Oualalou: “Izquierda brasileña interpretó de manera muy básica a iglesias evángelicas”

izquierda en Brasil

El poder de los movimientos evangélicos en Brasil y su “teología de la prosperidad” no supo ser leída a tiempo por el Partido de los Trabajadores (PT) y por la Iglesia Católica de izquierda, que no pudieron frenar la campaña pro Jair Bolsonaro desatada en templos y redes sociales y que llevó al ex-militar ultraconservador a la presidencia del país con más católicos del mundo.

En entrevista con el medio digital Nueva Sociedad, la periodista  franco-marroquí especialista en América Latina, Lamia Oualalou, asegura que la izquierda brasileña interpretó de forma muy básica la “teología de la prosperidad”, mientras que Bolsonaro no, quien pese a no ser evangélico (sí su esposa) se hizo bautizar y se puso del lado del evangelismo pentecostal, que definitivamente ha estado moldeando en los últimos años el mapa político de una de las potencias de América Latina y ya tiene en su haber 90 diputados, el alcalde de la importante ciudad de Río de Janeiro y cada vez más presencia en el sistema de justicia y las policías.

“La izquierda interpretó la «teología de la prosperidad» de forma muy básica. La vio únicamente como una adaptación del neoliberalismo. Es cierto que hay una parte de consumismo y de dinero, pero también las iglesias evangélicas funcionan con una fuerte lógica de solidaridad. Hoy se pagan las consecuencias: lo que empezó solo con Dios se convirtió en un enorme movimiento moralista, anti-PT, anti-intervención del Estado”, explica y advierte que incluso este movimiento podría haber sido alentado por las políticas de inclusión económica del ex-presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.

“Sí, es cierto que los evangélicos están en una lógica de consumo capitalista. No obstante, ese era el discurso de todo el país y nadie fue contra eso. Incluso en los años de Lula se decía :“ahora todos los brasileños pueden ser ciudadanos porque tienen acceso a una tarjeta de crédito” (Guido Mantega, ex-Ministro de Hacienda). Y eso es precisamente lo que se dice en una Iglesia Evangélica. Para mucha gente, los años de Lula le dieron más legitimidad a la teología de la prosperidad. Ese discurso se apoderó de todo el país. El evangelismo también es una forma de ascenso en la escala social. Ni el trabajo, ni la política ni el sindicalismo se permiten a esas personas”, enfatizó.

Pero parte de la responsabilidad, según la periodista, también la tiene el Vaticano, que sólo con la llegada de Francisco y su visita en 2013, intentó retomar las riendas, pero quizás ya era demasiado tarde.

“Cuando vino a Brasil el papa Francisco se dio cuenta de que tal vez era demasiado tarde. El problema era mucho más grave de lo que el papa pensaba. Cuando les preguntaba a los evangélicos qué pensaban de Francisco, muchos de ellos ni sabían quién era Francisco. No estaban ni siquiera en contra de él: ni siquiera sabían bien quién era. Y estamos hablando del primer país católico del mundo. Además, la derrota tiene otra dimensión: para no perder terreno, una parte de la Iglesia Católica termina en muchos casos imitando a la Iglesia Evangélica”, con ritos mucho más carismáticos de lo acostumbrado.

La latinoamericanista también opina que la decisión del difunto papa Juan Pablo II, y de su sucesor Benedicto XVI, de acabar con la Teología de la Liberación, y el abandono del Estado y la Iglesia Católica de los sectores más pobres, fueron factores que allanaron el camino para que estos grupos, cuyos líderes han amasado grandes fortunas e incluso son dueños de medios de comunicación, surgieran y terminaran por tener el poder del Ejecutivo del gigante suramericano.

“Fue la tierra de la Teología de la Liberación hasta que el papa Juan Pablo II decidió acabar con eso. Se dieron entonces dos movimientos paralelos: por un lado el Estado desaparecía al mismo tiempo que la economía producía más precariedad, y por el otro la Iglesia católica se alejó”, detalló.

Para Oualalou, el planteamiento de la “teología de la prosperidad”, de que todas las promesas se cumplen en la tierra y no al llegar al paraíso y que si no lo tienes es porque “no lo sabes exigir”, es uno de los aspectos más interesantes y atrayentes para aquellos que nunca han tenido nada.

“La lógica de la «teología de la prosperidad» es fascinante porque le dice al adherente de la Iglesia que, básicamente, tiene derecho a todo: a la salud, a una buena vida material. ¡Y eso ahora mismo y no en la próxima vida! Y si no lo tienes es solo porque no lo sabes exigir. Esto implica un cambio con respecto a la relación con Dios: Dios tiene que darte eso y tu solo tienes que saber pedírselo. Y para pedírselo debes formar parte del grupo evangélico, pagar y rezar”.

El mercado de Jesús

Otra ventaja de los evangélicos es que han sabido estudiar el mercado y han hecho no una, sino muchas iglesias adaptadas a cada mercado, para que cualquiera pueda elegir a cuál quiere pertenecer.

“Los evangélicos tienen una visión de marketing sobre la sociedad. De hecho no hay una Iglesia evangélica sino muchas. Si mañana quieres ser un pastor, puedes. El único punto en común entre todas las iglesias es la fuerte personalidad de los pastores. A lo mejor un Lula hoy sería un pastor. Hacen una iglesia que interesa a la gente que juega al fútbol, otra iglesia para los gays porque están excluidos y es una población importante y hay que atraerlos, otra Iglesia más rigurosa y una más permisiva. Esto termina teniendo una fuerza increíble porque siempre acabas encontrando una Iglesia a tu gusto”.

Los pentecostales brasileños han llenado los espacios que abandonó el PT y el Vaticano, y hasta se han convertido en mayoría entre los grupos religiosos de las cárceles de Río de Janeiro.

“Hasta son mayoritarios en las cárceles. En Río de Janeiro, de las 100 representaciones religiosas que están presentes en las cárceles 92 son evangélicas. Es impresionante. Al final, el Estado les da este derecho porque ha perdido su capacidad de intervención. No puede llegar a los lugares inaccesibles y los evangélicos sí. Esto les da un enorme poder”.

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Por Maya Monasterios / Supuesto Negado