EE.UU. retoma guerra comercial con China y la agarra con Huawei

guerra EEUU contra Huawei

Se creía que las dos superpotencias económicas más importantes del mundo se habían dado una tregua en su guerra comercial.

En la reunión del G20 en Buenos Aires, el pasado 1 de diciembre, parecía que las dos partes habían decidido hablar, hasta se habían dado un período de 90 días, hubo un almuerzo rico en calorías y buenas intenciones entre el premier chino y el presidente americano.

Y en ese mismo momento la hija del fundador de Huawei Meng Wanzhou, directora financiera de la compañía, fue arrestada en Vancouver.

La expresión “puñalada por la espalda” viene a la mente.

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No se dieron razones pero, al parecer, Estados Unidos está investigando a Huawei por una posible violación de las sanciones contra Irán.

China ve el arresto como un ataque y la embajada china en Canadá protestó en una declaración que no carece de ironía y debe haber hecho sonreír a muchos: “La detención sin haber dado ninguna razón viola los derechos humanos de una persona”.

Pero, en efecto, aunque China tenga poca moral para hablar de eso es un hecho que  el Ministerio de Justicia canadiense solo confirmó la detención de Meng advirtiendo que “Estados Unidos busca su extradición, y se ha fijado una audiencia de fianza para el viernes”.

Según la justicia canadiense no se puede decir más porque la directora financiera de Huawei habría solicitado una prohibición a la publicación de detalles.

Pero eso solo ha ayudado a que aumenten las especulaciones.

“China es capaz”

Esta es  una de las dos traducciones de la frase Hua-wei (la otra es “espléndido acto”).

Y efectivamente Huawei es un espléndido logro corporativo y también el mayor ejemplo del poder del capitalismo chino: es el mayor proveedor de equipos de telecomunicaciones del mundo.

Y muchos creen que esa es la razón de la detención de Meng.

China y Estados Unidos están en medio de una loca guerra comercial, emprendida por Trump, por la que cada uno ha impuesto aranceles millonarios sobre los bienes producidos por el otro.

Y, en otra jugada considerada irresponsable por muchos, Trump restableció el mes pasado las sanciones contra Irán, que habían terminado con el acuerdo nuclear de 2015.

Washington considera que Meng se valió de la subsidiaria Skycom para evadir las sanciones a Irán entre 2009 y 2014.

Pero Huawei niega que Skycom sea una subsidiaria suya.

En general, desde Estados Unidos se argumenta que Huawei representa un riesgo para la seguridad nacional de ese país.

Los vínculos de su fundador Ren Zhengfei −un exoficial del Ejército Popular de Liberación de China− con las fuerzas armadas Chinas serían la explicación de esas sospechas.

5 ojos

Según Estados Unidos la empresa tiene la capacidad de espiar o de interferir comunicaciones en cualquier eventual conflicto, dado que cada vez más productos funcionan a través de internet.

Atiza particularmente la paranoia de Estados Unidos una norma aprobada en 2017 por la Agencia Nacional China de Inteligencia según la cual las empresas deben “apoyar, cooperar y colaborar con el trabajo de inteligencia nacional”.

Tras esto, Estados Uidos, Australia y Nueva Zelanda prohibieron a sus empresas que utilizaran Huawei para proveer la tecnología de las redes 5G.

Estos países son miembros del grupo llamado “Los 5 ojos” que coopera en labores de inteligencia. En la práctica se trata de un bloque de países anglosajones.

Canadá está revisando su relación con la empresa y la “madre patria”, el Reino Unido, hasta ahora no ha tomado ninguna medida contra la empresa.

En un comunicado Huawei dijo que ha cumplido con “todas las leyes y regulaciones aplicables donde opera, incluidas las leyes y regulaciones aplicables de control y sanción de exportaciones de Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea”.

Y la embajada china en Canadá mostró su indignación en cuanto a que Canadá, a solicitud de Estados Unidos, haya arrestado a una ciudadana china que “no había violado ninguna ley estadounidense o canadiense”.

¿Rehenes?

Parece estar formándose una inquietante tendencia de algunos Gobiernos a tomar prisioneros de ciudadanos de países con los que tienen problemas.

Hasta ahora ha pasado con gente de bajo perfil, pero nunca con alguien como Meng que,  con 46 años,  es considerada la princesa de Huawei.

Es el tipo de persona que no suele ir a prisión haga lo que haga.

Pero al nivel en que se mueve Meng es muy difícil que la gente permanezca encerrada: un juez de Canadá la dejó en libertad bajo fianza.

Se estableció una fianza de US$7,5 millones para ella. Una cantidad con la que una persona común podría vivir el resto de sus días.

Pero el solo hecho de encerrar a alguien de su jerarquía, aunque sea por pocos días, es una ofensa directa que no puede ser subestimada.

Deberá permanecer en Canadá y estará sometida a un sistema de vigilancia electrónica.

Las autoridades chinas habían exigido su liberación y habían amenazado con severas consecuencias para Canadá si no se liberaba a Meng.

Como diría la gente, los chinos “no son mochos”.

Horas antes de conocerse la resolución del juez, se había reportado desde China la detención de un ciudadano canadiense: el exdiplomático Michael Kovrig.

El Gobierno de Canadá dijo que no ve que el arresto de Kovrig tenga necesariamente relación con el caso de Huawei. Pero saben que la tiene.

El primer ministro, Justin Trudeau, informó que estaba en contacto directo con las autoridades chinas en relación con el caso.

¿Es Huawei una amenaza?

En China los expertos consideran que es absurdo que el Gobierno use a Huawei como un simple método de espionaje pues ello “perjudicaría a sus propias empresas”.

“Incluso si un funcionario de mediano o bajo rango lo pidiera, Huawei tendría el poder de rechazar cualquier tipo de solicitud del Gobierno”. Han señalado.

Independientemente de las dudas de que el Gobierno chino, que ejerce poderes dictatoriales, pudiera llegar a exigirle a Huawei entregar información si lo creyera necesario, o de la capacidad de Huawei para protegerse de ello, muchos coinciden en que Huawei es una amenaza, pero económica, y como es difícil competir con ella se recurre a otros métodos.

Según esa tesis todo esto no sería más que competencia desleal.

Dicen que la situación actual podría afectar otras compañías chinas con proyección internacional como ZTE y que, muy probablemente, esa es la idea.

“Esto podría poner en peligro las aspiraciones de 5G de Huawei fuera de los mercados emergentes”, dijo Tony Nash, de la firma tecnológica Complete Intelligence, a la BBC.

“Si se investiga a Huawei, se podría estar perjudicando tanto a Huawei como a ZTE, ya que otros fabricantes de equipos obtendrán una ventaja en América del Norte y posiblemente en otros mercados desarrollados”.

Guerra 5G

Huawei controla el 15% del mercado global es el segundo mayor productor de celulares del mundo, ha sido objeto de prohibiciones en varios países occidentales.

Pero esto coincide con el hecho de que esos mismos países planean introducir simultáneamente las redes de comunicación 5G.

El escenario se ha vuelto más competitivo para las empresas.

“Hay una guerra de normas”, dicen los expertos y a diferencia de la lógica neoliberal pura de hace unos años se juega con la ventaja de definir normas que benefician a las empresas locales.

El escenario, con sus secuestros, parece un poco medieval, y con su competencia desleal parece algo del siglo XIX.

En efecto, antes ocurrían este tipo de cosas que llevaban frecuentemente a guerras mundiales, pues entre potencias económicas y militares una cosa lleva a la otra muy fácil.

Por eso desde el final de la última Guerra Mundial entre los bloques y alianzas económicas y las instituciones para proteger el comercio habían desaparecido las guerras comerciales entre grandes potencias.

Incluso durante la Guerra Fría el Bloque Socialista hacía de vez en cuando negocios y acuerdos económicos con sus enemigos de occidente.

La economía podía usarse como arma, pero el comercio y los negocios habían sido separados de la guerra.

Guerra era interrumpir el comercio, sancionar o bloquear, paz era reanudarlo.

Es que pasarse de gracioso podía hacer volar los misiles nucleares.

Así que no se veía que una potencia provocara de esta manera a otra desde hacía mucho tiempo.

Trump está combinando las estrategias de “guerra económica” de la Guerra Fría, que interrumpen el comercio, con las “guerras comerciales” que consisten en competencia desleal.

Y si, efectivamente, algunos países quieren sacar a Huawei de la jugada del 5G mediante métodos muy desleales, no es de esperarse que los chinos lo acepten tranquilamente y tampoco otros países.

Trump destruye acuerdos que han durado décadas e impone medidas que solo le benefician a él como en el caso de las sanciones a Cuba, Irán y Rusia que perjudican a las economías de sus aliados y les hacen más difíciles cosas como abastecerse de combustible.

Así que esto tendrá consecuencias y esas serán largas y no serán buenas.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado