JUAN CARLOS LOYO: “NO SE PUEDE RESOLVER LA CRISIS SI ANTES NO SE COMPRENDE”

¿Quién le pone el cascabel al gato de la inflación? ¿Será que las medidas económicas del gobierno van a dar en el blanco alguna vez? Ante una guerra declarada para tumbar a Nicolás Maduro, los que atacan al gobierno parecen llevar un paso adelante, pues antes de cada anuncio presidencial, ya las vitrinas dejan ver la capacidad de respuesta bélica del aparataje industrial y comercial contra el pueblo venezolano.

Algo parece no estar del todo bien con los anuncios económicos del gobierno y la forma en que se divulgan sus contenidos. El analista económico Juan Carlos Loyo, conversó con Supuesto Negado acerca de los errores y aciertos que en estos últimos cinco años han tenido las políticas económicas del gobierno.

Antes de cada anuncio presidencial en materia económica, los precios se disparan golpeando mucho más el bolsillo de los venezolanos. Esta situación en la que el adversario parece llevar la delantera ¿cómo se revierte?

No se puede resolver la crisis si antes no se comprende. Hay al menos tres causas estructurales que están operando y se deben entender. La primera es el planteamiento de la guerra económica, que no nos debe ser extraña porque desde que Chávez llegó al poder e hizo evidente que iba a haber una ruptura con el sistema de conciliación de élites, se decretó la guerra económica. Recordemos el paro (2002-2003) y los episodios subversivos que se vivieron, hasta la extrema demostración que hemos vivido en los últimos cinco años con el presidente Maduro, sobre todo con el bloqueo financiero internacional, las sanciones del Departamento del Tesoro, etc.

Un segundo elemento a considerar es la crisis estructural de un modelo, de una forma de acumulación de capital, de cómo se genera la producción y la riqueza en un país como el nuestro. Es lo que muchos autores han llamado la debacle del capitalismo rentista, que nos es otra cosa que la forma en la cual el capital, en el caso de Venezuela, vivió a expensas de todo lo que inyectaba la renta petrolera, hasta el punto que éramos dependientes de una gran cantidad de productos de origen importado. Mientras existía la renta, el capitalismo en Venezuela pudo avanzar y construir toda una infraestructura. Obviamente con la debacle de esa forma de acumulación, entra en crisis todo el sistema del aparato productivo de país.

El tercer elemento es la caída de los precios del petróleo, que se calcula en más de 70%, lo cual sumado a la crisis estructural y a la guerra económica, es un coctel molotov que se le ha inyectado a la economía venezolana.

Si no se comprenden a profundidad estos factores, difícilmente se dé con una solución a corto plazo. En ese sentido, cualquier anuncio que hagas, sino forma parte de una estrategia integral, en la que cada área esté coordinada, lamentablemente termina siendo agua y sal. Por ejemplo, se anunció la subasta del DICOM y se hizo de una manera aislada, cosa con la que estamos en desacuerdo, porque debería ser anunciado como parte de todo un conjunto de acciones que se vienen llevando a cabo para que la gente tenga perfecta claridad sobre a quién se le asigna un dólar preferencial.

Usted ha planteado en otros escenarios que las medidas económicas son necesarias, más no suficientes ¿qué estaría faltando para complementarlas y cómo deberían presentarse al país?

En economía hay tres tipos de políticas: las de estabilización económica, que es la que necesitamos ahorita, políticas de crecimiento económico y políticas para el desarrollo económico. En Venezuela hemos sumado una cuarta política que es la de enfrentar una guerra económica, que en este momento debe asumir nuevos retos. Es necesario reestructurar buena parte de las relaciones de producción privadas y hacerlo según las necesidades.

En el país siete grandes grupos tienen el control efectivo del aparato productivo de la industria avícola, es hora de agarrarlos y decirles “señores, yo no puedo seguir permitiendo que mi población se enfrente a una ausencia terrible de esta proteína

Por ejemplo, el sector avícola en Venezuela. Este sector es sumamente importante para el pueblo, porque si hay alguna proteína que el venezolano ha venido consumiendo en los últimos 20 años, sobre todo los niveles de la población de escasos recursos, es el pollo y el huevo. En el país siete grandes grupos tienen el control efectivo del aparato productivo de la industria avícola, es hora de agarrarlos y decirles “señores, yo no puedo seguir permitiendo que mi población se enfrente a una ausencia terrible de esta proteína, el pollo es un alimento estratégico para la seguridad y defensa de la nación, por lo tanto vamos a analizar los planes productivos que ustedes tienen, porque yo (Estado) necesito una única coordinación”.

Hay que salir de los dilemas y tomar medidas de fondo. El dilema en economía no es si es más Estado o más Mercado, en cualquier país del mundo se interviene o se utilizan mecanismos de mercado. Ahora, al mercado tú lo tienes que enseñar, tienes que emplearlo en función de lograr el mayor bienestar para la población. Nosotros no tenemos que sentir temor de sentar a los actores privados y ordenar hacia dónde necesitamos orientar las necesidades de producción.

La estrategia de la estabilización económica que sugiere debe tomar el gobierno ¿en qué consiste?

Lo primero es que necesitamos urgente una política cambiaria, un nuevo arreglo cambiario. No puede ser el DICOM, no puede ser el DIPRO. Tenemos que encontrar un tipo de cambio que de una forma u otra permita legalizar buena parte de los dólares que en este momento están funcionando en nuestra economía. Ello debe venir acompañado por una política monetaria, ordenar nuestro gasto público, ordenar la cantidad de dinero que el Estado le inyecta estratégicamente a la economía. No se trata de que meter más dinero es pernicioso o no, se trata de que lo ordene.

Se deben tomar medidas estructurales como la que tiene que ver con los mercados mayoristas, donde además el BCV medía la inflación, ellos son elementos centrales no solo para la distribución de alimentos, sino para la fijación de precios de los alimentos. Bueno, vamos a ver cómo están fijando los precios internamente, porque lo que no puede pasar es que un pequeño productor termine favoreciéndose con un décimo de lo que su producto termina vendiéndose en las ciudades.

Hay que apostar a la coordinación efectiva en distintas áreas, que no tiene que ver con que los jefes de cada área se integren, sino que hasta el último eslabón esté perfectamente coordinado bajo un plan. Es declararse en condiciones extraordinarias, si se está viviendo una crisis en condiciones extraordinarias, hay que actuar en consecuencia.

En plena guerra económica, contra un enemigo que busca la caída del gobierno por todos los medios ¿poner en práctica unas maniobras más agresivas no implicaría un riesgo mayor para el país?

Seguramente. Pero ¿hasta dónde vamos a llevar a nuestra población, que además ha manifestado de muchas maneras su lealtad con este proceso político? Un ejemplo es el caso de la carne. En diciembre supimos de casos de contrabando de carne hacia Colombia introducidos en patillas. En la frontera (Apure, Táchira, Zulia) hay entre cinco y siete mataderos, bueno, nosotros necesitamos nacionalizar esas industrias porque en el matadero es donde yo puedo recibir al productor y evitar que ese segundo eslabón se preste al contrabando de extracción.

Lo que no se puede permitir (el gobierno) es decir que hay una guerra económica y sentarse a esperar que el otro haga lo correcto por un llamado patriótico.

Ahora, lo que no se puede permitir (el gobierno) es decir que hay una guerra económica y sentarse a esperar que el otro haga lo correcto por un llamado patriótico. Si estás en guerra, es en guerra, porque de aquel lado no nos están lanzando salvas.

Una buena parte de nuestras regulaciones no puede seguir siendo al pequeño comerciante, porque el comerciante en una situación de hiperinflación está indexando precios.

Por otro lado, una buena parte de nuestras regulaciones no puede seguir siendo al pequeño comerciante, porque el comerciante en una situación de hiperinflación está indexando precios. En una situación de guerra económica hay que definir bien cuáles son los actores que tienen un dominio por su condición oligopólica y quiénes son los que están tratando de salvar el pellejo frente a la crisis económica.

