Lanz: Oposición distorsiona la constitución para encubrir sus objetivos

Carlos Lanz

Todas las acciones realizadas en lo que va de año por la Asamblea Nacional están en el libreto de Estados Unidos para el derrocamiento del Gobierno constitucional de Venezuela, dice el sociólogo Carlos Lanz Rodríguez.

Entrevista con Supuesto Negado acerca de la coyuntura política actual y sus posibles desenlaces, Lanz responde con una profundidad que lo pone en evidencia como estudioso de la geopolítica y en un tono que revela su vocación docente.

¿Qué podemos esperar en lo inmediato en las formas de agresión sobre Venezuela?

“La contrarrevolución colocó el 10 de enero y el hilo temporal de las próximas semanas (donde se incluye una nueva fecha pretexto: 23 de enero) como fase crítica capaz de apalancar y escalar las acciones desestabilizadoras que vienen promoviendo contra el Gobierno bolivariano, las cuales tienen una larga data y ha sido acompañado de un rosario de planes abortados y derrotados.

En tal sentido, de alguna manera, volvemos a la crónica anunciada, donde el imperio y las fuerzas títeres reiteran lineamientos que están recogidos en operaciones frustradas como la “Venezuela Freedom-2 Operation” del U.S. Southern Command (Southcom) en el año 2016-2017 tal como se reseña en nuestro ensayo “Guerra no convencional y estrategia de amplio espectro”.

En este contexto, hemos conocido cómo los tanques de pensamiento gringos han desarrollado modalidades de guerra no convencional, con una estrategia de amplio espectro, la cual abarca múltiples dimensiones políticas y militares que focalizan la intervención  de operadores nacionales y extranjeros.

Por eso hemos sostenido que dichos planes conspirativos implementados contra Venezuela no responden a orientaciones o tienen una dirección de carácter local, sino que son tutelados por el Pentágono a través de un sinnúmero de operadores de variados signos: partidos, Gobiernos e instituciones, los cuales van desde la OEA, ONU, Grupo de Lima, ONG y partidos afiliados, subvencionados por la derecha internacional.

En esa perspectiva, los cursos de acción contemplados en los planes intervencionistas poseen una clara tutela ideológica y programática de EE.UU., que intenta darle justificaciones ético-políticas a su dominación e intereses, enarbolando diversas matrices”.

La impronta didáctica de Lanz aparece para especificar algunas de las matrices que desarrolla EE.UU.:

  • De la prédica anticomunista y de lucha contra el terrorismo, han pasado a la narrativa de la “crisis humanitaria”, por lo que asumen el intervencionismo como misión salvacionista.
  • Imposición del sistema de gobierno representativo, descalificando el proceso constituyente y las formas de democracia participativa bajo el señuelo de ser totalitarias, dictatoriales, por lo que se intenta justificar el “cambio de régimen”.
  • Promoción de la ingobernabilidad, obstruyendo programas y proyectos vinculados al  bienestar colectivo, sabotajes a los bienes y servicios sociales comunitarios, para levantar la acusación del “Estado fallido”.
  • Manipulación del tema de los DDHH, con un señalamiento genérico sobre represión, prácticas corruptas y vinculación con el narcotráfico, por la que se configura la tipología de “Estado forajido”.

En busca del colapso

Indica el entrevistado que con las matrices promovidas por EE.UU. y sus aliados se monta un conjunto de operaciones encubiertas y actividades en el marco de la estrategia de amplio espectro, catalizadas y exponenciadas por las operaciones psicológicas que se  sustentan en la posverdad y las fake news:

  • Desabastecimiento programado, manipulando la escasez y los inventarios.
  • Inflación inducida, con un crecimiento desmesurado de los precios.
  • Especulación cambiaria y manipulación monetaria.
  • Cerco y asfixia crediticia.
  • Retardos  e ineficiencias burocráticas.
  • Sabotaje en los servicios públicos (transporte y  servicio eléctrico).
  • Sanciones e impedimentos en el comercio internacional.
  • Denuncias y acusaciones judiciales ante instancias internacionales.
  • Campañas con los escándalos de corrupción.
  • Descomposición e impunidad en los organismos de justicia.
  • Criminalidad e inseguridad personal.
  • Inhibición y parálisis de la FANB.
  • Degradación ético-moral de la población, promocionando la vergüenza étnica y la pérdida del gentilicio patrio.

“Este conjunto de aspectos en la estrategia de amplio espectro, puede ser direccionado hacia un lapso temporal que posee como epicentro un día D y se sostienen por determinado periodo. En nuestro caso, en los actuales momentos, las anteriores acciones pueden concurrir en ese escenario en forma simultánea y combinada, siendo amenazas que se diferencian del tradicional golpe de Estado e invasión de marines”, puntualiza Lanz.

¿Cuál es el plan  de la oposición nacional?

“Lo primero que hay que señalar es que el imperio y sus socios cabalgan la actual coyuntura con una coartada político-jurídica, con la narrativa de la ilegitimidad y la usurpación del poder. Señalamos que se trata de una coartada, porque estos actores contrarrevolucionarios están conscientes de que ya el TSJ sentenció la legitimidad de la ANC y sus múltiples ejecutorias. Del mismo modo, declaró en desacato a la Asamblea Nacional escuálida. De tal manera que la evocación de la Constitución y el Estado de Derecho es una justificación oportunista, ya que lo que subyace como el verdadero objetivo es el intento de  aprovechar nuestros déficit o debilidades para organizar una masa crítica para la confrontación violenta y armada, implosionando los factores críticos presentes en la coyuntura”.

Con su estilo profesoral, Lanz nuevamente procede a la enumeración de las líneas de acción que los actores opositores impulsan, siguiendo la estrategia de amplio espectro estadounidense:

  • Operaciones simultaneas, combinadas y sistemáticas, que van desde lo cultural, la escena política, las operaciones psicológogicas, la guerra económica, etc.
  • Combinación de todas las formas de lucha: legales, pacificas, violentas y armadas.
  • Desarrollo de matrices y narrativas ilegitimadoras; vacío de poder, Estado fallido, Gobierno de facto, usurpación.
  • Empleo de la conflictividad social como un vector de fuerzas dirigidas al desgaste y quiebre del proceso revolucionario, promoviendo y explotando el desabastecimiento, la insalubridad, los altos precios de bienes y el déficit de servicios públicos, todo ello en función de ejecutar jornadas de agitación, paros, huelga general.
  • Campaña intensiva de operaciones psicológicas, ejecutando múltiples fake news vinculadas a las anteriores variables.
  • Impulso de la lucha callejera, con la modalidad de guarimbas, para afectar la gobernabilidad, disuadir y fijar en el terreno a los equipos policiales y militares.

Coartadas contrarrevolucionarias

“Por supuesto, este plan desestabilizador está montado sobre un enfoque claramente  contrarrevolucionario y han sido los planteamientos del Comando Sur quienes direccionan  la “plataforma” de Mendoza y compañía, el programa de Gobierno de transición de la MUD y ahora del Frente Amplio, de Fedecámaras-Iglesia”, indica Lanz.

Señala que estas formulaciones vienen operando como cobertura o coartadas ideológicas de la conspiración en marcha, que tiene un claro sello neoliberal y apunta a los siguientes grandes objetivos:

  • Abandonar el enfoque socialista por anticonstitucional.
  • Eliminar el planteo sobre comunas y el Estado comunal.
  •  Volver a la democracia representativa y a la alianza tripartita.
  • Fortalecer la propiedad privada y las inversiones extranjeras, devolviendo las empresas expropiadas.
  • Darle prioridad al mercado y atenuar la intervención del Estado, eliminación de la Ley de Precios Justos.
  • Impulsar la reforma del Estado para ponerlo a su servicio, impulsando la descentralización.
  • Reclamar la división de poderes, para volver a tener la tutela del Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.
  • Reformar la Ley del Trabajo para eliminar el articulado que protege la estabilidad y los beneficios laborales.
  • Eliminación del control de cambio, promover la dolarización y sistema de bandas.
  • Fomentar el endeudamiento y las negociaciones con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
  • Intentos de despolitizar a la FANB para ponerla a su servicio, eliminar las milicias.
  • Propulsar la amnistía, libertad para los llamados presos políticos y el regreso de los exiliados.

“En una perspectiva más táctica, el imperio y las fuerzas títeres que lo acompañan, focalizan el esfuerzo desestabilizador en el papel de la AN [dice]. Por eso, ya en la  Operación Venezuela Freedom-2, se establecieron los criterios para impulsar  tal vértice de dicha operación y se plantearon que ‘Bajo un enfoque de ‘cerco y asfixia’, también hemos acordado con los socios más cercanos de la MUD, utilizar la Asamblea Nacional como tenaza  para obstruir la gobernanza: convocar eventos y movilizaciones…’. En tal sentido, no hay sorpresa cuando el nuevo presidente de la AN, Juan Guaidó, en su discurso de toma de posesión el sábado 5 de enero, repite los contenidos de anterior narrativa trazada por EE.UU. y presentada por el Grupo de Lima”.

Según el criterio de Lanz, las últimas actuaciones de la AN, formulando decretos y leyes, dejan constancia de la injerencia y tutela del Departamento de Estado de EE.UU., del Cartel de Lima y la derecha internacional, quienes vienen construyendo y desarrollando la narrativa de la “usurpación de poder” como categoría político-jurídica para tratar de ganar adeptos en la FANB y provocar su pronunciamiento. “Ese es el verdadero objetivo de la campaña de operaciones psicológicas que intenta explotar lo constitucional como ficción jurídica que encubre el objetivo político contrarrevolucionario, pero que se puede instrumentar de cara al sector militar institucionalista, emergiendo el proceso donde hay un claro uso y abuso del tema de la constitucionalidad, como un fetichismo jurídico utilizado en la lucha política”.

¿Cuáles son las respuestas pertinentes de la Revolución en esta coyuntura?

“Estamos frente a una  guerra de desgaste donde se articulan las diversas formas de lucha: legales y pacíficas, violentas y armadas, empujando hacia un punto crítico que desemboque en un determinado lapso en un quiebre. Estimando la actual correlación de fuerzas, en un sentido táctico-coyuntural debemos confrontar los diversos aspectos de la ‘estrategia de amplio espectro’ que emplean el imperio y sus aliados, impulsando un enfoque como totalidad concreta, global y sistemática”.

Una vez más, sale a relucir el profesor Lanz, para explicar que “en la coyuntura, tal premisa se traduce en lineamientos y cursos de acción donde se supere la simplicidad y el reduccionismo, la fragmentación y la atomización del saber. En consecuencia, hay que desarrollar una estrategia globalizadora donde se contemple:

  • Ofensiva en la insurgencia cultural y en la batalla ideológica, apuntando a la construcción de una nueva subjetividad revolucionaria, articulada a la educación liberadora.
  • Defensa de la legitimidad del Gobierno de Nicolás Maduro y el poder constituyente. Activación del rol transformador de la Asamblea Nacional Constituyente, para enfrentar las ficciones jurídicas empleadas por la contrarrevolución.
  • Desenmascarar los actores oponentes involucrados en los planes desestabilizadores y en las operaciones encubiertas que ejecuta el imperio, nos referimos a aquellos grupos e individualidades involucrados, tales como María Corina Machado, Andrés Velásquez, Julio Borges, Luis Ugalde, Juan Guanipa, entre otros.
  • Movilización permanente del poder popular y masificación de la inteligencia operativa para las alertas tempranas.
  • Impulso del proceso productivo socialista en los espacios comunales, concretando las diversas formas de propiedad social.
  • Defensa de las condiciones de vida y de trabajo de los explotados y oprimidos, con énfasis en la protección del salario y el control de precios.
  • Enfrentar las amenazas contra la soberanía alimentaria, sembrando masivamente rubros de ciclos cortos en todos los espacios susceptibles de cultivo y cambio en los patrones de consumo, rescatando la gastronomía popular.
  • Elevación de la calidad de la gestión pública, priorizando las áreas de alimentación, salud, transporte.
  • Combate de la burocracia y la corrupción, simplificando trámites, castigando ejemplarmente la corruptela.
  • Estrategia comunicativa integral que permita confrontar la posverdad y la fake news”.

Para Lanz es obvio que ante el plan imperial de amplio espectro se requiera una respuesta igualmente estratégica y de múltiples componentes. Lo resume con el planteamiento epistemológico de Edgar Morin: “Pensar globalmente, actuar concretamente”.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado