¡HEIL TRUMP!: ESTADOS UNIDOS Y LA NUEVA DERECHA

La noticia se hizo viral casi instantáneamente: un grupo de hombres blancos con el lado derecho alzado al estilo nazi gritando ¡heil Trump!The Atlantic, una publicación casi tan vieja como los EE.UU, había logrado colar una cámara en una reunión del  movimiento nacionalista blanco llamado Alt-right (derecha alternativa) el fin de semana pasado.

Richard Spencer, de  38 años, elocuente, bien vestido y bien parecido era el orador. Desde hace años es una de las principales figuras de ese movimiento, del que el  presidente electo de EE.UU, Donald Trump, tuvo que tomar distancia el martes siguiente en una reunión con el New York Times.

¿De qué habló Spencer? De todas las cosas satanizadas por lo “políticamente correcto”, de todo lo que por años había quedado reducido a los rincones de Internet y los discursos de los súper villanos: de la raza blanca, de su impulso por conquistar, de su destino, etc.

Al final levantaron la mano y gritaron ¡heil Trump!

Sabían, sin duda, que estaban siendo grabados y querían provocar.

Un blanco llamado Spencer

Spencer preside el National Policy Institute (Instituto de Política Nacional), ha sido editor y administrador de varias páginas de derecha y, según le dijo a la BBC, tanto la candidatura de Trump como el movimiento Alt-right “han sido animados por un sentimiento común de “desposeimiento de los blancos”.

Dice que su objetivo final es crear consciencia entre los descendientes de europeos.

Según el Centro Legal de la Pobreza del Sur, organización que monitorea la actividad de extrema derecha en los EE.UU, se habla de la derecha alternativa desde 2008, cuando el mismo Spencer acuñó el término para describir a un grupo más bien inconexo de ideas de extrema derecha relacionadas con la “identidad blanca” y la preservación de la civilización occidental.

La influencia de Spencer ha sido decisiva en este movimiento para el que ha funcionado como editor y como ideólogo: ha sido responsable de revistas como El Conservador Americano y el blog Derecha Alternativa. En ese formato, adecuado a la era digital, ha hecho su “trabajo ideológico”.

Alt-rigth es solo un componente en una derecha norteamericana que se ha estado recomponiendo constantemente desde los sesenta.

La derecha estadounidense siempre ha sido muy heterogénea y abarca a neoliberales de la escuela de chicago, evangélicos integristas, el Tea Party, sionistas, milicias rurales, mormones polígamos y anarco-capitalistas.

Unos son adinerados y viven en grandes metrópolis, otros viven en la miseria, unos son ateos y otros cristianos, unos antisemitas y otros neo-nazis.

Obviamente muchos están enfrentados entre sí.

El Alt-rigth agrupa tendencias nuevas, nacidas durante el periodo de Obama, llamadas por el mismo Spencer “neo reaccionarios”(NRx-ers) como los “arqueo futuristas” que quieren combinar la alta tecnología con los valores del siglo XIX, partidarios de la “biodiversidad humana” -otro intento de darle base científica al racismo –y todo tipo de enemigos del igualitarismo y el multiculturalismo.

El activista de estas organizaciones no es un campesino pobre y desdentado que pelea con caimanes y tiene hijos con la hermana o los viejos terratenientes que organizaron el KKK.

Oliver Lee Bateman, colaborador de la revista Vice tiene un perfil de ese tipo de activista:

Son estudiantes universitarios que podrían ser brillantes pero sienten que no encajan… Los que están en sus 30 sienten que el país está cambiando o que lo están perdiendo. A menudo son personas que tienen empleos burocráticos o de programación muy aburridos“.

Así que el movimiento Alt-right es ante todo una tendencia intelectual y es solo una parte del amplio movimiento que Trump está construyendo.

Por venir del Internet no hay que demeritarlos: el Alt-right ha sido muy bueno para darle forma a la nueva ola de racismo y el chauvinismo emergida durante el periodo de Obama.

Es decir, es un buen creador de “matrices de opinión”.

Spencer mismo reconoce que el movimiento es uno de los jóvenes universitarios que quieren enfrentarse no solo al “multiculturalismo” sino al viejo conservadurismo que ven como débil y cómplice.

Según Spencer, es una “liberación de la dialéctica entre izquierda y derecha”.

En ese sentido, tiene en común con la nueva derecha francesa de Alain de Benoist el intento de hacer de las ideas de derecha una corriente intelectual a la vez sexy y respetable.

El “identitarismo americano” esta directamente conectado con el francés y tienen en común no solo el rechazo a la inmigración sino a la generación del 68, a los hippies de Woodstock y a los radicales del Mayo Francés. Es la vieja idea de la “decadencia de occidente” atribuida ahora a la inmigración, la igualdad entre las razas y el multiculturalismo.

Sin embargo, no parece que los del Alt-rigth crean realmente que Trump es su Fürher ni Trump los considera indispensables: los primeros han denunciado a Trump por romper varias promesas electorales como juzgar a Hillary Clinton y, como vimos, ya Trump se distanció de ellos públicamente.

Con más de 400 ataques racistas desde la elección, es previsible que este trate de distanciarse todavía más de los sectores más radicales y moderar muchas posturas.

Pero como la política se juega con dos manos, Stephen Bannon, un empresario cercano al Alt-right y autoproclamado “nacionalista blanco”, ha sido nombrado jefe de estrategia de la Casa Blanca.

Ya fue jefe de campaña de Trump y su página, Breitbart News, un medio ultraconservador que es altamente influyente.

Pero sea cual sea la agenda de Trump, que parece muy fluida, es indudable que Alt-right y otros movimientos parecidos formarán parte de la vida de los EE.UU durante mucho tiempo