¿Huésped o asilado? Qué implicaciones tiene según el derecho internacional

A propósito de la reciente ola de huéspedes que han recibido varias embajadas en el país, surge la interrogante sobre cómo manejan las delegaciones diplomáticas este tema.

La mayoría de quienes han decidido acudir a estas sedes están siendo procesados por la justicia venezolana de diversas formas, casi todos por delitos tan graves como traición a la patria. Sin embargo, son acogidos como perseguidos políticos.

Los ciudadanos en cuestión han tomado la opción de ingresar a cada sede diplomática como huésped, una figura temporal que aunque no está contemplada dentro del derecho internacional, goza de todos los privilegios de protección establecidos en la Convención de Viena y otorgados al personal de las embajadas solo por ser un invitado del embajador.

Por lo tanto, cada uno de los acogidos en embajadas como las de Italia, España y Argentina están protegidos de ser imputados por la justicia venezolana.

Pero, ¿por qué no piden asilo?

De acuerdo a las diferentes legislaciones diplomáticas, la figura de asilado debe solicitarse fuera del lugar de nacimiento del ciudadano o en su defecto en la frontera del país.

Ajá, pero ¿por qué no optar por el estatus de refugiado?

En opinión del diplomático español, Inocencio Arias, todos los ciudadanos venezolanos alojados en este momento en embajadas técnicamente son refugiados. “Huésped es un eufemismo (…) en el momento en que la autoridad venezolana no puede entrar en la embajada es un refugiado”.

Asimismo, señala que una vez en la sede pueden permanecer allí el tiempo que consideren oportuno, ya que no hay un máximo establecido para abandonar el lugar. “Pueden ser dos meses, cuatro años (…) pero también puede solicitar su traslado a nuestro país. En cualquier caso, durante el tiempo que permanezca en la embajada, goza de plena inmunidad e inviolabilidad y desde el Gobierno venezolano no pueden hacer nada para sacarlo”, añade.

Y ¿cómo sería eso del traslado?

El traslado es, en definitiva, una opción posible, pero debe ser negociada con el Gobierno. Es decir, el país receptor del huésped debe hacer todos los trámites con el Ejecutivo para optar por este beneficio.

De resultar procedente, el Gobierno deberá garantizar la seguridad del trasladado que estará acompañado en todo momento por el embajador hasta su salida del país.

Todos los huéspedes gozan de la oportunidad de pedir su traslado a otra embajada, pero deberán hacerlo por vía aérea o terrestre, en un vehículo con matrícula diplomática, pues ambos cuentan con la misma protección internacional que el edificio donde se asientan las actividades de la delegación.

Por Andreina Ramos Ginés / Supuesto Negado