¿La remesa le salvará la patria a la navidad?

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Los aguinaldos no alcanzaron; los bonos, mucho menos. La familia venezolana que desea (y necesita) pasar buenos momentos en esta Navidad, tiene que echar mano de otras alternativas para resolver el gran problema que significan los estrenos, las hallacas, el banquete de Noche Buena, los traguitos y el “Niño Jesús”. Si se cuenta con familiares en el exterior, las remesas pueden ser una solución para esta coyuntura.

Desde hace poco más de un año las remesas forman parte de la economía hogareña de muchas familias venezolanas, que ante el deshonroso proceder de los comerciantes y la débil acción del Gobierno para contenerlos, ha tenido que aprender a vivir cobrando en bolívares y gastando en dólares. En este escenario las remesas juegan un papel más que de importancia, de sobrevivencia.

Muchas de estas familias que reciben remesas ya está echando números para saber si va a alcanzar la plata para darse los gustos habituales para el venezolano en estas fechas, eso sí: sin mucho lujo.

El Niño Jesús dolarizado

Da tristeza pasar por muchas de las buenas jugueterías que un día acapararon la atención y emoción de los niños (y de muchos adultos). Recorrer sus estanterías vacías o exhibiendo juguetes que parecen relleno de piñatas, no es nada alentador para quienes buscan un buen regalo para los más pequeños. Es por ello que muchos acuden a los importadores directamente. Sí, a ese conocido especulador que se llenará los bolsillos con la necesidad de los demás, y contra ello, no hay puchero de niño que pueda ganar.

Para poner un ejemplo, uno de los juguetes con mayor demanda entre la población infantil masculina son las figuras de acción de “Los Avengers”. En una tienda, cuando se consiguen las marcas originales, se pueden ver con precios que oscilan entre 14 mil y 18 mil Bs.S. En redes sociales y a través de particulares, se pueden conseguir un poco más económicos entre 10 mil y 12 mil Bs.S. por cada figura.

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Si esta cifra no les parece escandalosa, bastará con sacar la cuenta de lo que en realidad cuestan estos juguetes si los llevamos al cambio. Su precio en dólares, tomando como referencia el  dólar que se consigue en la calle, sería de unos 18 o 20 dólares. Sin embargo, su precio de venta en los “States”, es de unos 9 o 12 dólares. Una idea de cómo la hiperinflación se come hasta los “Trumps” en Venezuela.

Si es el caso de las niñas, la tradicional Barbie puede costar entre 14 mil y 18 mil Bs.S. La histórica muñeca cuesta a nivel internacional unos 10 dólares, y aunque hay versiones más modestas que se logran conseguir en 9 mil Bs.S., su alcance está muy lejos del presupuesto del trabajador promedio.

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Los estrenos en veremos

Estrenar ropa y calzado estas navidades ronda los 190 dólares por persona, si es que se corre con suerte. Los caballeros, que siempre llevan las de perder con los precios de la ropa, consiguen camisas de buena reputación entre los 10 mil y 15 mil soberanos; los pantalones se consiguen cercanos a los 20 mil y el calzado no baja de ese mismo precio.

Hay opciones más económicas que podrían ubicar el presupuesto en unos 80 dólares por cabeza, y eso comprando el atuendo para un solo día. Eso equivale a unos 45 mil Bs.S., unos diez salarios mínimos.

Damas y niños corren con suerte parecida, con el agravante de que la ropa de niño la pierden en pocos meses y la venden a precio de traje de gala.

Pero si corre con la suerte de recibir abundantes remesas, ya algunas tiendas, como la cadena Traki, han dispuesto cajas especiales para recibir moneda extranjera, así le ahorran la molestia al cliente de cambiar el dinero mientras oficializan, de hecho, la circulación de moneda extranjera en el territorio nacional.

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Por muy generosos y adinerados que sean nuestros familiares en el extranjero, una estimación de lo que pueden enviar a sus familias en Venezuela oscila entre los 80 y 100 dólares mensuales. Seguramente habrá casos en que esta cifra sea más elevada, pero seguramente la mayoría es muy inferior, por lo que quienes estén contando con remesas cuantiosas que les resuelvan la celebración navideña, pueden bajarse de esa nube.

Pero en medio de la crisis, los que aprendieron a hacer de ella una oportunidad al menos pueden sortear con éxito algunos de sus compromisos. Desde los que manejan de manera inescrupulosa la asignación de divisas, pasando por los gestores que cobran en dólares cualquier trámite, los médicos, ingenieros, diseñadores, agencias de festejos y otro tipo de emprendedores, han amasado algunos “verdes” que les pueden sacar las patas del barro, y en algunos casos, formar una nueva escala social que más temprano que tarde ahogará a nuestro país en la más profunda de las desigualdades.

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Por Randolph Borges / Supuesto Negado