Google sabe todo sobre ti pero (supuestamente) puedes darle un parao

Google sabe más de nosotros de lo que la mayoría nos imaginamos. Cada pequeña incursión que hacemos en internet en nuestras computadoras o equipos móviles es registrada por su mega plataforma, que lleva un registro minucioso de nuestros intereses, nuestras relaciones y hasta de los lugares en lo que hemos estado, todo eso en tiempo real.

Es difícil escapar a la supervisión permanente y entrometida de este “gran hermano” de la vida real, pero sí es posible limitar sus actividades sobre nosotros a partir de pequeños cambios de configuración en nuestras cuentas, con los que incluso podemos borrar los datos recolectados.

Sin nuestra autorización, nadie garantiza que Google no seguirá haciendo lo que le da la gana con nuestro rastro digital, pero al menos ya no será legal.

Poner coto

“La mejor forma de empezar a poner coto a Google sobre la información que recopila sobre nosotros es acudiendo al apartado de Control de Actividad en la página de nuestra cuenta de Google en nuestro ordenador”, dice una nota del diario español El Mundo que advierte sobre los riesgos de la recolección de datos de Google.

Al entrar a esa página, el usuario podrá ver que hay seis categorías a partir de las cuales Google recopila información: Actividad en la web y aplicaciones, Historial de ubicación, Información del dispositivo, Actividad de voz y audio, Historial de búsqueda en YouTube e Historial de reproducciones en YouTube, y que cada una puede activarse, gestionarse o desactivarse.

Las dos primeras categorías son las que más información recaban y permiten a Google saber paso a paso nuestra ubicación, tanto en internet como en el mundo físico. Si el usuario selecciona “Gestionar actividad”, en cualquiera de los dos apartados, podrá ver por sí mismo lo que Google ha recopilado. En el caso de Actividad en la web, las páginas visitadas, las búsquedas realizadas y las aplicaciones descargadas y utilizadas en Android, y en el caso de Localización, los lugares que ha visitado, marcados en el mapa mundi de Google, hasta con sus coordenadas.

Todo eso se puede filtrar por fecha y por otras categorías, y se puede borrar de forma masiva o una a una.

Las paredes oyen

Para los que sospechan que a través de los celulares las agencias de inteligencia escuchan todo lo que decimos, su nivel de paranoia llegará al máximo entrando en el apartado “Actividad de voz y audio”, donde están guardadas todas las búsquedas por voz que hemos hecho a Google desde que abrimos nuestra cuenta, y podemos escuchar las grabaciones.

Si alguna vez hace varios años preguntaste a Google sobre una receta de panquecas, allí podrás escucharte. Incluso podrás escuchar grabaciones con tu voz en las que se activó el asistente de Google de forma accidental, así que de repente descubres conversaciones de años o meses atrás que nunca pensaste que estarían registradas en algún lado.

Como en los dos casos anteriores, puedes borrar los audios uno a uno o todos de golpe.

Los dos apartados dedicados a YouTube funcionan de forma exactamente igual. Allí puedes ver los videos que has buscado y los que has visto, y borrar lo que quieras.

Para bypasearlo

Gestionar la actividad a través de sus métodos oficiales es una forma de evitar la recolección de datos de Google. Otra es navegar sin iniciar sesión, utilizar el modo incógnito en el navegador o simplemente explorar internet a partir de otra plataforma que no tenga relación con Google.

Para el usuario promedio todas estas opciones son un poco fastidiosas porque como todo captor, Google crea dependencia y termina enfermándonos de Síndrome de Estocolmo. Y en todo caso, tampoco nos consta que revocando nuestra autorización, esa megarred no nos seguirá espiando.

Por Rosa Raydán/ Supuesto Negado