El gobierno ha anunciado y tomado diferentes medidas económicas que luego ha flexibilizado, modificado o dosificado ¿cómo valora esta estrategia?

El gobierno está haciendo un serio esfuerzo, y me refiero al presidente Nicolás Maduro, porque él fácilmente pudo tomar un camino por la derecha con un paquete de ajustes neoliberal, ortodoxo, como buena parte de la comunidad internacional y grupos económicos se lo viene pidiendo: “libera todo y sálvese quien pueda”. A cambio se ha mantenido firme y en resistencia.

Ahora, lo que no se puede hacer es ir para un lado un día y para otro al día siguiente, y efectivamente esa estrategia de apretar los controles para luego flexibilizarlos, es muy mala. Lo que hacen los entes económicos es presionar: “¿me vienes a aplicar los controles? Yo desaparezco el producto. ¿Me aflojas los controles? Yo lo vuelvo a aparecer”. Entonces entramos en un toma y dame donde el sector más afectado es la población y el consumidor como un todo.

El Presidente encargó al vicepresidente Tareck El Aissami reunirse con el sector agroindustrial para explicarles la Ley de Precios Acordados para hacerla cumplir. Además pidió que le enviaran reportes para ir tomando decisiones en la marcha. ¿Considera que éste es el procedimiento correcto?

Creo que es el camino adecuado, solo que en este momento hay que precisar a cada uno de los actores. Una acción metodológica y más necesaria para el país es sentar a los productores por rubros. Yo optaría por evitar esas grandes discusiones genéricas, que aunque terminan dando un gran mensaje, esconden la posibilidad efectiva de articular o saber qué es lo que está pasando con un actor determinado.

Hay que armar urgente un plan extraordinario con los productores de carne, pollo y huevo, porque es la proteína que más ha afectado el consumo de la gente.

Yo creo que hay que armar urgente un plan extraordinario con los productores de carne, pollo y huevo, porque es la proteína que más ha afectado el consumo de la gente. Entonces, sentémonos con ellos y que nos expliquen su situación. Siempre va a haber el argumento de la falta de divisas, entonces apalanquemos cada situación específica.

El Estado inyectó dólares para la compra de alimentos balanceados en el caso del pollo. ¿Entonces por qué hubo esa escalada de precios sucesiva que hemos visto en este rubro? Hay que pedir explicaciones.

Lo que sí es cierto es que hasta septiembre del año pasado el Estado inyectó dólares para la compra de alimentos balanceados en el caso del pollo. ¿Entonces por qué hubo esa escalada de precios sucesiva que hemos visto en este rubro? Hay que pedir explicaciones.

Hay que montar en esa discusión no sólo a los sectores productivos, también a los que se encargan de la distribución, que es uno de los elementos más importantes que nosotros necesitamos evidenciar. Y también otros actores adicionales como el caso de los enlatados, el caso del sector del plástico, que son elementos necesarios para la agroindustria.

Es una necesidad comenzar a hablar de la crisis de manera más descarnada, no con la finalidad de ganar un discurso, sino para decirle a la gente que estamos al tanto de la situación que estamos viviendo. Hay que llamar las cosas por su nombre, estamos viviendo un proceso hiperinflacionario, que nos pone en la necesidad de articular una estrategia de estabilización. Si no se estabiliza primero la economía, cualquier esfuerzo de producción carece de sentido.

Hay que hacer una reestructuración de nuestra economía, porque van a quedar en evidencia sectores económicos enteros que viven única y exclusivamente de la renta petroleaº13ra.

De esta crisis vamos a salir, estoy convencido. Pero hay que hacer una reestructuración de nuestra economía, porque van a quedar en evidencia sectores económicos enteros que viven única y exclusivamente de la renta petrolera. Así cualquier forma de acumulación es sencilla. Ahora, el tema es vivir de la propia producción interna. Ese es el reto.

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Por Randolph Borges / Supuesto Negado