En hiperinflación el sexo se vuelve polvo y no del divertido

Hacer el amor, copular, coger, tirar, llámelo como quiera: el cuerpo necesita de eso. Se trata de una necesidad biológica, natural, como tantas otras y así debe ser asumida, aunque nos escondamos para satisfacerla, aunque uno al investigar al respecto se da cuenta de que el trato hacia los amantes es casi como si hubiera algún contrabando o comercio ilícito.

En medio de la hiperinflación que padecemos los venezolanos en todos los ámbitos, Supuesto Negado quiso renovar una nota publicada el 20 de noviembre de 2017, hace poco más de un año, cuando demostramos que era casi imposible pagar por el servicio de disfrutar unas horas de pasión en un hotel caraqueño y los gastos circunstanciales que eso implica.

Por eso, nos fuimos de recorrido por los hoteles de Caracas, para ofrecer un nuevo panorama de lo que significa usar este servicio. La novedad es que lo hicimos acompañando a una pareja que gana el sueldo mínimo vigente hasta el anuncio presidencial de este lunes 14, es decir 4.500 bolívares.

La travesía: calentamiento previo

Ella, empleada de una zapatería en Sabana Grande. Él, mensajero en una empresa en el centro de Caracas. No pasan de los treinta años, tienen unos seis meses saliendo juntos. Las veces que se encuentran para hacer el amor (tal vez suene muy romántica, dígale como quiera) es porque reúnen dinero entre ambos.

Él llega a buscarla a la hora acordada: 6 de la tarde, como un clavel a la salida de su trabajo. Ya hizo el trabajo de llamar a Miguel, el taxista de confianza que lo ha llevado otras veces, pero esta vez deberán ir a pie, la carrera mínima está en mil bolívares, le cobraba 700 a él por ser de confianza, pero y si no conseguían un precio accesible a la primera y debían hacer un recorrido, no iba a alcanzar después para la noche que ambos querían regalarse, la primera del año.

Le da a ella la noticia de que deben caminar, así que emprenden el camino. Tampoco podrán usar condón, el más económico cuesta 1.800 el tripack.

Hicimos la investigación y certificamos ese precio en una cadena de farmacias cercana, el más conocido llega a costar 5.800 bolívares un paquete de tres preservativos. Ni hablar de las pastillas anticonceptivas que desaparecieron hace meses, solo se consiguen en el mercado negro por internet hasta en dólares. Para ella no es una opción posible. Les queda alguna peripecia unos segundos antes del clímax para interrumpir y evitar un embarazo, lo demás es confiar uno en el otro.

Con lo que acaban de cobrar, ambos llegan casi justo a los 5 mil bolívares, deberán escoger muy bien, a ver si esa noche no significa el sacrificio de sus otras necesidades, como por ejemplo la alimentación de sus hogares, hasta que llegue la otra quincena.

Según los expertos, es recomendable tener un buen “calentamiento” o juegos previos para que el sexo sea más placentero. Sin embargo, la previa de nuestra pareja no es nada alentadora, consiste en caminar hasta conseguir un sitio ideal y verificar si pueden comerse algo, para tener energía durante la noche.

La comida es imposible. Un pollo en brasas está por el orden de los 7 mil bolívares en combo. Dos hamburguesas con refresco incluido, da un total de 9.500. Descartan la cena.

El Rosal es lo más cerca que tienen y hay varias opciones en el perímetro, así que es el rumbo trazado por ellos. Caminamos cerca, solo como observadores y testigos presenciales de la travesía. Llegan a La Rosaleda, 2.300 el rato, 3.300 por la noche, si quieren la habitación con jacuzzi son 5.600. No están para juegos ni lujos.

Dos locales más adelante, el hotel Bomrrú ofrece el rato en 1.500 y la noche en 2.500. No les gusta el aspecto. A media cuadra, el Garden Plaza pide 3.300 por el rato y 5.200 por la noche. Es el último de la cuadra, así que deciden tomar el metro y llegar a Plaza Venezuela, a la popular calle de los hoteles.

Hacen un recorrido rápido. Hotel Gabial, 2.500 la noche, no hay opción para un rato.  Hotel Sur, 3 mil Bs. la noche, hotel La Naranja, 1.600. Finalmente se deciden por el Gabial, que luce más limpio y se ajusta un poco más al presupuesto. Los dejamos con el deseo de que el recorrido hecho y la posibilidad de que su próxima noche de placer tal vez esté muy lejos, no disminuya la libido.

Ni Alí Babá podría dormir en el Aladdín

El equipo de Supuesto Negado continúa el recorrido para verificar los precios en los más cotizados y conocidos. El Hotel Aladdín tiene dos modalidades a escoger por los visitantes, seis horas o doce horas. Su habitación más sencilla cuesta 14 mil soberanos por seis horas y 28 por las doce.

La Thailandesa está en el intermedio, 17 mil soberanos cuesta por seis horas, 34 mil por las doce. La habitación más costosa en el conocido hotel es la Aladdín, por un precio de 23 mil seis horas y 46 mil si son las doce.

La investigación no estaba completa sin estimar los precios de los hoteles ubicados en la carretera Panamericana. Oscilan entre 18 y 83 mil Bs. soberanos.

La visita a la calle de los hoteles fue repetida la mañana de este martes 15 de enero, para verificar si seguían los mismos precios tras el anuncio de aumento salarial. Efectivamente estaban intactos, no obstante, según los empleados que consultamos de varios establecimientos, estaban por hacer reajuste.

Estos trabajadores nos informaron también que la frecuencia de visitas ha disminuido dramáticamente. Como es de esperarse, hubo un incremento leve en diciembre, pero no como lo que ocurre tradicionalmente. Los primeros días de enero han sido prácticamente nulos para el negocio.

Mi apartamento tiene una espantosa vista hacia un estacionamiento a cielo abierto que trabaja 24 horas. Hace unos días escuché un escándalo, porque la encargada del turno de la noche consiguió a una pareja en pleno coito en el carro. Al día siguiente me echó el cuento: vio un movimiento extraño, se acercó y confirmó su sospecha: se trataba de una pareja, les calcula a ambos alrededor de unos 40 años.

Por Jessica Sosa / Supuesto Negado