Historia del Carnaval (en 5 píldoras)

  • El Carnaval era la fiesta de los oprimidos. El desfile fue la respuesta de los poderosos. Aquí te echamos el cuento.

1. ¿Cómo surgieron los carnavales?

 

Carnaval viene del latín Carne Vale que quiere decir algo así como “permiso para la carne”.

Realizado antes de la Cuaresma (un período semejante al Ramadán de los musulmanes con 40 días de abstinencia de carne, alcohol y sexo) el Carnaval no solo la precede, es su opuesto: así como en los 40 días de la Cuaresma todo está prohibido, en el Carnaval todo está permitido.

El Carnaval occidental viene de las Saturnales, festividades romanas que se celebraban en honor al dios Saturno justo antes del invierno: más de una semana de orgías, fiestas y celebraciones que terminaban el 25 de diciembre.

Hubo muchas fiestas y ritos paganos que el cristianismo no pudo eliminar, así que en este caso la Iglesia se conformó con separar la Navidad de lo que luego sería el Carnaval moviéndolo unos meses y poniéndolo antes de la Cuaresma.

El Carnaval medieval no era cualquier cosa: eran tres días de celebración dura en que casi todo estaba permitido: gente de diferentes clases sociales tenía sexo o se emborrachaba junta, se hacían parodias y burlas de los santos, de los reyes, de la figura de autoridad, bromas pesadas...por eso el pueblo se inventó los disfraces y máscaras que permitían guardar el anonimato.

Durante siglos el Carnaval fue la fiesta popular por excelencia: locura, inversión de los valores, profanación de lo sagrado…

Pero como nada bueno es eterno luego llegaba el Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma, y durante cuarenta días la Iglesia reclamaba de vuelta el cuerpo y el espíritu de los fieles, y el señor feudal sus impuestos.

2. ¿De dónde vienen los desfiles, ferias y comparsas?

En el siglo XIX en ciudades como Río de Janeiro, Caracas y Nueva Orleans las comparsas, desfiles y concursos fueron una forma de “domesticar” el Carnaval que para el siglo XVI tenía ya una forma muy salvaje llamada entrudo.

El entrudo eran  batallas de todos contra todos, armados con cascarones de huevos rellenos de harina de trigo o limones rellenos con agua, orina y excrementos. Las batallas simuladas eran comunes en las fiestas antiguas, pero por alguna razón el Carnaval medieval, que era tan festivo y alegre, se volvió con el tiempo violento. No sabemos por qué el Carnaval se llenó de agresividad pero sí sabemos que la cosa no le gustó a las autoridades y gobiernos que lo veían casi como una insurrección disfrazada.

La respuesta es lo que podemos llamar la “estrategia veneciana”. Venecia era una ciudad-estado de Italia con una división de clases muy rígida. Allí la aristocracia se apropió del Carnaval convirtiéndolo en una fiesta fastuosa, con elaboradas máscaras y desfiles: un derroche de lujo y ocasión para fiestas elegantes.

En la calle el Carnaval seguía siendo orgiástico y loco, una forma de que la gente matara sus angustias y preocupaciones, pero ya no era una fiesta popular: la cosa tuvo su pico en el siglo XVIII, y para Venecia se volvió una fuente de prestigio y de ingresos, pues fue la primera ciudad del mundo en beneficiarse del turismo: aristócratas de toda Europa la incluían en su Gran Tour, un viaje en el que, se suponía, los jóvenes de buena familia conocían el mundo (traducción: se emborrachaban y perdían la virginidad).

Para entonces el Carnaval consistía en grupos de gente de un mismo oficio o de un mismo barrio que salían a la calle disfrazados a tocar música, bailar, beber, buscar pelea y sexo. Sabiendo que el Carnaval era demasiado fuerte para ser prohibido, ciudades como Caracas y Río de Janeiro prohibieron el entrudo pero impusieron el modelo veneciano como uno más “civilizado” de hacer la cosa: programando desfiles, haciendo concursos y prohibiendo las batallas colectivas.

Pero el intento de aburguesar o aristocratizar el Carnaval no salió del todo bien.

3. ¿Por qué el de Río de Janeiro es el más famoso?

Para poder desfilar la gente tuvo que imponerse un orden casi estricto, pues si no desfilaban con orden la policía no les permitía participar. En Río de Janeiro la gente aceptó que se regulara el Carnaval pero se desquitó de otra manera.

Por ejemplo, metieron los desfiles dentro de cordones que le daban orden y adoptaron las decoraciones fastuosas de los carnavales europeos pero introdujeron una enorme dosis de cultura africana, es decir, aceptaron el nuevo modelo pero no dejaron que el Carnaval se aristocratizara o aburguesara.

Por el contrario, se volvió el refugio de los marginados de los marginados: ex-esclavos, homosexuales, delincuentes, etc.

Las Escuelas de Samba actuales nacieron de los “ranchos” y estos de los “cordones”. Un cordón era un desfile conducido a golpe de silbato por un mestre que comandaba una tropa de gente disfrazada. Luego apareció el rancho, un cordón más organizado con mayor refinamiento musical y visual: ahora había toda una orquesta.

En 1907, Ameno Resedá, inventa el enredo, es decir, una  trama que se desarrolla durante la actuación del grupo. Esto ya exigió pasar de grupos improvisados de entusiastas a escuelas de música, baile y decoración que durante todo el año practican para presentarse en el Carnaval. Pronto estas escuelas tendrían sus medios legales e ilegales para generarse ingresos.

Pero no hemos respondido la pregunta, ¿cierto?

El hecho de que el Carnaval sea mucho más importante para los brasileros que para la gente de otros países es parte de la respuesta: en ningún otro país el carnaval se ha hecho parte de la “identidad nacional” como en Brasil, de ahí que se invierta tiempo, energía y recursos en el carnaval como en ninguna otra parte -exceptuando Nueva Orleans-.

Por eso, eventualmente, el Estado y los medios se apropiaron del Carnaval convirtiéndolo en un gran negocio y parte de la imagen de Brasil ante el mundo. Es la estrategia veneciana 2.0: si no puedes vencerlo, aprópiatelo.

4. ¿Por qué asociamos el Carnaval con la samba?

La samba, el ritmo nacional de Brasil, nació entre los más pobres de los pobres a finales del siglo XIX.

Al parecer deriva de un ritmo de Cabo Verde en África llamado batuque -y sí, de ahí viene el verbo “batuquear”-, los descendientes de esclavos lo tocaban en todo Brasil pero sobre todo en la región de Río de Janeiro.

El batuque se dió paso a la samba a medida que el ritmo africano se fundía con otras influencias europeas y americanas. A finales del siglo XIX fue llevada a Río de Janeiro en las inmensas barriadas llenas de descendientes de esclavos del nordeste del país.

A medida que la gente de los morros o favelas se “devoraba” o apropiaba del Carnaval, la samba se impuso sobre otros muchos ritmos y se convirtió en el característico del carnaval carioca. La razón, probablemente, no es solo que los cariocas lo prefirieron, sino que la percusión era mucho más útil para marcar el ritmo de los desfiles, pues no olvidemos que la samba del carnaval se baila en la calle, moviéndose continuamente.

5. ¿De dónde viene la costumbre de poner garotas en los desfiles y elegir reinas de Carnaval?

Poner hermosas mujeres en los desfiles y las carrozas, evidentemente, llama la atención. La costumbre parece ya remontarse a los tiempos de Venecia.

Elegir reinas y madrinas de Carnaval se hizo común en muchas ciudades durante el siglo XX. El evento en algunos lugares es muy importante. Pero muchos de esos concursos eran en realidad muy recatados y hechos para todo público. No se mostraba mucho.

Pero algo típicamente brasilero es tener una mujer muy voluptuosa bailando semidesnuda en medio del sambódromo. De hecho lo hacen también transexuales, como el legendario Mademe Satá, que ganó un concurso en 1941.

“Garota” quiere decir muchacha en portugués, y estas bailarinas de samba profesionales son el elemento central de los desfiles de las Escuelas de Samba: la voluptuosa joya de la corona.

Como el Carnaval mismo, las garotas son una institución que no han tocado ni siquiera los gobiernos autoritarios y dictatoriales. De hecho en los años setenta, en plena dictadura, más bien se le dio un buen espacio al sexo en el cine y las publicaciones periódicas en Brasil: la libertad sexual trataba de compensar la falta de libertad de expresión, por eso Brasil tenía una revista Playboy desde 1973 pero no tuvo elecciones ni prensa libre hasta 10 años después.

Además, meterse con cualquier aspecto del Carnaval es algo delicado hasta para una dictadura.

Desde entonces una larga lista de garotas han pasado del sambódromo a las páginas de Playboy, los programas de TV Globo, y los videos de funk y axé: la voluptuosidad es una industria y por eso los brasileros están a la vanguardia de las operaciones estéticas.

Es, una vez más, la estrategia veneciana. Pero sea como sea, igual que el cristianismo no pudo con el Carnaval, ni el racismo pudo con la samba, parece que la dictadura tampoco pudo con las garotas que se las han arreglado para pasear por las calles de Río durante más de un siglo sin que nadie se atreva a meterse con ellas.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado