“NO ES CON LA MEGA MINERÍA QUE VAMOS A RESOLVER ESTO”

A juicio del antropólogo Francisco Javier Velasco, el desarrollo del Proyecto del Arco Minero sería devastador para el ecosistema venezolano, para la soberanía del país y un etnocidio para los pueblos indígenas que viven en esta zona. El también militante ecologista, invita al pueblo a debatir  el proyecto y exige al Gobierno nacional y a los sectores involucrados, que escuchen y dialoguen para que prevalezcan, por encima de cualquier otra cosa, los intereses de la nación, más allá de la obtención circunstancial de recursos económicos.

-¿Cuáles son los motivos por los que un grupo de personas están en desacuerdo con el Proyecto del Arco Minero?

– Las razones que argumentamos un grupo de venezolanos y venezolanas de distintas tendencias políticas, investigadores, movimientos indígenas, activistas sociales, artistas, profesionales se centra, por un lado y fundamentalmente, en el impacto ecológico y ambiental que ese proyecto podría generar, el cual sería terrible, devastador. Estamos hablando de un proyecto de mega minería para explotar oro, diamantes, coltán, entre otros minerales, que supone remoción de millones de toneladas de tierras, destrucción de millones de hectáreas de bosques, selva y vegetación.

La contaminación por cianuro y otras sustancias mezcladas con agua tendría un impacto catastrófico en un ecosistema con un territorio de 111.000 km2. Un espacio más grande que Bélgica,  Holanda, Suiza y casi del tamaño de Cuba. Por otro lado, se verían terriblemente afectadas numerosas poblaciones indígenas que habitan en la zona y que incluso podrían desaparecer. Pero, además, tendría un impacto terrible en toda la Nación, pensemos en los aspectos de la sequía que recientemente padecimos y veamos en lo que podemos padecer en unos años si ese proyecto se pone en marcha, en lo que se refiere a la provisión de agua y energía para el resto del país.

-¿Usted cree que la protesta de este grupo de personas será escuchada por el Gobierno Nacional?

– Hasta ahora parece no haber sido escuchada. Todo eso lo van a determinar las relaciones de fuerza. Si se consigue que en esa protesta sean muchísimas las voces que actúen, podemos lograrlo. En eso estamos muchas personas.

Por eso estamos haciendo una labor de denuncia, hemos sacado a la luz pública distintos documentos, también estamos difundiendo por las redes sociales, hemos abordado el tema en espacios nacionales e internacionales, hemos organizado protestas y movilizaciones de calle. Además se introdujo un recurso de nulidad del decreto del Proyecto del Arco Minero ante el Tribunal Supremo de Justicia y en esa labor vamos a continuar hasta ser escuchados.

-¿Son compatibles la explotación minera y la preservación del medio ambiente?

– No existe y es absolutamente falso. En ninguna parte de este planeta ningún tipo de minería o mega minería utiliza tecnología amigable, sustentable o ecológica, eso es absolutamente falso, no existe. Y en un lugar como ese, de altísima vulnerabilidad ecológica, los impactos serían catastróficos.

– ¿Es necesaria la extracción de los minerales que se encuentran en los 111.000 km2 que abarca el proyecto?

– ¿La pregunta es necesario para qué? Ciertamente estamos en una situación económica muy crítica, los precios del petróleo bajaron, pero también hay otros aspectos que hay que investigar. Por ejemplo, la gran cantidad de millones y millones de dólares que se fueron de este país en empresas de maletín, ese es un aspecto que tiene que ver con la crisis que estamos padeciendo. Por otro lado, admitamos por un segundo que de allí se van a obtener recursos ¿Cuánto va a durar eso? ¿Qué problemas va a resolver?

Decir que se necesitan divisas no es el argumento para desarrollar la mega minería, porque no estamos resolviendo de fondo los problemas de la economía ni de la sociedad venezolana. Seguimos en un modelo extractivista en el que tenemos más de 100 años, que está en crisis, y el desarrollo del Arco Minero sólo lo va a prolongar. Prácticamente podríamos hablar de un suicidio.

“Lo que nos va a quedar a nosotros son migajas y problemas que son mucho peores de los que se quieren resolver.”

-¿Existe un equilibrio en la relación costo-beneficio en el desarrollo de este proyecto minero?

– Se argumenta que se necesita dinero por la coyuntura económica, pero lo que se pueda obtener por concepto de esta explotación no va a llegar de inmediato, además, ese es un tipo de actividad intensiva que no genera muchos empleos. También se ha dicho que se quiere poner control en la zona porque allí hay actividad de minería ilegal desde hace mucho tiempo, y es cierto, debería ser erradicado y controlado, pero resulta que la actividad mega minera es todavía peor por su impacto en la práctica -en América Latina hay numerosos ejemplos de eso-. La propia minería ilegal le sirve a la gran minería, así que allí hay una falsedad cuando se dice que se quiere poner control.

Con la creación del decreto del Arco Minero estamos promoviendo un mismo tipo de economía en la que hemos estado entrampados desde hace mucho tiempo. Se ha criticado, y con mucha razón, nuestra dependencia del petróleo, que es una actividad eminentemente extractivista, que no permite la creación de valor agregado, que no diversifica la economía y aquí vamos a hacer exactamente lo mismo, sólo que en vez de petróleo vamos a sacar minerales.

No hay una relación entre el costo y el beneficio. Los principales beneficiarios van a ser las transnacionales y lo que nos va a quedar a nosotros son migajas y problemas que son mucho peores de los que se quieren resolver.

Lo que hay que hacer es impulsar otro tipo de actividades que nos permitan diversificar la economía, que no sean extractivistas, ni rentistas, porque no es con la mega minería que vamos a resolver esto.

“Hay una serie de disposiciones contenidas en los acuerdos que se están suscribiendo con aproximadamente 150 compañías multinacionales que suponen en la práctica una negación de la soberanía.”

– ¿La inversión extranjera en este proyecto es de gran magnitud, esto tendría consecuencias o beneficios para Venezuela?

– Hay una serie de disposiciones contenidas en los acuerdos que se están suscribiendo con aproximadamente 150 compañías multinacionales que suponen en la práctica una negación de la soberanía.

Una cantidad de prohibiciones y reglamentaciones que hacen de ese territorio una zona muy especial donde prácticamente los venezolanos no vamos a tener injerencia ni posibilidades de control.

Esto va a ser pan para hoy, y para algunos, -porque la gran tajada se la van a llevar las grandes transnacionales- y hambre para mañana. Además de destrucción en general del territorio, del ambiente, de la sociedad y de la cultura.

“Estaríamos contribuyendo significativamente a la crisis ecológica, al calentamiento global, estaríamos incurriendo en un atentado no sólo contra nuestra nación sino contra el mundo.”

-¿Afectaría sólo a nuestro ecosistema o tendría repercusiones para la región y para el mundo?

– Lo que nos puede ocasionar en términos internos de la región, es que estaríamos contribuyendo significativamente a la crisis ecológica, al calentamiento global, estaríamos incurriendo en un atentado no sólo contra nuestra nación sino contra el mundo y la sociedad en general.

Además, en muchas partes de América Latina y otros continentes, como es el caso de África, la actividades de las grandes empresas mega mineras están relacionadas con violaciones a los derechos humanos, con tráfico de drogas, de corrupción, tráfico de armas y la acción de grupos paramilitares.

Los sistemas ecológicos no son unidades aisladas, están encadenas y vinculadas. Esa zona está relacionada con el Orinoquia y esta, a su vez, se relaciona con la Amazonía y la Amazonía no solo tiene que ver con Venezuela, son aproximadamente ocho países latinoamericanos. Así que lo que allí se haga, más temprano que tarde, va a impactar la dinámica ecológica de los países circunvecinos. Por otro lado, la enorme deforestación que eso va a conllevar va a contribuir sensiblemente al tema del calentamiento global, además de la emisión de gases de efecto invernadero a gran escala. Aparte de las consecuencias que esto va a tener regionalmente pero que también tiene una proyección a escala mundial en relación con la temperatura. Nos estamos jugando el destino de Venezuela y del planeta.

¿Qué pasaría con los pueblos indígenas que viven en esa zona?

– Hay una serie de concesiones que se le hacen a las transnacionales que tiene que ver con la manera de regular y gobernar ese territorio. Hay suficientes testimonios de cómo la acción de estas compañías mega mineras se vincula con las acciones de grupos paramilitares que atentan contra los grupos locales. Aquí  ha habido desplazamientos y masacres en contra de poblaciones que se han opuesto a proyectos de este tipo.

Aun admitiendo que estas poblaciones indígenas no fuesen desplazadas, esto va a generar un impacto terrible en su cultura, su modo de vida, va a producir unos efectos indeseables que van a suponer también un etnocidio, es decir una liquidación de su cultura y de su identidad.

-¿Cómo se vería afectada el resto de la población venezolana si se concreta este proyecto?

– Esto va a afectar a la cuenca del Caroní, del río Caura y de otros ríos importantes, esta es una zona muy importante desde el punto de vista de la hidrografía. Si ya estamos padeciendo sequías tremendas, con este proyecto sería muchísimo más grave. Cualquier alteración climática que se genere como consecuencia de esa enorme destrucción ambiental en un territorio tan extenso como ese, va a tener efectos terribles en el país, la región y el planeta.

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-Francisco Javier Velasco es antropólogo, profesor universitario, investigador y militante ecologista.

Beriozka Fereira / Supuesto Negado