Venezuela se durmió y Colombia aprovechó para aumentar la gasolina

Gasolina

Desde la época de las caimaneras infantiles aprendimos que permitir ventaja al que ya la tiene, es “llevársela robada”. Incluso, en aquellos años mozos, se respira una suerte de espíritu ético que busca equilibrar las cargas a la hora de armar la partida. Pero no toda infancia es igual y no todos parecen aprender esas lecciones de la misma manera. El caso del anunciado aumento de la gasolina que nunca se dio, permitió que Colombia nos tomara la delantera y se la “lleve robada” con el incremento del precio del combustible, lo que más temprano que tarde se traducirá en perjuicio de nuestra economía.

Desde principios de noviembre el gobierno de Iván Duque autorizó su tercer aumento de gasolina en poco más de 100 días de gobierno, lo que ha llevado a los colombianos a pagar un promedio de 3 dólares por galón, medida que tiene con los pelos de punta al gremio transportista del vecino país y amenaza con el incremento en el precio de bienes y servicios al pueblo de a pie.

Pero como siempre sucede, cualquier alteración económica y social en Colombia, repercute negativamente en Venezuela. Nuestro país, entre otros aspectos, sufre el contrabando de gasolina desde Colombia desde hace décadas, ya que el subsidio del Estado al hidrocarburo hace una importante diferencia entre los países, y esto resulta un atractivo bastante rentable para las mafias contrabandistas, que expenden el líquido a precios internacionales de aquel lado de la frontera.

Duque pegó primero

En política el discurso y la acción deben ir de la mano para procurar la eficiencia de la acción pública. El pasado septiembre, el presidente Nicolás Maduro anunció que Venezuela aumentaría el precio de la gasolina de exportación a precios internacionales para, entre otras cosas, frenar el “desangre” que tienen “las mafias colombianas” con el contrabando de gasolina desde nuestro suelo. Sin embargo la medida no ha sido implementada casi tres meses después, dejando varios vacíos en cuanto a su aplicación se refiere. También generó un terreno bastante propicio para la continuidad de la actividad ilegal, y dejó espacio para que el gobierno colombiano tomara sus previsiones.

Los aumentos de Duque al precio de la gasolina pasaron sin vaselina, casi sin previo aviso y de una manera fríamente calculada. El gobierno colombiano sabe que el 20% de la gasolina que consume el país neogranadino, viene ilegalmente desde Venezuela, y que en el Norte de Santander, la cifra asciende al 70% del consumo de gasolina producida por Petróleos de Venezuela y llevada hasta allá por los caminos verdes.

La acción de Duque no es casual, pues ante la demora del gobierno venezolano en establecer los nuevos precios de la gasolina, decide pegar primero previendo situaciones a futuro. Ahora la situación lanza una amenaza mucho más poderosa hacia la gasolina venezolana, que se convierte en una presa mucho más atractiva para los especuladores “pimpineros” de ambos lados de la frontera.

Aprovechar el “contrabando legal” del lado colombiano

En 2015 quedó legalizado por el gobierno colombiano el contrabando de gasolina. La Ley 1.762 de ese año despenaliza la tenencia de combustible inferior a 76 litros, con lo que la flexibilización multiplicó la práctica de contrabando en pequeña escala.

Ya antes el expresidente Álvaro Uribe había legalizado los “centros de acopio” que operan bajo la figura de cooperativas, y que extraen gasolina desde Venezuela para ser vendida por menudeo o a las estaciones de servicio. En estos casos la gasolina se vende hasta 3700% por encima del precio venezolano, pero aún está por debajo de los costos en Colombia.

El nuevo aumento de Duque prácticamente incentiva estas prácticas, que son legales en el vecino país, a costa de seguir desangrando la economía nacional.

“Mariposas” traicioneras

Del lado venezolano de esa conflictiva frontera, las cosas no son muy diferentes. Desde Maracaibo y hasta la frontera colombiana, operan las “mariposas”, contrabandistas que venden a orilla de las carreteras entre la capital del estado Zulia y el recorrido que lleva al vecino país. Estas bandadas de “mariposas”, están conformadas casi en su totalidad por mujeres que encarecen el precio del producto ilegalmente obtenido, a medida que se acerca el puesto fronterizo.

El aumento del combustible en la nación neogranadina, promete activar este tipo de comercio informal, por lo que las autoridades que no estén comprometidas con los ilícitos que se cometen en la zona, tendrán un duro trabajo para evitar que el mal se reproduzca.

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Por Randolph Borges / Supuesto Negado