Juan Sanabria: Asaltar la embajada estadounidense sería un error

Sanabria

Libia, Irak y Siria tienen en común que son de las más importantes potencias petroleras en el mundo. También, que Estados Unidos ha impulsado el establecimiento de Estados paralelos de “transición”, para colocar Gobiernos títeres de sus intereses en esas naciones.

Venezuela, principal reserva de petróleo del mundo, parece estar ahora en la bitácora de la bota imperial para conseguir sus propósitos. Siempre lo ha estado, pero por estos días la intervención es frontal.

Por órdenes del vicepresidente estadounidense Mike Pence, una vez más la oposición venezolana se aventura a propiciar violencia política en el país. Además, Estados Unidos impulsa, apoya y reconoce la instalación de un Gobierno paralelo, protagonizado por el parlamentario Juan Guaidó.

Ante esta situación, el presidente venezolano Nicolás Maduro emite una nota en la que expulsa a todo el personal diplomático y consular de la nación norteamericana, con un plazo de 72 horas y anuncia la ruptura de relaciones con este país. La respuesta la dio Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano al decir que, según ellos, Maduro no tiene “autoridad legal” para romper relaciones.

El escenario luce complicado, ante las decisiones que Venezuela deba tomar en las próximas horas. Por esa razón, Supuesto Negado consultó con el internacionalista, especialista en relaciones internacionales y política exterior Juan Sanabria, quien ofreció su análisis al respecto.

¿Tiene sustento la decisión del presidente Maduro de romper relaciones con Estados Unidos? ¿Por qué?

Sí lo tiene porque el presidente Nicolás Maduro fue electo por más de 6 millones de votos, a su toma de posesión asistieron delegados de 124 países y fue reconocido por diversos organismos multilaterales como la Organización de Naciones Unidas, Organización de Países Exportadores de Petróleo y el Movimiento de Países No Alineados. En este sentido, como presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, en el marco de las atribuciones que le confiere la Constitución y ante la injerencia y la agresión constante, sistemática y abierta del Gobierno de Estados Unidos en los asuntos de un país libre y soberano como el nuestro, siendo la gota que derrama el vaso el reconocimiento de un presidente interino que busca instaurar un Gobierno paralelo, no solo tiene sustento esa decisión, sino que es una obligación romper relaciones diplomáticas y políticas con ese Gobierno en aras de salvaguardar la soberanía y la independencia, así como los intereses del pueblo venezolano.

En el contexto del derecho internacional, ¿cómo se puede calificar la actuación de Estados Unidos respecto a lo que ocurre actualmente en Venezuela y el reconocimiento de Guaidó como presidente interino?

Se califica como una violación flagrante al principio de no intervención y a la no injerencia en los asuntos internos de otros países, consagrado en el Derecho Internacional Público y plasmado en los numerales 4 y 7 del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, a los principios enunciados en la carta de la Organización de Estados Americanos en su artículo 3, y se califica como una violación al principio de autodeterminación de los pueblos recogido en distintas resoluciones de la ONU y tratados internacionales en materia de derechos humanos.

¿Qué pasa si los funcionarios estadounidenses no salen del país, como dijo Mike Pompeo?

La embajada de Estados Unidos siempre ha sido la base donde se han instrumentado y operativizado las conspiraciones, sabotajes y golpes de Estado contra la Revolución bolivariana. En caso de haber un pronunciamiento o sentencia por parte del Tribunal Supremo de Justicia, declarando la usurpación de funciones por parte de Juan Guaidó, quien se autoproclamó presidente interino, y se dicte orden de detención, este correría de inmediato a la embajada de Estados Unidos para desde ahí buscar instaurar un Gobierno paralelo, formato parecido al de la intervención de Libia. Desde ese espacio, entonces, solicitaría el ingreso de ayuda humanitaria, para lo cual Estados Unidos tendría ya todo preparado para desarrollar una intervención solapada o encubierta.

Ya el Departamento de Estado emitió un comunicado donde desconoce al presidente Nicolás Maduro y su autoridad para romper relaciones diplomáticas, esto se traduce automáticamente en que los funcionarios norteamericanos no saldrán de la embajada sirviendo también como acto de provocación hacia el Gobierno revolucionario y las fuerzas populares bolivarianas.

En todo caso, el presidente ya exigió la salida de los funcionarios estadounidenses, en concordancia con la Convención de Viena en torno a las relaciones diplomáticas y consulares. Es una exigencia y por tanto una obligación de acuerdo al derecho internacional. El hecho físico de, por ejemplo, montarlos en un avión por la fuerza para que se vayan, no se puede, porque debe ser una acción voluntaria.

Entonces, ¿estamos ante una amenaza militar estadounidense?

Por supuesto, la amenaza militar de Estados Unidos no es nueva, instalaron 7 bases militares en Colombia, han realizado ejercicios militares “Tradewinds” (vientos alisios) frente a las costas de Venezuela, el jefe del Comando Sur, Kurt Tidd, emitió en 2018 un documento llamado “Mastertroke” (Golpe Maestro) donde se muestra todo el libreto para derrocar al Gobierno venezolano y donde encontramos el origen de muchas de las acciones desestabilizadoras que ocurren en este momento.

Del mismo modo, el propio presidente norteamericano, Donald Trump, hace unos meses declaró respecto a Venezuela que “todas las opciones están sobre la mesa”, por lo tanto, siendo esto un escenario real desde hace un buen tiempo, queda entonces claramente demostrado que el principal enemigo del país no es la oposición sino el imperio estadounidense.

En medio de esa situación, ¿cómo debe responder Venezuela si los funcionarios diplomáticos no abandonan el país?

Es muy prematuro determinar con exactitud cómo debe responder el Gobierno venezolano. Pero las movilizaciones permanentes del pueblo chavista en defensa de la Constitución y la democracia deben ser el preámbulo.

Queda claro que no se puede cometer el error de permitir el asalto de la embajada de Estados Unidos, ya que sería una violación al derecho internacional y daría otro motivo al Gobierno estadounidense para la intervención. Pero además, se debe activar un despliegue con un alcance sin precedentes de nuestra diplomacia bolivariana de paz, con los movimientos de solidaridad con Venezuela, la red de movimientos populares de otros países y en el seno de todos los organismos multilaterales, porque Estados Unidos y su emporio comunicacional hemisférico tiene tiempo queriendo instalar en la opinión pública mundial la idea de que Venezuela está aislada  y no es así, es una mentira y un constructo propio de estos tiempos de posverdades.

¿Qué pasa en este escenario, con los bienes de Venezuela en Estados Unidos, como Citgo, y el dinero embargado al país?

Siguen siendo propiedad de la República Bolivariana de Venezuela. Cualquier acción o decisión que tome el autoproclamado Juan Guaidó no tiene carácter vinculante ni capacidad real o física para ejecutarse. Además, en esta fase de la batalla histórica donde nos jugamos el derecho a la existencia como país libre y soberano, ese no es el epicentro ni foco de atención.

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Por Jessica Sosa / Supuesto Negado