¿QUÉ TAN PELIGROSO ES QUE LA OPOSICIÓN ESTÉ GOBERNANDO EN LA FRONTERA CON COLOMBIA?

El pasado domingo, Venezuela finalmente realizó elecciones regionales para elegir gobernadores en 23 estados del país. 

Hasta el domingo 15 de octubre, de los 23 estados, 20 pertenecían al oficialismo y 3 a la oposición, para ocupar las veintitrés gobernaciones compitieron 226 candidatos pertenecientes a 76 organizaciones políticas, como es sabido, el PSUV ganó 18 de las 23 gobernaciones en unas elecciones que, al parecer, marcaron el final de la Mesa de la Unidad Democrática.

Del padrón electoral de 18 millones de votantes participaron unos 11 millones, con lo que la abstención estuvo por el orden del 40%: a las usuales razones para la abstención (como el desgaste o el hastío con la política) se unen cifras record de emigración en los días siguientes a la proclamación de la Asamblea Constituyente que unidas al desprestigio de la MUD tras el fracaso de las protestas de abril-junio, explican el espectacular fracaso de la alianza que, para inicios de 2016 hablaba de “salir de Maduro en un año”.

Sin embargo, como siempre, este fracaso de la MUD tiene sus bemoles: tienen casi la cuarta parte de las gobernaciones del país y, más importante, ganaron los estados fronterizos (Táchira, Mérida y Zulia) que están entre los más productivos desde el punto de vista agropecuario y, en el caso del Zulia, de los más poblados.

Pero lo más importante aún es que son contiguos entre sí y están en la frontera con Colombia.

Media luna

El portal Rusia Today recordó hace poco que “en el programa Aló Presidente número 310 que grabó el 4 de mayo de 2008, el fallecido mandatario dio por cierto un plan que, partiendo de victorias electorales de la oposición, serviría para unir varios estados de Venezuela y crear un territorio independiente”.

La ‘media luna venezolana’ (3:03:39 en el video), fue la expresión que usó Hugo Chávez en analogía con Bolivia, en donde la oposición a Evo Morales pretendió dividir a ese país.

El presidente habló de “separatismo a lo Bolivia, a lo Kosovo” y de un plan para “ganar territorio estratégico en las elecciones (de gobernadores)” plan según el cual la oposición esperaba ganar los estados Zulia, Táchira, Mérida, Barinas y Apure, para crear un territorio continuo desde donde “levantar un movimiento secesionista, golpista, desestabilizador”.

¿Estaban fundadas estas preocupaciones del mandatario?

¿Zona temporalmente autónoma?

Entre los tres estados suman 11.000 kilómetros cuadrados que, en gran parte, colindan con Colombia en lo que es una de las fronteras más “calientes” del mundo: infiltración de paramilitares, contrabandos de todo tipo y emigraciones masivas son algunos de los problemas que se pueden encontrar ahí (Cúcuta ha sido el centro operativo del dólar paralelo por años).

Sin duda que algunos de estos problemas ya preocupaban a Chávez cuando habló de la media luna pero, adicionalmente, se han dado otros desde 2014: las protestas contra el gobierno, incluidas las guarimbas han sido las más violentas y continúas del país, a diferencia de la capital, donde solo unos pocos focos en urbanizaciones de clase media se han abierto, en aquellos estados las protestas han sido más extensas creando un clima similar al de la guerra civil.

Esto es muy importante pues si bien un movimiento secesionista requiere un discurso y una ideología de ese tipo que esté arraigada en la población (cosa que no existe en esos estados excepto en el Zulia y de forma muy débil) el anticomunismo si puede proveerlo, es decir, es posible que ciertas fuerzas planteen una secesión, pero no para crear un nuevo “país” sino como parte de la “resistencia” contra el gobierno, como una suerte de “zona liberada”.

No es difícil imaginarse –en una situación como la de febrero de 2014 o abril-junio de 2017–, a varios gobernadores declarándose en “resistencia” o coordinando esfuerzos entre sí y con otras fuerzas insurgentes y haciéndolo, no en territorios donde la rebelión es una fantasía o una simulación sino una realidad, en el borde de una frontera inmensa donde pueden colarse desde paramilitares colombianos hasta tropas regulares colombianas en medio de escenarios inéditos ( intervención justificada por una crisis de refugiados, por “razones humanitarias”, etcétera). La creciente hostilidad del gobierno de Santos hacia Venezuela parece justificar estos temores.

Las fronteras

Sin embargo, este escenario es parte de una situación más general: la creciente permeabilidad del Estado a la acción de grupos hostiles, mafias, etc. El estado Bolívar no tiene fronteras con Colombia y no está bajo un gobierno opositor y, sin embargo, tiene una difícil situación por la invasión de los “sindicatos” mineros, en su momento muchas cárceles se habían convertido en zonas autónomas y también sectores extensos en barrios de grandes ciudades y del interior del país.

Es decir, hay otras “medias lunas” pequeñas y grandes en el país que pueden generar distintos tipos de riesgos: es lo que Freddy Bernal advirtió sobre las bandas armadas hace casi dos años. Aunque algunas de estas amenazas han sido contenidas o eliminadas la cuestión de mantener la integridad territorial va más allá de la frontera con Colombia (podría haber también una crisis en la frontera con Brasil) y de las fronteras con otros países a las muchas “fronteras internas” y fisuras que tiene cualquier país.

Por ahora, la situación con los gobernadores de oposición, es muy fluida pues ni siquiera se sabe si aceptarán juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente, pero pronto se verá qué medidas toma el gobierno nacional frente a una situación inédita.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado