¿DÓNDE ESTÁN LOS INFLUENCERS CHAVISTAS?

INFLUENCERS

¿Quién puede negar que nombres como los de Markomusica, la Divaza, Javier Halamadrid, Nanutria, Led Varela, Nacho Red, entre otros, no causan sensación en las redes sociales? Y aunque el alcance de las redes sociales y de internet tiene un límite en nuestro país, ¿quién puede negar que personajes como estos logran anclar mensajes e ideas en su público cuando se proponen hacerlo? No en vano se llaman influencers. Y aunque existen en muchas áreas, particularmente los influencers venezolanos empiezan aparentemente de forma “aséptica” para luego meterse en el antichavismo más militante.

Con cifras que superan los 2 y 3 millones de seguidores en Instagram y más de 300 mil en Youtube, estos personajes logran sacar ganancias de la cotidianidad del venezolano y, en el interín, ayudan a posicionar matrices de la oposición política (con o sin incentivo, no lo sabemos, pero lo hacen).

¿Pero qué es lo que pasa del lado del chavismo? ¿Tenemos influencers chavistas, ñángaras, comunistas, izquierdosos? ¿O de este lado somos demasiado analíticos, serios, críticos y engolados para eso?

Los formadores de opinión

No es que nos pongamos muy formales, sin tomar en cuenta el medio que se utiliza, un infuencer y un formador de opinión vienen a desempeñar el mismo papel. Solo que el primer término lo asociamos al mundo de las redes sociales e internet, mientras que el segundo nos denota más el papel de los analistas (económicos, políticos, sociales) que dan sus puntos de vista a través de los medios de comunicación, tradicionales y digitales también.

Entonces, el chavismo cuenta con diversos formadores de opinión de lujo, ¿por qué no decirlo? Entre ellos podemos nombrar al escritor Luis Britto García; a los periodistas José Vicente Rangel y Eleazar Díaz Rangel; a la socióloga Maryclen Stelling; a los humoristas Roberto Malaver y Roberto Hernández Montoya y pare usted de contar.

Y aunque varios de ellos tienen programas de televisión o son entrevistados con frecuencia, es difícil imaginarnos a alguno de ellos en un canal de Youtube desarrollando un tema con cortes rápidos, efectos de sonido, sarcasmos intercalados y montajes en las imágenes.

Tal vez uno que se acerca a la figura de influencer es Miguel Ángel Pérez Pirela, ya que al menos su programa de televisión es transmitido a través de las redes y tiene una importante interacción por esta vía. Pérez Pirela acumula 116 mil seguidores en su cuenta Instagram pero su influencia se multiplica a través del medio de comunicación que dirige: La Iguana.

Sin embargo, ¿podemos meter en el mismo saco a Pérez Pirela y a Markomusica? No solo la respuesta es no, seguramente al filósofo no le interesa entrar en el mismo mercado que el influencer opositor.

¿Un experimento fallido?

Durante los días de las guarimbas surgió un canal en youtube llamado “Los que flinchy”. En primer lugar reúne todas las características que uno esperaría de un buen youtuber, con la particularidad de que era un canal que trataba temas asociados a la actualidad política del momento en tónica de humor mezclada con análisis.

Por supuesto, convertirse en un influencer no es algo que pasa de la noche a la mañana. No basta con tener una buena producción de material gráfico y audiovisual, un buen libreto y un mensaje efectivo. Hace falta un trabajo de mercadeo digital muy agresivo, inversión de publicidad en redes sociales y, sobre todo, constancia.

En el caso de Los que Flinchy, el canal tiene 271 seguidores en Youtube y 263 en Instagram. En Instagram su último post fue hecho el 5 de agosto y en Youtube solo hay 7 videos, el último con fecha de 12 de agosto de este año.

Lo que diferencia a los youtuber venezolanos más reconocidos es que aunque puedan estar casados con la “causa” antichavista, no se quedan anclados en esa temática. Van y vienen a conveniencia. En cambio, en el caso de Los que Flinchy, se ve que nacieron a raíz de una coyuntura pero no dieron continuidad a sus producciones. Aunque el último video en youtube dice “final de temporada” nos hace pensar que viene más, no lo sabemos. Tocará esperar y ver si no queda en el olvido.

Chavismo, política y humor, ¿incompatibles?

Si hay un espacio donde el chavismo cuenta con una fuerza notoria es en Twitter. Desde que Hugo Chávez entró en esta red en 2010, arrastró a un ejército de seguidores que empezaron a invadir este espacio tradicionalmente ocupado por la derecha.

Actualmente el chavismo logra posicionar con facilidad las etiquetas que lanza en esta red social. Y aunque usa (y abusa a veces) de los bots, el posicionamiento de etiquetas chavistas tienen dos características: suelen estar vacías de contenido y solo buscan reafirmar. Agregaría una tercera característica: es demasiado serio.

¿Tiene todo que ser un análisis político o sociológico de la realidad? ¿Tiene todo que ser una denuncia o una victimización sobre las arremetidas violentas de la derecha? ¿Ha perdido el sentido del humor nuestra izquierda?

Sin duda la política durante el 2018 va a ser un tema central. Tal vez sea un buen momento para buscar respuestas a estas interrogantes. Seguro es un buen caldo de cultivo para que nazcan los influencer que necesita la izquierda para tener presencia en ese campo. Tal vez mientras escribimos esto se está cocinando un proyecto interesante en esta arena.

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Por Simón Herrera / Supuesto Negado