¿QUÉ HUBIERA PASADO SI BOLÍVAR SE HUBIERA PORTADO COMO LOS INDEPENDENTISTAS CATALANES?

Bolívar

Decepción, anticlímax, ridículo, farsa… todo esto es lo que parecen los recientes acontecimientos en Cataluña que, por un momento, parecieron estar sacudiendo un status quo que fue implantado, por la fuerza, desde la Guerra Civil española.

“Demasiado bueno para ser cierto” es la impresión que deja la implosión del independentismo catalán, junto a la pregunta ¿es un independentismo de verdad o solo una imitación?

Si Bolívar hubiera sido como Puigdemont

Imaginemos que Bolívar y la Sociedad Patriótica hubieran iniciado toda la movida independentista, movilizado a la gente, hecho un referéndum y luego, tras firmar la independencia, se hubieran exiliado a Jamaica o a Nueva York, dejando a todo el mundo vestido y alborotado para la fiesta.

Como es sabido, en lugar de eso, se quedaron al frente del movimiento (aunque estuvieran exiliados) y, cometiendo errores –a veces muy graves– pero en todo momento comprometieron su existencia junto a los independentistas (a costa incluso de enfrentarse a un país en plena efervescencia monárquica y que les detestaba por ser parte del mantuanaje) pero, finalmente, triunfaron.

Claro que el costo de esa victoria (poca gente lo recuerda) fue la destrucción del país y la muerte de casi la mitad de la población (según lo mostró Juan Uslar Pietri en su libro La Rebelión Popular de 1814). Pero el país era capaz de regenerarse y lo hizo, varias veces, dando sentido a los sacrificios de la Guerra de Independencia.

Esta misma comparación se puede hacer con la independencia de otros países como Argelia, Vietnam, Kenia, etc. La dirigencia independentista nunca dejó al movimiento abandonado.

Sin embargo, aunque irresponsable y ridícula, la dirigencia independentista catalana no podía comportarse como las de América Latina, Asia o África: las condiciones son otras.

No es secundario el hecho de que, en nuestros tiempos, las guerras no tienen final: incluso si hubieran intentado imponer por la fuerza la independencia habrían podido iniciar una guerra larga o interminable como la de Siria o Yugoslavia.

Pero entonces ¿Dónde estuvo la farsa del independentismo catalán? ¿Dónde es que quedan mal comparados con otras dirigencias independentistas o anticoloniales?

¿Es necesaria una guerra para declarar la independencia?

No, una guerra no es indispensable, pero sí tiene que haber alguna forma de lucha. Naciones como India, Ceilán y Jamaica, se independizaron sin disparar un tiro, pero no sin huelgas, resistencia civil, movilizaciones, alianzas internacionales, etc.

De hecho, en todo proceso independentista tiene que haber tres requisitos básicos:

  • Capacidad del movimiento independentista para administrar y gobernar el territorio anulando o expulsando a la fuerza colonial.
  • Amplias alianzas sociales que permitan esa gobernabilidad.
  • Un mínimo de reconocimiento internacional.

El independentismo catalán no tiene ninguna de estas condiciones, de hecho, solo desde la crisis de 2009 ha empezado a crecer un movimiento catalanista de masas y un verdadero sentimiento independentista.

Sin embargo, como comenta un analista para la BBC: “las élites políticas que gobernaban en España y Cataluña a partir de 2010-2011 y que podían sufrir gran desgaste electoral por los casos de corrupción y la aplicación de medidas de austeridad, han jugado la carta de una mayor confrontación para reforzarse.

Es decir, la dirigencia política catalana (que es parte de la casta política española tanto como el PP o el Psoe) se lanzó por el camino de la independencia como salida a una situación insostenible en que se encontraba.

Pero en principio ¿Por qué se quieren independizar los catalanes?

Causas y razones

Aunque enredado en una historia muy larga y compleja (que llega hasta la edad media) la crisis catalana, y su movimiento autonomista independentista, es un fenómeno reciente, muy reciente, de hecho, es producto de la desastrosa crisis de 2009 y del movimiento de los “indignados” que surgió después.

Hasta 2006 el independentismo catalán ser reducía a unos pocos grupos políticos y culturales, sobre todo (aunque no exclusivamente) de izquierda, pero desde entonces ha empezado a tomar vuelo, sobre todo desde 2010-2011, las causas de su crecimiento son muy claras:

  • Crisis político-institucional: Esto se refiere a una vasta perdida de legitimidad de las instituciones y los partidos políticos españoles: es el enorme desprestigio de la monarquía implicada en casos de corrupción (como el Nous) y en groseros derroches de dinero en completo divorcio con la sensibilidad y la forma de pensar de la gente (el machismo de Juan Carlos con sus ridículos safaris en África). Más aún, el movimiento de los Indignados les quitó la legitimidad a los partidos políticos tradicionales, quiebre que se hizo evidente en diciembre de 2015 cuando acaba el bipartidismo español con la entrada en el parlamento de Podemos y Ciudadanos.
  • Crisis económica y fiscal: A Cataluña la crisis del 2009 le pegó tan fuerte como al resto de España, además, tiene una enorme deuda, el problema es que, aunque genera el 19% del PIB español, el gobierno catalán no tiene control sobre su propio presupuesto: el Estado central es el que recibe los ingresos de la mayor parte de los impuestos y luego transfiere un porcentaje a las comunidades autónomas. Muchos catalanes sienten que sus impuestos están siendo usados para parapetar la crisis del gobierno central que no les deja el campo de acción para resolver su crisis fiscal y social.
  • Crisis territorial y de gobierno: Durante la última década la autonomía de Cataluña ha retrocedido considerablemente, sobre todo a partir de la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Esto ocurrió tras “un recurso presentado por el Partido Popular (PP). Esa decisión afectó al poder judicial y competencias financieras, precisamente, las que están en el centro del debate actual”.

En estas condiciones el independentismo ha interpretado gran parte del descontento contra el Estado español, pero no todo: para muchos la situación económica es la prioridad que no parece estar en el radar de la dirigencia independentista que, desde 2012, ha intentado instrumentalizar el sentimiento autonomista e independentista en su provecho.

Con órdenes de arresto emitidas para varios dirigentes políticos catalanes, España se adentra en un terreno desconocido, pero en todo caso la diferencia entre Puigdemont y los dirigentes independentistas del pasado es muy clara: ni Bolívar, ni Martí, ni Sun Yat Sen, ni Ho Chi Minh iniciaron un movimiento independentista como jugada para manejar una crisis insostenible.

Tal vez como no se tomaron en serio la independencia no les importa portarse como payasos.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado