incidente de la autopista se sumaron para provocar el despido.

Otros analistas prefirieron poner el foco en el hecho más reciente y afirmaron que González López fue culpable, por complicidad o por negligencia, del todavía no explicado suceso con la caravana presidencial. La distancia que separa la complicidad de la negligencia es la misma que hay entre las tesis más y menos conspiranoicas referidas por el datero.

La interpretación del relevo

Comentaristas que se atribuyen información y facultades para el análisis endógeno del chavismo aseguran que la remoción del general en jefe debe observarse en el contexto de las confrontaciones internas del Gobierno. Afirman que González López es una ficha 100% de la corriente de Diosdado Cabello, mientras el sucesor, Cristopher Figuera está más próximo al presidente Maduro, en una relación forjada directamente por la cercanía común con el comandante Chávez, de quien el oficial fue edecán por doce años.

Más allá de cercanías a corrientes, hay quienes piensan que el cambio apunta a una reestructuración profunda del sistema de seguridad de Estado, para la que se necesitan operadores con una visión más actualizada y global del tema. González López no cuadra bien en ese modelo por su enfoque convencional de la actividad de inteligencia y por un estilo personal bastante tosco.

En su resumen curricular puede observarse que Cristopher Figuera fue el segundo a bordo de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM). En julio de 2017, en medio del cuarto mes de violencia opositora en las calles, asumió la presidencia del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesspa). Este organismo vendría a ser el eje de la nueva estructura de inteligencia, pues se le ha encargado nominalmente de la “unificación de la información sobre seguridad, defensa, inteligencia, orden interno y relación exteriores”.

El general muestra una hoja académica muy especializada que incluye un doctorado en Seguridad de la Nación, en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela; una maestría en Ciencias Administrativas, mención Gerencia Estratégica, en la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”; y otra en Ciencias y Artes Militares, en la Escuela Superior de Guerra del Ejército.

Tan pronto se produjo su nombramiento, el partido Primero Justicia dijo que “Cristopher significa más tortura contra los opositores”, sin explicar los motivos de su afirmación ni señalar de qué le acusan concretamente.

_____________________

Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado