LOS 3 SISTEMAS DE PAGO QUE PUEDEN REEMPLAZAR EL EFECTIVO

sistemas de pago

En medio de la escasez de dinero en efectivo en Venezuela, la discusión sobre las posibilidades de reemplazar del todo –o en su mayor parte– el uso de billetes y monedas está sobre el tapete nuevamente: en lo concreto el gobierno y Sudeban han anunciado la puesta en marcha de sistemas de pago mediante mensajes telefónicos que entró en vigencia desde el viernes pasado.

La cuestión, aunque planteada también en otros países, no es sencilla: no solo se ha encontrado con objeciones de carácter político, sino que el proyecto de la digitalización de los pagos fue concebido en países con redes telefónicas y de internet mucho más desarrolladas que la de Venezuela.

Así que este país se encuentra con un doble reto: implementar los nuevos sistemas y adaptar, sobre la marcha, las redes de comunicaciones que estos sistemas demandan, pero ¿Cuáles son estos mecanismos de pago?

La logística

Aunque el dinero es sobre todo una institución económica también tiene otras dimensiones: políticas, sociales, psicológicas, etc. Pero una de las que está tomando mayor relevancia en estos tiempos es la logística, es decir, mediante qué procedimiento se hacen los pagos.

En el nacimiento del dinero la logística es tan importante como las consideraciones económicas. Hay discusión sobre si el dinero nació como medida de las deudas o como medida del valor de las cosas en el comercio pero lo cierto es que la logística de los pagos siempre ha sido tan importante como los aspectos económicos del dinero: la razón por la que fueron inventadas las monedas (y luego los cheques, billetes y letras de pago) es que la gente pudiera transportar la riqueza con facilidad.

Los primeros medios de pago solían ser cereales o frutos (arroz, maíz, cacao) y era engorroso transportarlos, sobre todo en la medida en que el comercio se expandía.

Simplificando, las monedas nacieron para facilitar el comercio entre las regiones de un país, los cheques y billetes para facilitar el comercio entre países y el dinero digital para hacer lo propio entre continentes: así como se hizo engorroso movilizar vagones con cereales, pronto pasó lo mismo con el mover cofres con monedas preciosas y, eventualmente, hasta mover valijas y bolsas con billetes y cheques también se ha hecho lento y engorroso: es que con el capitalismo la velocidad de circulación (es decir, la velocidad del ciclo de compras y ventas) se hace tan grande que, eventualmente, solo la electrónica provee una logística suficientemente rápida para el intercambio.

A esto se une el deseo de los gobiernos y organizaciones multilaterales de controlar los flujos de dinero para combatir la corrupción, la evasión de impuestos o mercados ilegales como los de armas y drogas.

Como sea, el dinero en efectivo está ya condenado a desaparecer o a ser solo una pequeña parte de las transacciones económicas. La pregunta es ¿qué es lo que lo reemplazará?

Las formas

Cuando se trata de reemplazar al dinero en efectivo, el dinero se presenta como información, como data, y la logística trata de que los canales de transmisión de esos datos que sean confiables (que no se interrumpan) y que sean seguros (que estén protegidos contra estafas).

La transmisión de datos se hace por la red telefónica o por internet pero los dispositivos mediante los cuales los usuarios acceden y manejan su dinero digital ha dado lugar a varias modalidades de pago.

Tarjetas de pago

Antes de que se generalizara el uso del internet las tarjetas de pago (de crédito y débito) ya habían cambiado por completo la logística de las transacciones comerciales valiéndose solo de las líneas telefónicas. En todo el mundo las tarjetas de pago “cargan sobre sus hombros” la mayoría de las compras y ventas del mundo.

Ya hacia los años sesenta los cheques estaban reemplazando a los billetes y se dependía cada vez más de las líneas telefónicas para conformarlos. Pero, en el fondo, cheques y billetes son lo mismo: compromisos de pago a futuro. Fueron las tarjetas de crédito las que iniciaron una nueva era en los pagos.

Las primeras fueron usadas por comercios que se las daban a sus clientes de confianza, pero solo hasta 1958 nacieron Visa y Mastercard, las primeras tarjetas de crédito universales, es decir, que se podían usar en cualquier comercio. La tarjeta registra (antes con información impresa en papel, ahora electrónicamente) datos sobre el usuario que permiten conectarse a las computadoras del banco mediante una red telefónica, a través de la cual se constata la capacidad de endeudamiento del cliente y se ejecuta el pago.

El mismo concepto fue aplicado desde los años setenta a un nuevo sistema, mucho más seguro, para sacar dinero de cajeros automáticos. Para los años ochenta esto había evolucionado en los puntos de venta, una especie de mini-cajero que funciona con los mismos principios de los grandes: uso de claves, información encriptada, etc. Solo que en vez de recibir dinero se recibe la mercancía que se quiere comprar.

Esas dos tarjetas, por sí solas, transformaron por completo la forma de comprar que se conocía desde el Renacimiento: ya no más “monederos” o “billeteras”, solo tarjetas.

Así, estos son los caballos de batalla del dinero inmaterial, pero hay tantas transacciones en el mundo que han nacido otros medios de pago derivados del internet.

Sistemas de pago mediante cuentas electrónicas

El pago digital consiste en que dos usuarios puedan poner en contacto las computadoras de sus respectivos bancos para que intercambien el dinero expresado no en billetes sino en datos. Esto requiere que los usuarios puedan acceder al sistema, identificarse y manipular sus cuentas. Algo que puede hacerse mediante distintas interfaces y dispositivos.

Es un proceso complejo y riesgoso que, desde que existen las redes de computadoras, los bancos y otros servicios financieros han buscado hacer por distintos medios. Con el internet apareció el sistema definitivo de intercambio de información y, por tanto, de dinero.

Así como aparecieron buzones de correo digitales, no tardaron en aparecer también cuentas de banco digitales. A medida que la seguridad y confiabilidad de la transmisión de datos mejoró los bancos empezaron a transferir cada vez más operaciones a estas cuentas virtuales: si antes se podía solo ver cuál era el saldo o los estados de cuenta ahora puede hacerse casi cualquier cosa.

Fue con estas cuentas virtuales fue que inició la nueva revolución en los medios de pago que opacó a la de las tarjetas y que, en este punto, ya amenaza hasta con hacer desaparecer a los bancos y reemplazarlos con las llamadas “tecnologías financieras”.

El principio de esta revolución es muy sencillo: cualquiera que pueda garantizar el acceso seguro de los usuarios a una cuenta que contenga sus datos financieros puede ofrecer servicios de pago, es decir, no solo un banco sino cualquier empresa con la plataforma adecuada (encriptación, seguridad, capacidad de almacenamiento y procesamiento) puede hacerlo.

Ya no se trata de instituciones financieras sino de tecnologías financieras.

El símbolo de esta “revolución en la revolución” está los pagos PayPal.

Este sistema fue fundado en 1998 bajo el nombre de Confinity. En el 2000  se fusionó con X.com, una empresa de banca en línea y en 2001 fue renombrado PayPal. En principio, PayPal era un servicio para transferencias de dinero, pero pronto se volcaron sobre los pagos en la web. Su crecimiento fue tan explosivo que eBay compró PayPal en 2002 desechando a su propio sistema BillPoint. En 2014, PayPal movió unos 228 mil millones de dólares en 26 monedas a través de más de 190 países convirtiéndose en un nuevo titán financiero.

Aunque el terreno natural de Paypal es el pago de compras en línea (sacando de juego, poco a poco, a las tarjetas de crédito) cada vez se le usa más para transacciones entre particulares ya que cualquiera que tenga una cuenta de Paypal puede recibir dinero de otro que también tenga una, es decir, potencialmente se puede pagar cualquier cosa mediante cuentas de Paypal (es importante entender que no es un banco: almacena dinero pero no cobra intereses –la esencia de la banca– solo cobra comisiones por prestar el servicio).

Criptomonedas

Cada una de estas “revoluciones” o mutaciones en el pago engendra otras: el dinero digital hizo posibles cuentas virtuales y la tecnología financiera que, a su vez, ya no tienen que depender de los bancos; la tecnología financiera opera en el internet, que está, en gran parte, más allá del control de cualquier Estado. Es cuestión de contar 2+2: si la gente puede intercambiar todo tipo de información en internet ¿Por qué no también dinero digital? ¿Por qué no hacer una moneda que pueda circular en todo el mundo, fuera del control de los Estados?

Se trata de ofrecer un signo monetario cuya circulación no tenga las limitaciones del dinero emitido por los gobiernos, que pueda ser almacenado en la red y circular por ella.

Pero eso crea muchos problemas: ¿cómo asegurarse de que no se manipule la cantidad de moneda digital para hacer subir o bajar el precio? ¿Cómo se evita el equivalente digital de la falsificación?

Por eso es que las primeras criptomonedas estaban supervisadas por gobiernos o bancos. Eso fue así hasta que entró en juego el Bitcoin (“moneda bit”).

El bitcoin es una moneda digital absolutamente descentralizada: no la respalda ningún gobierno y se puede usar en cualquier transacción comercial dentro o fuera de la red.

¿Cómo funciona? Los intercambios se hacen mediante programas que usan redes p2p (persona a persona), es decir, el mismo mecanismo mediante el cual hacemos las descargas de Torrents.

La falsificación se evita usando la criptografía, es decir, mediante un código secreto que poseen todos los Bitcoins y que demuestra su autenticidad igual que los sellos y marcas de los billetes demuestran la suya.

En la página “oficial” www.bitcoin.org/ describen así al protocolo:

Desde la perspectiva del usuario, Bitcoin no es más que una aplicación móvil o de escritorio que provee un monedero Bitcoin personal y permite al usuario enviar y recibir bitcoins (…) Detrás de las cámaras, la red Bitcoin comparte una contabilidad pública llamada “block chain”. Esta contabilidad contiene cada transacción procesada, permitiendo verificar la validez de cada transacción”.

El bitcoin, que llega incluso más lejos que Paypal, es la última fase en la revolución de los pagos que ha estado “desterritorializando” y desmaterializando las transacciones comerciales y financieras por más de veinte años.

Así, los medios y mecanismos para prescindir de billetes y monedas están ahí, la gran pregunta es si en Venezuela podrán implementarse a tiempo para terminar con la crisis del dinero en efectivo.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado