El lado salvaje del Carnaval

Si eres de los que sueltan la risa por los recuerdos que te trae la imagen a continuación, sabes de lo que estamos hablando. Sin embargo, las guerras con bombitas de agua sigue siendo la parte más inocente de los juegos de Carnavales. Incluso que te lancen un huevo podrido (¡ah, que tiempos aquellos!) sigue siendo inocente.

En los Carnavales está la versión tradicional y folclórica por una parte, pero por la otra está el lado que pocos comentan pero que muchos padecen de estas fiestas. Los juegos de Carnavales en el barrio son el lado más fuerte de todo el cuento, es una guerra y ganan los más salvajes.

Salir de tu casa para llegar limpio a tu destino se vuelve casi una odisea. Aunque seas de esos tipos serios que todo el barrio respeta, no sabes de donde puede salir una repentina bomba al estilo bala de agua o cualquier otra cosa (créeme, agua es lo mejor que te pueden lanzar).

En los liceos es casi seguro que esos jueguitos alcancen niveles catastróficos; es decir, si eres joven y del barrio se supone que ya deberías ser un salvaje, si no es así, pues debes atenerte a las consecuencias.

Hay grupitos que se toman esto de las guerras de Carnavales muy en serio, entonces hacen lo peor, lo más peligroso, incluso, semanas antes ya idean las peores estrategias, por ejemplo, ponen a podrir los huevos o a congelarlos para que peguen más fuerte. Se han visto tragedias por estos inventos ociosos.

Una anécdota triste

Había una chama en el barrio que años anteriores había perdido un ojo porque le lanzaron un huevo congelado desde lejos; fue un chamo que desde la ventana de su casa lo creyó gracioso. Ella luego se dedicó a dar charlas en los liceos y en la comunidad para concientizar acerca de este tipo de prácticas salvajes.

Se vale equivocarse

Otro de los problemas que suele traer Carnavales son los disfraces, siempre hay un tipo serio en el barrio que se “disfraza” de mujer, hace a veces el papel tan bien que uno piensa `este es gay donde se pare y nunca lo va a aceptar´.

Pero así como uno se confunde, pues cualquiera pasado de birras también, lo malo es que se lo dice en la cara o le toca una nalga y bueno, se prende ese parampampam.

Todo muy lindo con nuestro lado tradicional y folclórico, con los Carnavales de El Callao como Patrimonio Cultural de la Humanidad, pero no se puede olvidar ese lado feo y salvaje de todo esto, aunque para ser honestos igualmente se disfruta.

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Por Rocy Albarrán / Supuesto Negado