¡Hablan los migrantes venezolanos en el mundo! Remesas, lugar de destino y venefobia

Aunque la decisión en la búsqueda de un nuevo futuro va anclada a diversos factores (económicos, de parentesco, políticos e idiomáticos) en el caso de la migración venezolana hay algunas características económicas y profesionales presentes en la mayoría de quienes deciden ir al Sur (Latinoamérica, sobre todo) o al Norte (Estado Unidos y Europa).

Más recientemente, los ataques xenófobos contra los venezolanos pobres también han marcado un hito a la hora de escoger el país de destino.

Supuesto Negado entrevistó migrantes criollos para conocer cuáles fueron las razones para escoger su nueva residencia. Además, consultamos expertos en movilidad humana para intentar caracterizar la migración de acuerdo al lugar elegido.

El Sur como Norte

Los países de la región son los principales receptores de venezolanos. Los índices más recientes de la ONU –de junio de 2019- aseguraban que las naciones que albergan a más venezolanos son: Colombia (1.300 mil), Perú (768 mil), Chile (288 mil) y Ecuador (263 mil).

El desplazamiento a estos países comenzó mayoritariamente hace unos cinco años y el perfil ha ido cambiando: cada vez se aventuran personas con menos preparación profesional y de menores recursos, aseguró Emilio Useche, coordinador general del equipo de investigación de movilidad humana Huellas en el Sur.

“La mayoría trabaja en el sector servicios y consigue su estatus migratorio regular”, dijo.

Vivir endeudado

Karol Cordero tiene 31 años, es caraqueño y actualmente está residenciado en Chile.

Fue empleado público por más de 12 años y salió de Venezuela por discrepancias con el modelo político-económico del presidente Maduro. “Desvirtuó todo el trabajo de Chávez”, explicó.

Cordero estuvo primero en Cartagena y luego en Bogotá (Colombia). Aunque allí recibió permiso legal para trabajar y atención médica, las oportunidades laborales nunca llegaron. Luego decidió migrar a Perú con su pareja.

Tras una breve estadía, se fue a Chile y ahora trabaja como taxista.

“La gran mayoría de los venezolanos aquí cuentan con empleo y gozan de salario mínimo, aunque es muy bajo en un país tan costoso. Se vive endeudado y al filo de la quincena como un chileno más”, dijo.

Comentó que en los últimos meses muchos venezolanos están planeando regresarse en el corto plazo. Argumentan que es preferible vivir con las limitaciones que el país tiene a seguir en el duro camino del inmigrante.

Visa “inservible”

Adriana Guevara tiene 30 años y llegó hace un año y 7 meses a Paraguay huyendo de la crisis económica en Venezuela.

Aunque su estatus migratorio es “legal”, se queja porque la visa que tiene no le permite trabajar, ni comprar bienes muebles ni inmuebles. En sus palabras: “No sirve para un coño”.

“El papeleo no ha sido ni fácil, ni difícil, pero si caro”, comentó.

Guevara eligió este destino –poco apetecido por los venezolanos, hay que decirlo- porque allá tenía quien la recibiera y orientara.

Por sus conversaciones con otros compatriotas que también han emigrado a países de la región, opina que Paraguay tiene algunas consideraciones con los inmigrantes de Venezuela. “Por lo menos aquí no nos tratan mal. Ni las autoridades ni la gente”, subrayó.

Sobre la situación económica-laboral de la mayoría de los coterráneos allá, dijo que la mayoría tiene empleo y gana para pagar los gastos básicos y mandar algo a los familiares que se quedaron.

¿Cuál consideras es la diferencia entre los venezolanos que van al Norte?

-Mayores recursos, mejor capacidad de ahorro.

Los que van al Sur…

-Menor presupuesto y falta de documentos (sin visa no llegas a EE.UU.).

Explicó que en Paraguay hay venezolanos que hacen “remesas”. Le transfieres guaraníes y ellos te depositan bolívares en Venezuela según la tasa de aquí. “Yo envío 50$ al mes ahora, antes enviaba 100$ o más”.

Sudacas y Latinos

Una gran parte de los inmigrantes venezolanos en Europa tiene ascendencia allí y por tanto mayores facilidades no solo para acceder a la residencia y nacionalidad, sino a un techo dónde llegar desde el principio, explicó Emilio Useche, de Huellas en el Sur.

Otra característica de la gran mayoría que va a Europa -pero también a Estados Unidos– es que tienen estudios universitarios -hasta de cuarto nivel- y esto los hace una migración muy particular.

En cambio, el resto de inmigrantes latinos en Estados Unidos o los africanos en Europa mayoritariamente no ha terminado la educación secundaria y muchos de ellos están de forma irregular allí, afirmó Useche.

“El nivel de estudio no necesariamente es un reflejo del estatus socioeconómico en el país –estudiar en Venezuela es muy barato-, pero sí el costo del pasaje: ir a Estados Unidos o Europa puede costar hasta cinco veces lo que saldría ir a un país vecino”, reflexionó.

La migración de venezolanos al Norte no ha sido de personas pobres. Básicamente por eso no se han presentado mayores problemas de xenofobia contra nuestros connacionales, explicó Useche.

No mentir para pedir asilo

José Contreras Quintero tiene 40 años y desde 2012 empezó a planificar su viaje a Alemania. Cuatro años después logró su sueño y ahora es residente legal.

Comentó que por ser homosexual sufrió mucho en Venezuela y ahora se siente un ciudadano completo: “Este es mi hogar, me siento respetado, a gusto y amo a esta gente casi como a la de Mérida”, su cuidad de origen, dijo.

Evita relacionarse con venezolanos que no conoce. “He conocido no más de cinco personas y solo una está en buena situación, las otras pidieron asilo dizque por ser perseguidas políticas… He sabido que a dos las deportaron”, aseguró.

Finalizó comentando que Alemania facilita mucho las cosas para migrantes profesionales y recomendó no pedir asilo mintiendo, “te van a investigar y te sacarán de madrugada de donde estés, te pondrán en un avión de vuelta a Maiquetía, con prohibición de ingreso a la Unión Europea, multa de 300€ y una mancha en el expediente para futuras visitas o visas”.

¿Cuál consideras es la diferencia entre los venezolanos que van al Norte de los que van al Sur?

-La diferencia debe ser lo valiosa o necesaria que puedan ser las personas para el capitalismo; si tienes capital (financiero, intelectual) te abren las puertas, pero si solo tienes tu cuerpo para vender, tu fuerza física de trabajo, te toca bancártela. Los países del Sur de América tienen una situación como la de Venezuela, es saltar de un sartén a otro y, quién sabe, la candela…

Cabe destacar que los venezolanos en Europa presentaron 18.400 solicitudes de asilo en los primeros cinco meses del año 2019, casi el doble que en el mismo período del año anterior. Actualmente es la segunda nacionalidad con mayor número de pedidos en Europa, después de los sirios.

No es fácil obtener estatus legal

Ramón Mercado tiene 49 años, es oriundo del estado Táchira y vive actualmente en Italia. Salió de Venezuela por razones de trabajo en el año 2016 y finalmente se quedó en Europa.

Dijo que aunque tiene permiso de residencia -por ser padre y esposo de nacionales italianos- no es fácil obtenerlo. “Hay que tener mucha paciencia para esperar respuestas y soportar la displicencia de algunos funcionarios. El idioma es una barrera, y el inglés ayuda, pero no siempre”, explicó.

Escogió Italia como destino porque tenía la facilidad de migrar y lograr por derecho su estadía legal.

Comentó que no hay facilidades legales por ser migrante de un país en crisis y, de hecho, el actual gobierno italiano maneja el tema Venezuela bajo la premisa de no intervención.

Al igual que otros entrevistados, comentó que no conoce otros venezolanos porque los evita.

Considera que la situación general de Italia es mala porque está en recesión moderada desde hace casi dos años y hay crisis de empleo. “Creo que a Italia la mantiene en buen estado el hecho de ser Europa. De lo contrario, sería un país latinoamericano cualquiera”, detalló.

¿Cuál consideras es la diferencia entre los venezolanos que van al Norte de los que van al Sur?

-Yo creo que -aparte de quienes a se van a España- la diferencia es idiomática y monetaria.

Mientras en los países del Sur un salario mínimo (o básico) puede llegar a lo sumo a 500 euros (o equivalente), en el Norte ronda los 800 o 1000 euros. Y eso puede dar la posibilidad de mandar más euros como remesa.

Pero es más difícil enviar ese dinero (aunque hay métodos) que enviarlos desde el Sur.

Yo desconozco el tema en Italia porque acudo a métodos más tradicionales gracias a un amigo que viaja con cierta frecuencia a nuestro país.

Una situación curiosa es que se me hace fácil mandar divisa extranjera hasta Caracas, pero luego se me complica la cosa para enviarla de allí a Táchira.

Miedo a “la migra”

Verónica Almeida tiene 36 años, es caraqueña y salió hace casi dos años de Venezuela. “Me fui porque estaba súper agobiada de tratar de rellenar huecos financieros con varios trabajos (…), pero el dinero no alcanzaba”.

Se fue primero a Francia -la cosa no salió como esperaba- y después a Estados Unidos. Ahora tiene visa de trabajo que debe renovar cada año. “La mayoría de lo que ganas se te va en servicios, habitación, transporte y lo que le mandas a la familia”, afirma.

“Cuando estuve trabajando con visa de turista y venía un policía al restaurante, me asustaba muchísimo. He visto cómo tratan a los inmigrantes”, contó.

Durante la mayor parte del siglo XX la mayor parte de la migración de Latinoamérica se ha dirigido fundamentalmente hacia los Estados Unidos, subraya Emilio Useche, de Huellas en el Sur.

“Según nuestra fuentes, actualmente hay en Estados Unidos unos 100 casos de venezolanos que se encuentran detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) a la espera de una respuesta a su solicitud de asilo”, comentó.

Hay que recordar que el año pasado 45% de los casos de asilo solicitados por venezolanos en tribunales de inmigración de EE.UU. fueron rechazados.

En autobús solo se van los pobres

Adriana López es venezolana y trabaja en La Parada, en Cúcuta, Colombia, en la empresa Nuevas Rutas de América, desde hace tres años.

Vía telefónica explicó a Supuesto Negado que la mayoría de pasajeros que abordan los autobuses que van desde allí a Argentina, Ecuador, Perú y Chile son gente humilde.

“La gente de plata se va en avión desde Caracas o desde el aeropuerto de Cúcuta, pero no se van en bus. También viajan algunos periodistas para contar lo que ven durante el viaje. Aunque ya hace tiempo que no veo ninguno”, comentó.

Supuestamente quienes se van a Suramérica son más trabajadores que los que van a Estados Unidos o Europa…

-Pues yo no sé porque no he ido pa´allá (risas)… Pero es como todo, hay gente que va a trabajar y otra que va a hacer lo malo. Si alguien puede ir a solo pasarla rico, sin trabajar, ni robar, pues imagínese ¡Hasta yo quiero ir así!

¿Aún siguen emigrando tantos venezolanos?

-No mijo, esto no ha parado. Más bien se han habilitado más rutas para Argentina. Antes la mayoría iba a Perú y Ecuador, pero ahora también para Buenos Aires. Cuando pusieron la visa nueva para Perú y Chile, si paró un poco.

¿Y la gente qué dice que vuelve o no?

-La mayoría se va arrecha por el Gobierno, pero dicen que cuando caiga, se regresan. Ahora se está devolviendo gente. Cuando yo entré a trabajar aquí era muy raro.

Venefobia

Hasta el momento, 11 países de la región han impuesto documentación especial para recibir a los migrantes venezolanos. Esta segregación ha sido ampliamente criticada por ONG, estudiosos del tema y los propios venezolanos atascados en las aduanas de ingreso a los países vecinos.

También es necesario notar que los ataques violentos y la estigmatización contra los venezolanos pobres han sido impulsados en gran medida por los medios de comunicación y algunos políticos xenofóbicos.

Durante el 2018 decenas de venezolanos fueron víctimas de insultos y xenofobia. Los argumentos son básicamente los mismos que históricamente han usado los países receptores contra cualquier inmigrante.

En Colombia y Perú han sido los ataques más virulentos.

A diferencia del alto número de agresiones en contra de inmigrantes venezolanos en Latinoamérica y el Caribe, en Europa y Estados Unidos son menores.

Enviar remesas y llevar a la familia…

El investigador de Huellas en el Sur, Emilio Useche, afirma que si bien es cierto que la gran mayoría de los migrantes venezolanos envían remesas –una de las características generalizadas entre los migrantes económicos- no todos planean llevarse a sus familiares al nuevo destino.

“Quienes van a Latinoamérica o Centroamérica pueden instalarse y luego llevarse a algunos familiares, pero quienes van más allá (a Europa o Estados Unidos) es muy difícil. Primero, porque el costo de los pasajes y la vida en general es más cara, pero además porque en la mayoría de esos países los trámites de regularización para estadías permanentes son muy caros y difíciles de argumentar”, explicó.

Dijo Useche que la diferencia puede notarse además en quiénes regresan de vacaciones y con qué frecuencia.

La mayoría de los entrevistados evitó explicar detalles sobre el envío de remesas. Le temen a las acciones del Gobierno (por las vías de envío) y al hampa común (por exponer dicha información).

Por Edgard Ramírez / Supuesto Negado