Las 7 razones por las que cayó la Primera República

¿Qué era la Primera República?

Según las convenciones la Primera República de Venezuela nació el 19 de abril de 1810 con el derrocamiento del Capitán General Emparan y terminó el 30 de julio de 1812 con la capitulación de Miranda a los Españoles. Sin embargo, por definición, la República no pudo empezar a existir realmente hasta el 5 de julio de 1811 cuando se declara la independencia del territorio venezolano y se abandona el sistema monárquico.

La declaración de Independencia y la Primera Constitución fueron obra de un Congreso donde estuvieron representadas las 7 provincias: Caracas, Cumaná, Margarita, Barinas, Barcelona, Trujillo y Mérida. Mientras que Maracaibo, Coro y Guayana permanecieron fieles a España. Con la Independencia nace la primera administración pública venezolana y comienza el envío de misiones diplomáticas desde Caracas a Inglaterra, Estados Unidos y Cundinamarca (lo que luego sería Colombia).

Pero todo se confabuló contra la nueva República desde el principio: desde el terremoto del 26 de marzo de 1812, hasta las divisiones entre los patriotas, y el odio de la población a la República y sus defensores.  

Razones por la que se desplomó

  1. Una mala constitución

Es sabido que Miranda no quiso firmar la Constitución de 1811 a la que vio llena de errores. Es que no solo había poca gente que tuviera idea de cómo hacer un texto constitucional, sino que, básicamente, se copiaron el de los EEUU porque les parecía muy bueno. La Constitución de los EEUU sí era muy buena -para los EEUU- y muy mala para Venezuela, que era menos un país que una colección de provincias. Como ocurrió en Colombia con la “patria boba”, la Constitución era una bolsa de buenos deseos que nada tenían que ver con la realidad, esto hizo que fuera muy difícil para los patriotas unificar fuerzas contra las rebeliones realistas y la invasión de Monteverde.

El pensamiento latinoamericano, podría decirse, comienza con la crítica de Bolívar no solamente a la Constitución de 1811, sino a la forma de pensar que estaba detrás de ella: la del calco y la copia.

  1. Luchas intestinas

La República nació coja porque tres provincias habían permanecido leales a los realistas que, además, se alzaron en poblaciones como Valencia, Caracas y Los Teques. Pero el problema no solo eran los españoles y los venezolanos realistas, sino las divisiones entre los mismos patriotas: desde conflictos personales entre líderes hasta rivalidades entre provincias que apoyaban la independencia.

Por ejemplo, para sofocar el alzamiento de Valencia el Congreso decidió enviar un ejército al mando del marqués Francisco Rodríguez del Toro en detrimento de Francisco de Miranda, que era enemigo del marqués. Cuando este fracasó, el Congreso se vio obligado a elegir a Miranda -de quien desconfiaba-, pero luego de tomar el control del ejército, lo sabotearon las intrigas y contraórdenes del Congreso.

Para apaciguar a la oligarquía valenciana, celosa de la de Caracas, el Congreso Nacional proclama a Valencia capital de la República. Con esto creyeron asegurarse la lealtad de esa provincia, pero eso no terminó con las rivalidades. Las divisiones entre provincias -literalmente el provincianismo- fueron fatales para la primera República. Precisamente por el provincianismo cuando en 1812 llega el general Domingo de Monteverde y disuelve el Congreso recién instalado en Valencia, los mantuanos de Valencia entonces aprovecharon para pasarse definitivamente al bando realista.

  1. La población era leal a la Corona

Era un hecho que en esa época solo una ínfima parte de la población sabía qué era una República, y que las ideas de la Revolución Francesa eran mal vistas por muchos. Aunque fuera de palabra, la gente se consideraba leal al rey de España y, peor aún, asociaba a la República y la Independencia con los mantuanos, es más, para la población analfabeta y campesina eran las palabras mantuanas por excelencia. El hecho es que las deserciones en las filas patriotas eran constantes, mientras que las tropas realistas ganaban gente cada día. Por eso los realistas, desde el principio, trataron de ganarse al pueblo para su causa azuzando la guerra de castas, o como le decían entonces, la guerra de colores.

  1. Era una república del mantuanaje

Se cuenta que en Los Teques, apenas declarada la Independencia, un grupo de canarios, armados con trabucos y gritando “viva el rey y muerte a los traidores”, habían prometido liberar a los negros y sumarlos a la revuelta. Ese primer intento de alzar a los esclavos contra sus amos no resultó muy bien, pero pronto empezarían los alzamientos de negros y pardos también alentados por los realistas como en Valencia, donde se había alborotado a las castas bajas ofreciendo libertad a los negros que se sumaran a la revuelta. Ya en la Segunda República estos levantamientos serían alentados por españoles de clase baja, como Boves, que eran leales al rey pero detestaban a los mantuanos.

Es que hay que entender una cosa: hombres como Bolívar, el Marqués de Tovar, José Félix Ribas, etc, pertenecían a la aristocracia, a la clase de los propietarios de esclavos. Entre la gente de las clases bajas pocos sabían quién era Bolívar; para ellos no era todavía el Libertador. Tenían que pasar muchas cosas para que fueran vistos de otra manera, pero entonces en 1812 para la mayoría de la población el Rey era algo venerable y lejano mientras los independentistas mantuanos eran algo más cercano: los privilegiados, los dueños de la tierra y los portadores del látigo.

  1. Ineficiencia militar y política

Ninguno de los jefes militares patriotas que habían, como Miranda, brillado en el pasado o, como Bolívar, brillarían en el futuro, lo hicieron en 1812. O eran muy inexpertos o estaban muy viejos, las deserciones masivas y los continuos alzamientos de realistas no los ayudaban. Miranda, héroe de la Revolución Francesa, apenas ganó una sola batalla y perdió 5 seguidas ante las tropas de Monteverde. Bolívar, que comandaría la campaña militar más vasta de la historia de Sudamérica, perdió el Castillo de Puerto Cabello el 30 de junio cuando los realistas presos en el castillo de San Felipe se sublevan al mando del Alférez Francisco Fernández Vinoni y entregaban la plaza a los realistas: simplemente la República, tal como estaba organizada, no permitía tener un ejercito eficiente.

  1. La mala fortuna

El 26 de marzo de 1812 un terremoto, como no ha vuelto a verse otro, azota Venezuela. Lo peor fue que dañó más a las ciudades que estaban en manos patriotas como Caracas y La Guaira que fueron casi destruidas. Peor todavía: la cosa ocurrió un Jueves Santo cuando una gran cantidad de personas se encontraban en las iglesias. Para la mayoría de la población, que era católica en ese entonces, lo ocurrido no podía ser otra cosa que un castigo del cielo, cosa que los curas no cesaron de repetirle a la gente. Monteverde aprovechó la catástrofe para tomar Barquisimeto sin dar un solo tiro.

  1. Era necesario que lo hiciera

…hay catástrofe después del origen porque debe haber, desde el origen, un segundo nacimiento” dijo una vez un filósofo. Eso es cierto al menos para la Primera República que no podía terminar de otro modo: sin apoyo popular, con ideas constitucionales vagas, sin experiencia, ¿qué otra cosa podía esperarse? Pero sin la experiencia de la derrota de 1812 -y luego la de 1814- no existiría, por ejemplo, Bolívar como lo conocemos: desde su forma de hacer la guerra hasta sus ideas sobre la Constitución, todo es producto de esas derrotas.

Había que experimentar la guerra de castas para que los líderes patriotas entendieran la libertad no como una idea abstracta o relacionada solo con los problemas de su clase social; había que ver el fracaso del federalismo para que se entendiera por qué no se adaptaba a las condiciones de la Venezuela de la época. Era necesario que los patriotas tuvieran que huir y esconderse entre el pueblo para conocer al país y no solo las pequeñas provincias en donde habían crecido, que los llaneros, pardos y negros vieran las tropas españolas llegar en masa para que entendieran que los españoles no iban a tratarlos mejor que los mantuanos, era necesario que a los generales blancos los recibiera un presidente negro de Haití para que pensaran en el problema la esclavitud.

Resumiendo: la República sin la derrota habría sido imposible. Fueron la derrota y la catástrofe las que la hicieron posible, y solo por eso vale la pena recordar la Primera República.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado