¡LA ÉLITE ESTÁ DESNUDA!

Armar barricadas, quemar basura, tragar gas, encapucharse, linchar al adversario, ser desnudado en público son propias de élite económicas. Ninguna de estas acciones son propias de élite alguna sino efectuadas siempre por “hampa”, “lumpen”, “turba”, “monos”, “malandros”, ”marginales”, “saqueadores”. Una larga lista de categorías sociales fabricada por las clases medias y altas (y sus medios) como forma de criminalización de las acciones contenciosas de  los sujetos populares. ¿Por qué estas clases medias-altas “pierden la clase” y emulan el accionar de los sectores “bajos” y “pobres” cuando protestan por hambre, desigualdad, represión?, ¿Qué ha llevado al intercambio de roles sociales? Esta rebelión de élites que se está llevando a cabo desde 1998 hasta la actualidad supone:

1.-Automarginación de la burguesía: ¡horror al mestizaje!

Las élites han pasado de la “preservación del linaje” a la “automarginación”. Su incapacidad de dirigir, gobernar, no es cuestión de algunos líderes. Es una crisis que vive una Clase que perdió su status para “modelar” la sociedad y producir los modos de vida. Las clases subalternas no permiten que las élites históricas les dirijan ni política ni culturalmente. El mantuanaje no es un modelo exitoso para conducir la nación.

Pero además, las élites mismas han “autocancelado” la posibilidad de hacerlo, se han encerrado en su franja territorial y han develado una perimetral de acción muy ajustada. Muy soberbia, pero muy limitada. Sin control mínimo sobre el territorio y la población venezolana como para hacer lo que es propio de las élites: dirigir a todo el país. Con este comportamiento de “la guarimba” quieren decir: esa alianza de clases con sectores medio-populares que logró la oposición política en el 2012 y 2013 es solo para coyunturas electorales. Nunca un modo de gobernar o de hacer política. Jamás una forma de vida. Los ricos siempre se casarán con otros ricos; los blancos con otros blancos. Mezclarse es cosa de “ovejas negras”. Pueden perder hasta sus riquezas pero no el linaje. Gritando ¡Horror al mestizaje! declaran: ¡si así es Venezuela, volteamos la bandera y nos declaramos exiliados en algún país del Norte!

Las revueltas del este de Caracas y el norte de Valencia y San Cristóbal tienen que ver más con acciones de una minoría que se siente humillada que con una  estrategia trazada por una Clase poderosa como la que dominaría ejército, petróleo y medios en 2002. Pero es también un desplante a todos los sectores sociales que aceptaron su propuesta en épocas electorales. A ellos les dicen: eso de parecerse a Chávez que intentamos en las campañas queda allí, de resto somos lo contrario. Lo opuesto. Es la lucha por la existencia misma del “sifrinaje”. El sifrinaje como “ethos cultural” y categoría social, siente perder su razón de ser con cualquier alianza de clases. Y las élites existen si, y solo si, pueden explotar, expoliar, dirigir, gobernar produciendo una pirámide que incluye las otras clases. Nunca serán élites si sus jóvenes tienen que quemar basura en la puerta de sus casas y la Guardia Nacional se “iguala” disparando lacrimógenas hacia su urbanización. Perdido el respeto nacional la élite quedará desnuda como minoría social y étnica. La humillación del supremacista.

Imaginemos un escenario de restauración: ¿cómo podría alguna familia rica o algún partido de derecha gobernar el país si tiene en contra no solo PDVSA, las Fuerzas Armadas, el Estado y las capas más excluidas de la población sino también su propia clase de origen que le imputará cualquier alianza con otras clases, hecho que se hace imprescindible para gobernar un país como Venezuela? Cuando el “neoliberalismo hormonal” vuelva a ser “Razón de Estado”, por naturaleza buscará trabar las políticas sociales,  y ordenará nuevamente la represión militar y policial  para contener al “negraje” lo que podría terminar con una nueva rebelión militar-popular chavista.  En 2014, la Guardia Nacional que creara López Contreras para mantener el orden capitalista, ha chocado de manera abierta, por primera vez en la Historia, contra los intentos mantuanos de desconocer la vía democrática. Entonces el primer balance es claro: no es factible para la Oposición hacer gobierno en las actuales circunstancias decretadas por el “Sifrinaje” que incluye un fuerte rechazo de la coalición de partidos de centro y derecha quienes ya no pueden desfilar en los actos de masas por el riesgo de ser abuchados. La burguesía ha linchado políticamente a sus capataces políticos.

2.- Cubanización de la Oposición

Pero la principal característica de la lucha actual, es la adhesión realizada por “el sifrinaje” hacia ideólogos cubanos que viven en Miami como es el caso de Robert Alonso quien dicta la pauta para repetir el suicidio de la clase alta anticastrista cubana.  En un momento en el que Cuba y su impronta ideológica no está en el centro de la diatriba venezolana, sino que más bien son los problemas económicos y sociales los que han venido forzando el debate político y acrecentando el poder opositor, la dirección política de las familias ricas insiste en volver al 2002 y en colocar la temática ideológica en un primer plano.

Aquí quien sufre las consecuencias es la Oposición política quien ha prometido, como modo de tranquilizar los sectores populares, que respetaría las misiones del chavismo impulsadas por personal cubano.  Al patear la mesa (de la Unidad), los ricos develan que la agenda social no es prioridad. Y que su principal demanda es la persecución, por puro efecto ideológico, del laborioso ejército de médicos y deportistas que envía la Cuba revolucionaria.

Los “ricos” han deshecho cualquier pretensión de alianza con otras clases, han diluido la representatividad de sus líderes  y organizaciones, se han desvinculado de cualquier otro actor social que no provenga de la minoría mantuana y han atacado la idea de Patria pidiendo la intervención extranjera con su consigna central: S.O.S. Venezuela dirigida únicamente al exterior

3- Desvalorización de la Patria

Desde 1992 el chavismo rápidamente reivindicó el significante Patria. A partir de allí ha habido una lucha por la apropiación de los símbolos nacionales. Pero nunca como en estos momentos, la idea de Patria ha sido tan atacada y abandonada por las clases altas.  El sifrinaje está compuesto fundamentalmente por inmigrantes europeos (de ayer y hoy)  y sus hijos. Ellos, ante cada malestar como el robo del celular o si tienen que hacer cola para comprar dicen en voz alta: ¡tenemos patria! como para decir ¿para qué nos sirve la Patria?

Develan muy rápidamente su vinculación familiar-raizal y cultural a países europeos o norteamericanos. Maldicen a Venezuela porque aquí manda “la chusma”. Con ello anulan la política y se desentienden del país-todo. Videos como Caracas, ciudad de despedidas y Mayami Nuestro muestran estéticamente desde donde se produce la desvalorización de Venezuela y la Patria que los lleva, como Clase, a mofarse de los símbolos patrios y a localizarse en el extranjero para desde allí aupar una intervención extranjera.

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Por Ociel Alí López. Extraído del libro ¡Dale más gasolina!: Chavismo, sifrinismo y burocracia. Edit. Casa de las Letras Andres Bello. Caracas. 2015. Disponible en Kalé