“LA MÚSICA HA CONTRIBUIDO MÁS A DETENER LOS CAMBIOS QUE A GENERARLOS”

Gino González es un músico de ideas y propuestas originales. No cree que el público tenga predilección por uno u otro género, para él se trata simplemente del nivel de difusión que se le proporcione. Admitir la preponderancia de la canción por encima del libro, incorporar en los pensum escolares un repertorio musical “para su disfrute”, y considerar la música como un producto de primera necesidad, son algunas de las certezas del músico guariqueño.

¿La música y los cambios sociales tienen alguna relación?

-Todo está relacionado en la naturaleza y en la sociedad. La música y la canción en sí, adquieren las características de su tiempo. Pienso que la música ha contribuido más a detener los cambios que a generarlos, si tomamos en cuenta que la música comercial es la más masificada; sin embargo, se debe considerar algunos casos contundentes e innegables. [Por ejemplo], los Beatles fue la música inspiradora del movimiento hippie en los años sesenta, y la canción de Alí Primera, en Venezuela, atrajo hacia el movimiento revolucionario a muchísimos jóvenes en los años setenta y ochenta. Los compañeros salvadoreños cuentan que la canción Techos de Cartón en la versión de Los Guaraguaos convocó muchísimo y que a la guerrilla mucha gente llegaba a incorporarse tarareando esa canción. La canción ha convocado y ese es un elemento importante para la disposición al cambio, pero para el cambio revolucionario de la sociedad la canción debe sobrepasar la consigna e intentar ser voz de las propuestas del pensamiento al cual se milita.

 

-¿Consideras que actualmente hay cierta preferencia hacia los géneros cargados con letras “vulgares”?

-No me parece que vulgar sea la acepción más correcta. Yo recurro mucho a lo vulgar, según la definición que manejo del término, pero la palabra “vulgar” ya se ha usado demasiado para identificar lo que me quieres decir (…) Más que eso, existe es preferencia hacia los ritmos, los géneros, formas y contenidos que más se publicitan y se masifican. Que sean letras vacías, cursis, denigrantes, alienantes y que se repitan y se escuchen masivamente tiene que ver con el gusto generalizado que se tiene en cuanto a la apreciación musical. El gusto no emerge por sí sólo, sino que se cultiva. Una canción tiene como asidero una plataforma ética y conceptual, es decir, una canción que resalte el éxito según los valores del capitalismo tiene que tener bastante aceptación, es lógico porque estás en medio de una espiritualidad capitalista. Una canción que nada dice y que tan sólo esté diseñada para el alto volumen y para la evasión individual, pues llena poliedros y grandes espacios. El capitalismo tiene su estética y esa es la que prevalece, es obvio.

“No hemos sido capaces de imponer una moda musical, de constituir una estética afín con nuestra propuesta política… para que no tengas que recurrir al de la farándula enemiga que luego termina traicionándote.”

-¿Qué se ha hecho en 17 años de proceso revolucionario para incentivar la música con contenido social?

– Yo diría más bien para incentivar la música y la canción que nos sirva para el país diferente al capitalismo que queremos construir (…) En este tiempo han surgido diversas agrupaciones y cantores, mujeres y hombres reunidos en torno al proceso revolucionario; unos más conocidos que otros en nuestro propio lado y en el país total muy poco, incluso agrupaciones como Dame Pa’ Matala de gran popularidad en el chavismo son desconocidas más allá de ese ámbito. Ahora, los cantantes y agrupaciones comerciales sí son conocidos por todo el mundo. Es más, nosotros mismos, enredados en campañas meramente electorales hemos recurrido a ellos en algunas oportunidades como forma de atraer electores y en muchos casos luego han salido por ahí atacándonos (…) Nosotros, a pesar de que hemos tenido recursos para ello, no hemos sido capaces de imponer una moda musical, de constituir una estética afín con nuestra propuesta política, de promocionar y poner de moda a los nuestros, así de simple, para que no tengas que recurrir al de la farándula enemiga que luego termina traicionándote. Definitivamente hemos obviado, no creo que adrede, sino por ignorancia, un aspecto de sugestión mediática tan importante como la canción [que es] muchísimo más contundente que el libro, al cual hemos dedicado más tiempo. El libro es importante, quien lo niega, pero bastante lo he dicho: para leer es necesario adquirir el hábito, conocer una técnica, pero para escuchar no, todo el mundo escucha así no quiera y por eso la canción está en todas partes, no tienes que buscarla, ella te busca a ti.

– La trova y otros géneros revolucionarios básicamente no tienen audiencia masiva, ¿por qué en medio de una revolución puede suceder algo como que los géneros “vulgares” tienen más audiencia y gustan más, incluso, en los sectores más chavistas?

– Tienen más audiencia porque se sustentan con base a unos valores y a una ética hegemónica, la del capitalismo. Otra canción diferente, desde luego, no tendrá la misma audiencia. Por otra parte, centenares de medios de comunicación están al servicio de esa canción alienante, la cual es mercancía en sí misma, se vende mucho y a través de ella el propio sistema cultural que la sustenta. Es lo que Ludovico Silva llamó plusvalía ideológica.  Lo que sí resulta como contradictorio es que en nuestro propio país en todo este tiempo contando con los medios y recursos para ello, muy poco hayamos fracturado eso. Pienso, en principio, que pasa porque no se ha comprendido en su real magnitud la importancia de ese tema y desde luego, tal como tú lo mencionas, dentro del mismo chavismo, no creo que los más chavistas, los gustos o preferencias musicales sean esas. Por otro lado, porque en muchos casos la cultura se ha manejado bajo criterios pequeños burgueses por una intelectualidad de izquierda que piensa que se debe masificar es la lectura, cuando la verdad es que la canción -que masivamente está en la calle- educa más que el libro y la propia escuela.

 

– ¿La música que prefieren hoy día la mayoría de los jóvenes tiene alguna consecuencia en la concepción del hombre nuevo?

– Eso no es tan sencillo determinarlo. Conozco a muchos de ultraderecha que tienen elevados gustos musicales y mucha gente también cuya preferencia es esa música que has denominado “vulgar”, que está en la calle batallando día a día para que el proceso revolucionario no se caiga. Claro, la excepción no hace la regla y de lo que se trata es que tengamos las suficientes herramientas espirituales o emotivas junto a los suficientes argumentos para sentir y comprender porqué hacemos lo que hacemos. Por lo tanto, si sabemos que la música es un elemento sugestivo importante, ese aspecto junto a los demás, no podemos dejarlo a la deriva, debemos atenderlo como movimiento político que somos. Debemos promocionar la canción más acorde con nuestro proyecto revolucionario. Canción que no es solo esa que llamamos de contenido, revolucionaria, necesaria, trova, etc. Abarca, incluso aquella que tiene que ver con nuestra nacionalidad. En oriente se debe conocer a Don Pío Alvarado y para occidente a María Rodríguez, así como conocer la música de los pueblos latinoamericanos. Estos son asuntos, entre otros, que se deben tomar en cuenta a la hora de definir el concepto bajo el cual se debe llevar a cabo esa tarea.

[En la escuela] “debería existir una especie de pensum que recoja toda esa variedad musical…que se establezcan horarios para escuchar, para el disfrute y para la enseñanza con base a ese disfrute.”

– ¿Qué papel deben jugar las escuelas, en especial las escuelas bolivarianas, en la formación de la generación de relevo, con respecto a este tema?

– En la escuela quienes enseñan no viven en otro mundo sino en la misma sociedad alienada que hemos comentado y que incide mucho en nuestros gustos. Debería existir una especie de pensum que recoja toda esa variedad musical y que se escuche; que se establezcan horarios para escuchar, para el disfrute y para la enseñanza con base a ese disfrute. No para aplicar un examen después. La escuela debe intentar no reproducir la sociedad, que es lo que mayormente hace.

– ¿Por qué gusta más en los sectores populares las canciones sin contenido?

– Y en los sectores burgueses también. En dado caso, según la clase social muchas veces varía es el género musical, pero en todos esos casos, tal como lo he considerado anteriormente, es con base a la plataforma ideológica y cultural del capitalismo que se consume. Además eso sucede también por algo muy simple: si eso es lo que se difunde, pues eso será lo que se escucha y será lo que gusta porque no hay más propuestas. La música es un producto de primera necesidad. Nadie vive sin música. Todos consumimos música y cuando vamos a buscarla, si no hay otra, tomaremos la que nos ofrecen.

– La popularidad del chavismo es mayor en los sectores populares, ¿qué pasa que la mayoría no se identifica con las letras revolucionarias?

– No sé hasta qué punto eso es cierto. Pienso sencillamente que mucha canción diferente a la alienante, llámela de contenido o revolucionaria, no ha tenido la suficiente difusión. Siempre me pongo como ejemplo a mi mismo. Soy más conocido por Gino González que por las canciones. En cada concierto la gente me pregunta dónde puede adquirir los discos. Tengo más de 100 canciones grabadas y la mayoría conoce es Nosotros con Chávez. Es decir, no es que no se identifique, sino que no les llegan ni tienen la suficiente difusión. No comparto el criterio de que a la gente le gusta es un asunto y por eso son reacios a otras cosas. El humano funciona por conductismo: si una cosa, en este caso música, te la ponen a cada rato y en todos lados, hasta en la sopa, pues la repites y eso incide en el gusto. Nosotros tenemos la responsabilidad de elevar el gusto con nuestra propuesta.

– ¿Es posible que desde las instituciones del Gobierno esas tendencias pudieran suavizarse?

-Cada institución cuya responsabilidad tenga que ver con esto, pues debería asumirlo y en cada actividad generada donde la música forme parte de ella, tomar en consideración estos aspectos.

– ¿El bombardeo de música “vulgar” contribuye a disparar los índices de violencia y embarazo precoz?

– Pudiera contribuir, pero no es lo determinante.  

– ¿Cómo define el tipo de música que usted hace?

– La verdad que ni sé. Hago unas canciones con base a unas influencias específicas, en cuanto a contenido y forma, las cuales algunas identifico y otras no. Allí están, las definiciones que las hagan los que escuchan y los que bailan.

– ¿Cuál es el mensaje qué pretende transmitir?

– Ah, malaya el animal que fuimos y la persona que aún no somos.

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Gino González es un escritor y cantautor guariqueño con más de 100 temas grabados en su haber. En sus escritos destacan varios ensayos, entre ellos Pensamiento conuquero de un campesino estudiado, El anca de la tormenta, El evangelio según los perros, Pescando crímenes al fondo de la inocencia y Tiza, terrón y pájaro.

María Milagro Sánchez/Supuesto Negado