¿CÓMO ESTÁ RESOLVIENDO LA GENTE LA ESCASEZ DE EFECTIVO?

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En pleno mes de diciembre estas situaciones ocurren a diario en todo el país: gente que se baja del transporte público sin pagar, o que decide quedarse en casa por no tener efectivo para costearlo; bancos y cajeros automáticos abarrotados de gente, propinas incompletas, ventas disminuidas.

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Todo esto, no está de más decir, ocurre en medio del recrudecimiento de la situación económica en la que es difícil conseguir desde un kilo de carne hasta un transporte público porque, sencillamente, falta el efectivo y los altos precios devoran el poco que se puede conseguir.

En Supuesto Negado indagamos cómo a pesar de este panorama la gente resuelve su día a día en la calle.

Cinco historias

Rudexi Pinzón, joven trabajadora, vive en el centro de Caracas y trabaja en Los Cortijos. Para hacer su ruta diaria de la casa al trabajo y viceversa, intenta mantener efectivo en la cartera para, al menos, pagar el pasaje, sin embargo, no puede lograrlo siempre. La situación la llevó a ingeniarse, junto con un taxista de confianza, una especie de ruta por puestos: con personas que llevan rutas parecidas, llenan el taxi y le pagan por transferencia bancaria. Afirma que otros días, cuando su amigo taxista está ocupado y ella no dispone de efectivo, debe optar entre caminar o faltar a la jornada laboral.

Gerald Rubio confiesa que no ha tenido problemas, porque hace cola casi todos los días en, al menos, un cajero automático para tener efectivo con el que costear el pasaje, sin embargo, dice que ha debido prestarle a varios compañeros para que puedan irse a su casa después del trabajo. Cuenta que es cosa de todos los días conversar en la oficina sobre el tema.

Ana María Rodríguez, con dinero en su cuenta bancaria disponible para pagar con tarjeta de débito su pasaje para ir a visitar a su familia en Barquisimeto, recorre todas las agencias del terminal de la Bandera. Ninguna línea está vendiendo el boleto con el punto de venta (aunque todas lo tienen, un extraño virus parece haberlos afectado, ninguno funciona), todos exigen el efectivo. Solo lleva un billete de cien mil bolívares que, de manera milagrosa, le dieron en la oficina bancaria luego de un día entero de cola. Paga el pasaje y llegando a Lara compra de inmediato el pasaje de regreso y se queda sin efectivo para estar unos días en su tierra natal, donde, según nota, hay menos posibilidades de encontrar una agencia bancaria o cajero automático con dinero.

Miriam Castillo sintió alivio, finalmente pudo sacar dinero en el banco, le dieron un billete de cien mil bolívares, como a todos los que lograron entrar ese día a la agencia. Luego, pasó el resto del día tratando de comprar o pagar por cualquier cosa donde le dieran el cambio por el billete de alta denominación.

José Suárez estuvo el viernes por quinto día consecutivo en la cola del Banco del Tesoro, porque le debe a su mecánico un millón 600 mil bolívares y debe hacer el peregrinaje diario hasta llegar a la suma completa para cancelar el servicio.

¿Corralito criollo?

En las largas colas que serpentean entre los bancos, la gente considera que en el país existe una especie de corralito disfrazado, en que los bancos limitan el acceso de las personas a su dinero, el Banco Mercantil ha llegado a dar solo 4 mil bolívares diarios por persona; el Venezuela, diez mil. Sin embargo, el economista Juan Carlos Valdez explicó a Supuesto Negado que en ningún sentido se trata de un “corralito”, pues de estarse aplicando, los usuarios de los bancos no podrían tener ningún tipo de acceso a su dinero, “aquí con tu tarjeta o con transferencia puedes gastar lo que quieras, todo tu dinero en un día si quieres”, dijo al detallar que lo que hay es una restricción por la poca cantidad de efectivo que existe.

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El experto aclaró que en cualquier país del planeta el dinero en efectivo no representa más del 5 o 7% del total que existe en esa nación, el resto se utiliza de manera electrónica. Según sus estimaciones, con base en estudios personales, en Venezuela es alrededor del 6%, sin embargo, señaló que la situación actual obedece a varias razones, entre las que destacó el contrabando de extracción de la moneda nacional, por la que en Colombia pagan hasta el 50% más de su valor nominal, el contrabando de gasolina, para el que se necesitan altas cantidades de dinero en efectivo, y también las razones políticas.

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Sobre esto último, reseñó la entrevista que hiciera a un contrabandista, quien afirmó que estas mafias han estado esperando la caída del presidente Nicolás Maduro a través de la estrategia de la hiperinflación (que relaciona de manera directa con el tema político), con un eventual cambio de gobierno, y una posible caída de los precios de productos básicos, resulta un negocio rentable tener en el bolsillo el dinero.

Valdez considera que la hiperinflación también afecta el acceso al efectivo, “si antes para comprar un kilo de papas necesitabas un billete de diez, ahora necesitas al menos tres, resaltó.

Formas de pago alternativas

Para el economista, el país ha comenzado a dar pasos para la solución del conflicto a través de la implementación de formas alternativas de pago que son utilizadas en todos los países del mundo, “incluso en Haití, país con menos recursos que el nuestro, hasta para pagar la camioneta se utilizan mecanismos de pago con el celular, que no tiene que ser inteligente”, dijo.

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Argumentó, sin embargo, que a pesar de haber iniciado formas de pago alternativas, aún se avanza muy lento en su afianzamiento. Resaltó el sistema de biopago que se implementa con el Banco de Venezuela, aunque son pocos espacios con los que se cancela con solo poner la huella dactilar.

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Mientras tanto, la gente en la calle busca las formas para sortear la situación, hasta en las colas para entrar al cine hay quienes se ofrecen a pagar la cuenta de otro, a cambio del dinero en efectivo, mototaxistas se ponen a tono con sus cuentas bancarias para recibir transferencias a cambio de las carreras, otros pasan semanas enteras, cinco días metidos en el banco porque no tienen otra alternativa para cancelar un servicio. Mientras, en los bancos no hay chequeras porque no hay papel, no hay tarjeta porque no hay plástico, no siempre es sencillo hacer una transferencia porque las páginas de los bancos están colapsadas y tardan en abrir o hacer una operación, de paso, el transporte público aumentó.

Se trata de situaciones tan extremas que parecen sacadas de la ficción, ¿quién puede pensar que sea imposible pagar el estacionamiento o el pasaje una mañana, incluso cancelar por la gasolina más barata del mundo, porque no alcanza el efectivo?, sin embargo, son situaciones constatables para cualquiera que pueda tan solo pararse en la cola de un banco a escuchar las historias de quienes, por miles de razones, resisten ante el sol, la lluvia o el frío por un billete que seguro durará en su bolsillo menos tiempo del que estuvo en cola.

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Por Jessica Sosa / Supuesto Negado