JÓVENES ANDAN A RIN PELAO POR ALTOS PRECIOS DE PRESERVATIVOS

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En Venezuela se venía ganando la batalla en contra del embarazo precoz, gracias a diversas campañas desplegadas por instituciones públicas, agrupaciones y ONG, quienes habían logrado sensibilizar no solo en torno a los riesgos, sino también en la necesidad de que el embarazo se asuma con la debida madurez. Igualmente se podría hablar de que se había logrado implantar una especie de cerco epidemiológico en torno a algunas enfermedades venéreas y afecciones mucho más peligrosas y hasta mortales, como el VIH, la sífilis, VPH y la hepatitis B.

Sin embargo, la crisis económica amenaza con tirar por la borda todo lo conquistado, fundamentalmente en la población joven de escasos recursos, quienes no tienen para adquirir, por ejemplo, un paquetico de preservativos de tres unidades, que ya supera el 1.000.000,00 bolívares y en Bs S equivale a 1000,00.

“Sin condones no podemos hacer nada. Esta escasez pone en peligro todos los programas de prevención en los que hemos estado trabajando por todo el país”, dijo Jhonatan Rodríguez, presidente de la ONG StopVIH. Y agrega que en Venezuela nunca ha habido control, como política pública, desde 2005. La epidemia siempre ha estado fuera de control. Pero estima que ahora la cosa está súper complicada por efectos de la crisis económica.

“Anteriormente se conseguían los preservativos a precios asequibles y el Ministerio de Salud nos daba para repartirlos entre los grupos vulnerables. Ahora están escasos y se consiguen solo algunas marcas y a unos precios exagerados y siguen subiendo de precio de manera vertiginosa”. Definitivamente no están asequibles para la población y menos aún para los adolescentes. “Están teniendo relaciones sin protección, sin control. Siguen llegando a consultas muchachos con VIH en busca de ayuda. Hay un aumento de los embarazos precoces, proliferación de enfermedades venéreas y contagiosas.

Jonathan Rodríguez aprovecha para hacer un llamado a las autoridades: el derecho a la salud y a la vida de los venezolanos debe abordarse de la manera más humana y objetiva posible. Se nos están muriendo los muchachos, se nos están infectando.

Ciertamente, Antes de que la crisis económica se acentuara en Venezuela, no solo se podían adquirir los preservativos a precios módicos, sino que de manera permanente el gobierno, a través de los Ministerios de Salud y Educación; y diversas agrupaciones que trabajan con personas infectadas de VIH organizaban jornadas en sitios públicos y centros nocturnos para obsequiar condones a la población joven y facilitaban información sobre las medidas de prevención.

Una doctora del Hospital Universitario de Caracas, que habló con Supuesto Negado, pero se negó a suministrar su nombre, manifestó que ciertamente ha habido un incremento en algunas enfermedades contagiosas como la sífilis y el VIH y otras menos graves como la gonorrea.

Por su parte, Mauricio Gutiérrez, presidente de la ONG Positivos en Colectivo, mostró su preocupación ante la crisis de preservativos, “ya que no se consiguen y los pocos que llegan son vendidos a precios exorbitantes”.

“Se le está destrozando la vida a los chamos. Cada vez es más frecuente ver a niñas de 12 y 13 años con hijos o a jovencitos en las consultas de personas infectadas. Es falta de información, pero también de metidos anticonceptivos. Es muy complicado. Ahorita se están diagnosticando 15 nuevos casos diarios de VIH, pero la cifra podría ser mayor porque como no hay reactivos para hacer las pruebas no se sabe la verdad verdadera”, sostuvo.

La ONG que dirige Gutiérrez se encarga de ayudar a los pacientes hospitalizados con VIH, no solo llevándoles ánimo e información, sino ayudándolos con algún tratamiento o fármaco que necesiten. Narró un caso que presenció en el servicio de infectología del hospital Los Magallanes de Catia donde acudió un muchacho de 16 años, con diagnóstico reciente de infección por VIH y cuando lo examinaron detectaron que además tenía VPH, pero en una cantidad alarmante.

“La prevención es fundamental en esta lucha, pero cómo previenes si no tienes las herramientas. Solo nos queda decirle a los muchachos que no tengan relación sin preservativos, pero sabemos que no nos van a hacer caso. La consecuencia de todo esto es muy grave. Se están afectando a dos o tres generaciones”, sostiene Gutiérrez.

Al ojo por ciento

“Obviamente no tengo plata para comprar los condones. La poca plata que me da mi papá si acaso me alcanza para llevar a mi novia al cine y comernos unas cotufas, pero no tengo para estar comprando una cajita de condones todas las semanas. Pero estamos pendientes para que ella no quede embarazada y yo eyaculo fuera de su vagina, aunque la otra vez no me dio tiempo por la emoción y me vacié dentro de ella, afortunadamente no quedó embarazada”, manifiesta Miguel Charama, un jovencito residente del oeste de la capital.

La historia de Carlos Luis, de 28 años de edad, es diferente. Para él no se trata de un asunto de ocasión. Hace cuatro años recibió un diagnóstico que le cambió la vida, pues salió positivo en la prueba de VIH y se unió a otras 63.327 personas infectadas que reciben tratamiento antirretroviral en el sistema público de salud. Su compañero es seronegativo y los dos conforman una pareja serodiscordante, uno tiene el virus y otro no. Solo pueden tener relaciones sexuales si utilizan preservativos. En su caso, el sexo con protección es la decisión más responsable. Manifiesta estar sumamente enamorado de su novio y confiesa que ha estado a punto de terminar la relación a fin de no contagiarlo.

Arquímedes vive en Propatria y trabaja en una tienda de zapatos en el bulevard de Catia. Él se descubrió como homosexual desde que tenía 14 años y ya tiene 22. Dice que en un principio se abstuvo de tener relaciones porque no conseguía condones y cuando aparecieron estaban por las nubes, pero confiesa que cuando ya tenía varios meses sin tener relaciones decidió retomarlas, pero fijarse muy bien en la persona, e incluso, someter a revisión las partes íntimas de su eventual pareja a fin de detectar algo irregular y solo lo hace con personas que estén dispuestas a eyacular afuera. “Hasta ahorita me ha ido bien, gracias a Dios, aunque me da mucho miedo”, dice.

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Por Wilmer Poleo Zerpa / Supuesto Negado