Ni los ‘Trumps’ se salvan de la inflación en Venezuela

Dólares

La hiperinflación pudo haber alcanzado al intocable Tío Sam en Venezuela. En Supuesto Negado nos hemos ido al famoso centro comercial City Market, en Sabana Grande, para intentar averiguar cuánto cuesta comprarse un celular nuevo en estas fechas de “abundancia”, y luego lo comparamos con los precios de dos países de la región y dos tiendas en línea de fama mundial, y el resultado hará que los de Dólar Today salten de espanto y susto.

Nos hicimos los paisas y primero escuchamos cuáles eran los modelos más pedidos, para luego comenzar a preguntar.

Uno de los más buscados es el Samsung Galaxy S9+, con un costo de 750 trumps.

Ahora comparemos. Este mismo aparato en la vecina Bolivia cuesta unos 650 dólares (si lo pagas en efectivo) y el precio neto de los importadores es de unos 603. Es decir, unos 50 dólares de ganancia. Pero en Venezuela cuesta por lo menos 100 más.

En Amazon el S9+ más barato que encontramos ronda los 585 y el más costoso 707. Si el celular entra en la categoría de reconstruido (refubished) su costo oscila entre 475 y 528 de la moneda estadounidense.

Y para que no digan que la tenemos agarrada con los comerciantes locales, en EBay la cosa no varía mucho: el más económico, 569, y el más costoso, 708.

Vamos con otro ejemplo

De la empresa china Huawei probamos suerte con el Y5. Su costo, siempre cotizado en la divisa extranjera, ya el bolívar no existe en sus mentes, es de 116 $. En Bolivia unos 100 de los verdes, en Amazon de 89 a 104 y en EBay, ni siquiera lo encontramos.

DólaresEl J6+ de la Samsung cuesta 200 $. En Bolivia unos 180 $, en Amazon se consigue desde 159 hasta los 189 $ y en EBay unos 230 $.

El caos dentro del caos dentro del caos

Y como si no fuera poco, todo lo que tenemos que calcular a diario los venezolanos para llegar a quince y último, en nuestra búsqueda no nos fue mejor. Con un cono monetario recién estrenado hace poco más de tres meses, ya hasta es imposible saber cuánto cuesta en bolívares algo marcado en dólares. ¿Por qué?

Hasta hace pocas semanas les tendríamos la respuesta, pero lo que encontramos en los pasillos de ese centro comercial da escalofríos, como las escenas de Linda Blair en El Exorcista.

Y la explicación nos la dio un jovencito vendedor de uno de los establecimientos, que salió con una hoja de papel impresa con los modelos y precios de acuerdo a tu forma de pago.

Por ejemplo, si el pago es por transferencia o en efectivo se mantiene el precio, pero si prefieres pagar con tu tarjeta de crédito (no sabemos de quién debe ser esa tarjeta para alcanzar tales montos, quizás de Lorenzo Mendoza o de Gustavo Cisneros) tiene un sobrecargo de aproximadamente 10 por ciento.

Cuando le preguntamos con qué indicador de los que regían el mercado negro calculaban, para más o menos saber cuánto equivalía eso en nuestra moneda de curso legal, el vendedor se sinceró con nosotros y nos dijo “con ninguno, se calcula al precio que a ellos (suponemos los dueños del local) les da la regalada gana, cambia todos los días”.

Entonces ¿así estamos? Pues sí, cada tienda es un microuniverso del caos económico, donde el precio de las “lechugas” es diferente… ya ni respetan a su propio mercado negro.

Otras formas de pago en Venezuela

Si no tienes los dólares en efectivo (como vimos a muchos), estas tiendas te ofrecen otras formas de pago: PayPal o transferencias a Banesco Panamá, de Banesco a Banesco o al Bank of America (Bofa).

Caso Argentina

Como queríamos comparar los precios con otras realidades latinoamericanas, también averiguamos con un argentino cuánto costaban estos teléfonos allá.

Bueno, pues resulta que en Supuesto Negado nos llevamos una sorpresa. Porque en la Argentina son más costosos.

Dólares

El Huawei P20 Lite, que aquí lo cotizan en 255 trumps, allá cuesta 308 $ y el Y7 acá sale en 220 $ y más al sur 300 $.

¿La razón? No la sabemos, escuchamos por ahí que debido a los controles gubernamentales (impuestos) y costo del valor del alquiler de los locales comerciales.

Después de ese decepcionante recorrido por el City Market, podemos concluir que en toda crisis hay alguien que llora, pero siempre hay otro que le vende los pañuelos.

Ojalá que Tío Sam no intente reclamar sus derechos ante su devaluación forzada en Venezuela, por el bien de los especuladores de oficio.

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Por Maya Monasterios / Supuesto Negado