QUÉ SON LOS BITCOINS Y POR QUÉ AHORA SE ESTÁ HABLANDO DE ELLOS EN VENEZUELA

Valencia bitcoin mineria ilegal

El centro de minería ilegal desmantelado en Valencia. ¿Valencia? Mira el nuevo tráfico ilegal que invade Venezuela.


El 27 de enero de 2017 ocurrió en Venezuela un hecho muy particular: fue desmantelado en Valencia un “centro de minería” de bitcoins. Eusebio Gómez Henríquez (51) y Andrés Alejandro Carrero Martínez (35) señalados de pertenecer a una red criminal basada en Polonia, dedicada a lavar dinero, cometer delitos informáticos, financiar el terrorismo y robar electricidad, fueron apresados.

Más de 14 mil equipos de minería de Bitcoins del modelo PicoStocks 100TH, desarrollados por la empresa PicoStocks y programados por el Instituto BioInfoBank, fueron puestos en venta en agosto de 2015, de estos 14 mil, 11 mil habrían sido adquiridos por Andrés Carrero a quien se conocía en internet por el pseudónimo ‘Namstec’ y habría transportado los equipos a Venezuela instalándolos en un galpón en Valencia.

En Venezuela no existen leyes que criminalicen este tipo de actividades, pero las autoridades de todos modos han desmantelado otro centro de “minería”: este ubicado en las afueras de Caracas, operación en que resultaron detenidas 4 personas.

Muy interesante todo, dirán ustedes, pero:

¿Qué diablos es un Bitcoin y que carrizo es la “minería”?

Las monedas digitales surgieron a finales de los años 90 en algunas web. Simplemente, son un signo monetario que no tiene contrapartida física -billetes o monedas-.

Una de las primeras fue E-gold, creada en1996 y respaldada por el oro, seguida de Liberty Reserve, del 2006; la cual permitía a los usuarios convertir dólares o euros e intercambiarlos libremente con cargo del 1%. Ambos servicios eventualmente fueron unificados y luego prohibidos por el gobierno de Estados Unidos pues, presuntamente, se usaban para el lavado de dinero.

El principio es muy simple: ofrecer un signo monetario cuya circulación no tenga las limitaciones del dinero emitido por los gobiernos, que pueda ser almacenado en la red y circular por ella. En la medida en que la moneda digital es más o menos demandada, su valor aumenta o disminuye.

Pero eso crea muchos problemas: ¿cómo asegurarse que no se manipule la cantidad de moneda digital para hacer subir o bajar el precio? ¿cómo se evita el equivalente digital de la falsificación?. Para prevenir eso, hasta el 2008, todos los pagos digitales con cualquier tipo de moneda eran supervisados por entidades financieras reconocidas o firmas comerciales.

Ahí es donde entra el bitcoin, que se carácteriza por ser una moneda digital absolutamente descentralizada: no la respalda ningún Gobierno y se puede usar en cualquier transacción comercial dentro o fuera de la red.

El Bitcoin es una invención de un desconocido con el pseudónimo Satoshi Nakamoto, que en 2008 publicó un artículo en el que describió el protocolo Bitcoin. Este es, simplemente, una serie de reglas y procedimientos que permiten el funcionamiento de esa moneda:

“21 millones: la cantidad de unidades nunca podrá exceder los 21 millones de bitcoins.
Sin censura: nadie puede prohibir o censurar transacciones válidas.
Código abierto: el código fuente de Bitcoin siempre debe ser accesible para todos.
Sin permiso: nadie puede impedir la participación en la red.
Seudoanónimo: no se requiere identificación para participar en la red Bitcoin.
Fungible: cada unidad es intercambiable.
Pagos irreversibles: las transacciones confirmadas no pueden ser modificadas ni eliminadas. La historia es imborrable”

Los intercambios se hacen mediante programas que usan redes p2p (persona a persona). Estas son las redes mediante las cuales se hacen las descargas de torrents: alguien quiere ver una película, entonces baja un archivo llamado torrent que le comunica con varios usuarios que tienen la película y se la descargan desde sus computadores personales.

Pero ¿cómo se evita la falsificación?, pues usando la criptografía, es decir, un código secreto que poseen todos los Bitcoins y demuestra su autenticidad.

Al transferirse bitcoins, el programa se asegura que los bitcoins transferidos estén debidamente codificados. Es una labor compleja a la que se le llama “minería”, a la que se dedica gente que cobra por realizarla.

En la página “oficial” Bitcoin.org describen así al protocolo:

“Desde la perspectiva del usuario, Bitcoin no es más que una aplicación móvil o de escritorio que provee un monedero Bitcoin personal y permite al usuario enviar y recibir bitcoins con el (…) Detrás de las cámaras, la red Bitcoin comparte una contabilidad pública llamada “block chain”. Esta contabilidad contiene cada transacción procesada, permitiendo verificar la validez de cada transacción”.

Bitcoins en Venezuela

No es difícil adivinar por qué el Bitcoin se ha hecho popular en Venezuela: si todo lo que hace falta para intercambiarlo es una computadora y una conexión a Internet, la gente puede hacer inversiones e intercambios en esa moneda y no en bolívares sin que el Estado pueda controlarlos.

Con ellos se pueden comprar dólares y bienes de todo tipo dentro y fuera de Venezuela, y también ahorrar.

Pero el bitcoin es un experimento muy osado: la gente común lo puede usar para hacerse más fácil la vida, es la moneda preferida en la dark web y es un procedimiento muy sencillo para lavar dinero y financiar actividades ilegales. Y por “ilegales” no queremos decir comprar marihuana medicinal, sino tráfico de armas, de drogas duras, de personas, financiamiento del terrorismo y todos los servicios ilegales que se ofrecen en la dark web.

En pocas palabras, si alguien quisiera pagar un asesinato o comprar un niño de seis años, el bitcoin es la moneda ideal para hacerlo.

No extrañe que los economistas desconfíen de él. Blagdimir Labrador explicó, en entrevista con Panorama: “Toda moneda tiene que tener el respaldo de economías de regiones, de países o de grandes empresas, en este caso no se cumple. Además, no se tiene la información de la persona que hace la transacciones, lo que facilita la legitimación de capitales porque no hay supervisión de dónde provienen los fondos”.

Labrador también estuvo de acuerdo con la operación en Carabobo: “Es también como si constituyes un banco paralelo y vas a ofrecer intereses muy altos y lo haces muy atractivo. A la final, no tienes cómo responder y es el Estado quien tiene que velar para que no ocurran estafas”

La red Bitcoin ha crecido rápidamente en Venezuela, según el diario The Guardian, pasó de 450 usuarios en agosto de 2014 a más de 85.000 en noviembre de 2016.

Aunque la moneda no es de curso legal en el país (pues que la normativa del Banco Central dispone que solo es el bolívar), algunos economistas creen que podría convertirse en una alternativa para las transacciones electrónicas.

En ese sentido, es solo un representante de una nueva generación de medios de pago. Según el economista José Grasso Vecchio: “No descuidemos en el análisis, el caso de Google, PayPal o el Bitcoin, estos son algunos de los nuevos competidores a los que se enfrenta el sector financiero tradicional”.

Entonces: ¿Es malo usar bitcoins? ¿Es peligroso?

Todo tipo de gente accede al bitcoin y aunque se usa para muchas transacciones ilegales, en realidad, pasa lo mismo con cualquier otra moneda. Miles de transacciones inocentes se realizan día a día con bitcoins y para muchos, solo es una forma de pago y ahorro.

Pero, como cualquier cosa difícil de controlar el bitcoin es más “libre” y más riesgoso que el oro o los dólares.

Por ahora, con el aumento de la demanda en China y la depreciación del yuan, el bitcoin ha superado los US$1.000 por bitcoin y se espera que pueda romper su récord de 1.250.

Expertos consultados por BBC mundo, dijeron que el bitcoin funciona más como un producto o una “commodity” que como una divisa, es decir, es un “valor refugio” como el oro: compras algo de oro -o de bitcoins-, ahorras y proteges tu ahorro de la inflación. Además “la transacción es más fácil. Con oro no compras nada online”

Eso es lo bueno. Lo malo es que nada te garantiza que el precio del oro o del bitcoin no se desplome en algún momento.

Otro asunto distinto es el de la “minería”, es decir, montar equipos para validar bitcoins y cobrarle a los usuarios por el servicio: los expertos señalan que el bajo precio de la electricidad puede hacer que Venezuela “se convierta con el tiempo en un centro de bitcoin” por lo barato que sale hacer la minería.

Eso, combinado con la inflación, es un tremendo incentivo ya no para el simple ahorro, sino para una “burbuja” de gente invirtiendo en minería y guardando su dinero en forma de bitcoins.

Ahí es donde la cosa se pone peligrosa, porque al cruzar la línea entre ahorrar en bitcoins y “minarlos”, ya significa entrar en una actividad ilegal y tratar con gente que probablemente legitima capitales o se dedica a otras actividades poco gloriosas.

Como sea, en los próximos meses, seguro veremos si sigue habiendo gente decidida a entrar en ese negocio y, sobre todo, si el Gobierno va a seguir actuando esporádicamente o piensa crear un marco legal completo para ese asunto.

Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado