“LA CHANGA TUKI TIENE UNA CONEXIÓN DIRECTA CON EL PROCESO HISTÓRICO”

El investigador Pedro Varguillas tiene años estudiando el movimiento tuki. En esta entrevista para Supuesto Negado nos revela cómo se fue dando esta movida en los populosos barrios caraqueños y cómo fue estigmatizada. Habla de vestimenta tuki, de gestos, de baile, de música. A nuestro entrevistado no se le pasó nada.

Tu tesis doctoral en la Universidad de Norhtwestern en Chicago trata sobre la changa tuki, ¿dónde empieza tu estudio?

–Yo empiezo con una canción que se llama “El Petarazo”, sabes que eso fue una cosa que hicieron el 13 de junio de 2003, fue una marcha que se inventó Copei en Petare, entonces estaban emocionados porque Copei iba a entrar al barrio. Según El Nacional y lo que he agarrado en los archivos, ellos esperaban que iban a ir 10 mil personas, [de hecho] por allá Lucas Rincón salió y dijo que si iban a Petare iban a conseguir confrontación. Bueno, pasó lo que tenía que pasar: (los chavistas) le tumbaron el módulo a la Policía Metropolitana a mandarriazos. Entonces ¿qué dice la canción El Petarazo? (una changa tuki de Dj Yirvin) Dice “le tumbaron el módulo a la Policía Metropolitana en El Petarazo” y es un chalequeo la canción, dice “pataá, konfú, plomo, botella, coñazo, palos, policías, coñazo, pa’l petarazo”. Básicamente lo que la canción está haciendo es re escenificando, encarnando, El Petarazo, porque en algún momento dice “mandarriazo: tómalo, tómalo, tómalo todo” y es como si la canción estuviera cayéndole a mandarriazo al módulo, tumbándolo. Entonces luego, en la segunda estrofa, una voz tipo Chávez en “palo por ese culo”, que dice al terminar la canción “y toma la Revolución, y toma la Revolución”. Obviamente es una canción revolucionaria, chavista.

Entonces la gente que baila changa tuki baila con esto en la cabeza y hay una conexión directa con el proceso histórico.

De ahí, de “El Petarazo” pasó a “Palo por ese culo” (una canción chavista para la campaña del referendo 2004). De allí, salto a la Guerra Federal (…)

Ahí entra un tema de criminalidad, se destruyen cosas, hay enfrentamientos concretos. Un día un bailarín me dijo: no, marico, no tenía real para pagar la entrada, yo me iba para Sabana Grande, esperaba que pasara un sifrinito con un BabyG, que era el reloj que estaba de moda, unos lentes, una gorra, unos zapatos, me iba con un pana para abajo, le hacía una rueda de pesca’o y listo, tenía real para la entrada”.

–Con el tema de la criminalización, ciertamente, hubo unos años como que de impunidad, pero eso cambió duramente.

–En 2009 cierran todas las discotecas de Sabana Grande donde se tocaba changa tuki, pero con quienes hablé decían que por la Lopna, otros dueños de minitecas decían que el problema era porque metían muchos menores de edad.

Manuel Alejandro Iturralde Sánchez habla de la criminalidad en Venezuela, en Ecuador y en Argentina, de cómo en los primeros años de los procesos posneoliberales (1999-2009) la punitividad bajó, a más nadie metieron preso… Aquí como que fue así, pero empezaron a jugarse una cosa como “hay que luchar contra la inseguridad”, el populismo punitivo, se jugaron esa carta para ganar votos y entonces empezaron a echarle mano dura al hampa y diseñaron todos esos planes. En Caracas lo primero que hicieron fue sacar a todos los malandritos de Sabana Grande y ahí muere el movimiento tuki.

Después vino “El otro beta” y ese es el mismo empuje, porque el tuki un cuerpo que no existía en la ciudad, en la calle, en el país, y luego es una persona políticamente hablando, que tampoco existía. Persona, en el sentido de lo que es una persona política, que se expresa políticamente, que hace cosas políticamente en tanto que no se le puede coartar en su desplazamiento, en su movilidad, en sus acciones, es la encarnación concreta de la insurrección, eso que desde Aristóteles se conoce como emancipación. Y esa persona tuki, ese cuerpo, que básicamente es como una representación de algo que está sucediendo, ya tienes una imagen, eso luego se convierte en una persona política, que forma parte o que se le invita a formar parte del proceso revolucionario o que se incorpora al proceso revolucionario, porque la campaña de “Chávez es otro beta” fue una campaña que hicieron las bases, eso fue y se presentó ante Chávez, le presentaron la idea, les gustó, y la compraron.

Me interesa mostrar esta gestualidad política (yo le llamo gestualidad política), estos gestos que son políticos y ahí, en ese momento, es que está pasando la Revolución, más allá de ponernos a pensar en misiones, en estadísticas, no, a mí me interesa es cómo la gente vive la vaina. O sea, qué pasó que antes no era así, y ahora sí es así.

 

–Y hay otra parte de la changa tuki actual, que aunque tú no la manejes, me interesa eso que estás diciendo

–No, la changa tuki murió, la changa tuki no existe. Y ya eso no existe principalmente porque su creador DJ. Baba dejó de producirla hace años.

 

-O sea, cuando tú hablas de changa tuki, hablas de Venezuela y ya.

–Claro. Si quieres la nomenclatura oficial, de cómo se hablan los géneros en la música electrónica, los géneros que integra la changa tuki serían: Raptor House y Hard Fussion, también, muy aislado y en un cierto repechaje el Abstractor.

 

–Ninguno de ellos hablaría de changa tuki.

–Bueno, tú le llegas hablando de changa tuki a los productores y ellos te van a decir: “sí bueno, lo que yo hago es esto”, o “lo que yo hice hace tiempo fue eso”. El nombre changa tuki es un invento de Alejandro Martinez, DJ Byakko, que en el 2005 usó el título “changa tuki” para un mix. En ese entonces con este nombre se hacía referencia a la changa que se bailaba en los matinés de minitecas al aire libre y los matinés en las discotecas de Sabana Grande.

 

-Pero igual, yo me imagino, que en la calle ya se conocía la palabra tuki.

–Claro, el tuki era el malandrito.

 

–Exactamente, tuki no era la música realmente, tuki era el sujeto.

–Lo que pasa es que le dice changa tuki para decir changa de malandrito, porque la changa en Venezuela es todo lo que sea música electrónica de rumba.

 

Ese nombre tuki, ¿sabes de dónde llegó a salir en algún momento?

–Bueno, mira, según Byakko, al parecer por la onomatopeya de “tuk, tuk, tuk”, entonces, por eso es el tuki. En fin, es Dj Byakko quien pone el nombre de changa tuki.

En Venezuela, todo lo que venga de la miniteca es changa, todo lo que suene mezclado electrónicamente es changa. Pero eso pasa con todos los géneros internacionales, o sea, del techno, del house salen mil ramas. La música electrónica bailable, o Electronic Dance Music por su nombre en inglés (EDM) tiene una proliferación incontenible de géneros.

 

–Yendo al sujeto como tal, al sujeto que baila la changa tuki, ¿estéticamente y en su gestualidad, qué diferencia a ese de los otros sujetos populares, a los cuales también se les podría decir malandritos?

–Yo hablo de cuerpos y hablo de personas. Existe un cuerpo tuki, el malandrito si tú quieres, que inclusive, para responderte, te respondo con palabras de un Dj caraqueño, del Este, blanco, que sé yo, que en el documental “¿Quién quiere tuki?” (2012) dice “bueno, yo creo que ellos se están dando cuenta que la música que ellos hacen es importante, que no es música de monos, que no es música de marginales”. La gente ha visto ese documental miles de veces y no se da cuenta de lo fuertemente racista y clasista que es esa vaina. Pero evidentemente, porque es música de monos, y, es música de marginales y es música de malandritos es que se puede vender en Europa, porque este documental sirve para promocionar el disco Changa Tuki Clansics que saldría el año siguiente (2013) en el mercado europeo por el sello Mental Grove Records. Valga decir que por este disco, por ejemplo, no le pagaron regalías a Dj Baba y a otros productores. Esos reales se los cogieron los editores del disco. Tal cual, espejitos por oro. Y anda a buscar tú un libro, un videíto, una entrada de blog donde te echen ese cuento.

 

-Vamos otra vez a las personas.

–Los marginales, como dicen ellos, los monos. ¿Qué diferencia a un mono de otro mono? Que este mono baila, este mono no es buhonero, o de repente también era buhonero, a mí lo que me importa es verlo bailando, lo que hace cuando va a bailar, me importa que cuando maneja la moto, la maneja de ladito. O sea, esto es una cosa que va alineada con la biopolítica. La bipolítica dice: párate derecho; ellos dicen: no, yo me paro de lado, yo me lo vacilo así. Entonces es una vuelta de tuerca a todo lo que sería el régimen biopolítico, un yo estoy sublevado, y la sublevación pasa por mi cuerpo.

 

-¿Has pensado algo de la vestimenta? Los sifrinos terminaron usando los pantalones tubitos que tanto le criticaron a los tukis.

–Los pantalones tubitos, la franela llamativa. Aquella vaina que te pones un pantalón rojo con una franela azul celeste.

Yo creo que la ideología no es un discurso político, es una práctica. En Venezuela la ideología se maneja como una práctica. Entonces, a mí me interesa que el motorizado maneje con los gestos con los que maneja, porque el que maneje así es un tema político, porque qué te va a decir el sifrino que va en el carro: no, es que esos bichos manejan “así”, es que el motorizado no debería de existir. Si tú pones en google “el motorizado no debería existir”, te encuentras con mil comentarios en internet donde la gente expresan todo su odio, que si deberíamos matar a todos los motorizados, bueno, lo que hicieron aquí que le pusieron guayas y ¿cuánta gente no perdió la cabeza aquí con guayas? Entonces, el hecho de que exista ese tipo montado en una moto, es un acto político, y ahí hay una ideología operando, y la ideología es una práctica. Pensar la ideología como práctica lo lleva a uno a ver lo político donde cree que no está. Por eso es que estudio los gestos.


Pedro Varguillas es candidato doctoral del Departamento de Español y Portugués en Northwestern University donde escribe su tesis doctoral: El beta de la República: afecto, ideología y gestualidad política en la música, el baile y la literatura en Venezuela (2003 – 2013).

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