LOS INFLUENCERS: UNA RECETA ANTE EL DESPRESTIGIO DE LOS POLÍTICOS

INFLUENCERS

Los influencers, otra muestra sobre cómo el mundo de la publicidad, la información y la opinión se entrecruzan para pagarse y darse el vuelto. Según los entendidos en el tema, un influencer es una persona que por sus niveles de credibilidad en algún tema (sea o no trascendental), que por su apariencia física y buen manejo de redes sociales, puede convertir un negocio o una idea en éxito puro. ¡Toda una joya para el mundo del showbussines y el mercadeo! ¿Y adivinen quién crea con total desenfado a estos influencers? Si, el mismo showbussines y el mercado.

La traducción más correcta de influencers es “influenciador” y se valen de la inmediatez del internet y las redes sociales para posicionar vertiginosamente sus contenidos. Acumulan seguidores como glóbulos rojos y aunque no tienen que ser famosos como estrellas de cine o deportistas, de eso se encargará oportunamente el sistema, dependiendo por supuesto de las motivaciones que muevan las ruedas de la maquinaria.

En Venezuela tenemos algunos de estos “especialistas” que llenan las computadoras, celulares y tablets con sus contenidos muy bien elaborados por equipos de guionistas que en muchos casos son expertos en conducta humana: sociólogos, periodistas, psicólogos y publicistas. Estos profesionales regularmente están detrás de “la estrella” escribiendo sus guiones, desarrollando ideas, conceptos y estrategias. Y si, por supuesto, también responden y están contratados específicamente por las figuras que mueven los hilos del establishment.

Cuando hablamos del posicionamiento de ideas y de los influencers en Venezuela, es lógico que pensemos en que el tema político electoral va a salir por algún lado. En efecto, es una de las estrategias mejor utilizadas por el mercadeo politiquero para generar opinión favorable o desfavorable a la causa que defienden, según convenga.

La maquinaria de un influencer tiene que garantizar que “la imagen” tenga presencia permanente en los medios electrónicos. Para ello el personaje tiene que aparecer cotidianamente opinando sobre temas que generan polémica, que tienen repercusión en la opinión pública y que son parte del imaginario de grupos mayoritarios. Una vez logrado eso, el siguiente paso es meterlos en la contienda política.

Así recordamos a la famosa “Yubraska Chacón”, que entre el bachaqueo y la crítica al gobierno se levantó en las redes sociales pocos días antes de las elecciones parlamentarias de 2015 e inundó el Twitter, Instagram y Youtube con jocosos comentarios, que por el buen manejo del humor, calaron rápidamente en la población que se identificó con el personaje. Era común escuchar en el transporte público las reproducciones con las “ocurrencias” de Yubraska y la gente reía sin parar añadiendo comentarios propios contra el gobierno. El resultado: derrota del chavismo en las parlamentarias.

El mismo director de Datanálisis, Luis Vicente León, llenó de halagos esta “creación” y reconoció el éxito de este personaje anónimo. Otra vez la industria se paga y se da el vuelto.

https://www.instagram.com/p/BQRSwq4jfoH/?hl=es&taken-by=layubraska

Pero la bachaquera no es la única influencer que incursionó en política. Los casos de Marco Pérez @markomusica, Alberto Barradas @Psicovivir o George Harris, han aparecido como los “héroes de las películas”, justo en el momento oportuno, a salvar con sus mensajes bien maquinados por una industria de estudiosos de la comunicación y el mercadeo, a la indefensa población que les profesa admiración por las redes sociales, exaltando los egos y el culto a la popularidad.

Durante la violencia callejera de 2017, muchos fueron los trabajos que llenaron las redes de comentarios de mal gusto, ofensas a las autoridades y justificación de la devastación opositora. Esta estrategia funcionó durante los largos meses de desafuero opositor, pero hoy quedan como triste testimonio de una figura pública, con su respectiva maquinaria detrás, puesta al servicio de la desestabilización de una sociedad, un país completo y la intención evidente de tumbar un gobierno.

Cada elección es un festival de ganancias para la industria de los influencers, que aceitan sus engranajes para ponerlos al servicio de sus preferencias políticas y el capital que los promueve. El uso del humor como herramienta de propaganda política, no es nada nuevo. Lo novedoso en el caso de los influencers es la industria que se esconde detrás de ellos y la intencionalidad partidista que les agrupa: todos son de derecha.

Este domingo volvemos a las mesas electorales. Después de muchas decepciones, golpes, abusos, esperanzas perdidas y tristeza. Mi país está de luto, no hay nada que celebrar. Seguimos sintiendo el dolor por todas las muertes de los jóvenes en todo el territorio. Este gobierno se ha cansado de humillar, manipular y destrozar la moral del venezolano pero hoy nuestra principal meta es no perder el norte, mantenernos más firmes y tratar de dar lo mejor de nosotros en pro de esta lucha desigual. No sé si vamos a lograr algo éste domingo, lo único que sí sé es que el que pueda votar lo haga para que en nuestra conciencia no quede la pregunta ¿Qué hubiese pasado si habría votado? ¡Si estás en Venezuela, VOTA este 15 de octubre!

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 2018: Miraflores desde la red

El próximo año promete. 2017 fue el año del triunfo de la Asamblea Nacional Constituyente que terminó con la violencia callejera que muchos influencers defendían. Este año también el chavismo arrasó en las elecciones regionales alcanzando 18 de las 23 gobernaciones, muy a pesar del trabajo de estos singulares personajes de las redes. En ese mundo plagado de egocentrismo, ambición, maquinarias de publicidad, intereses políticos nacionales e internacionales y por supuesto, mucho dinero (un influencer rankeado puede cobrar 250 dólares por publicación), es fácil suponer que tras las derrotas sufridas este año, no se van a quedar con esa espinita rumbo a las presidenciales.

2018 será un año decisivo para las pretensiones del entramado político financiero internacional para hacerse con los recursos de Venezuela después de tantos años de revolución bolivariana, y las fichas que ya controlan seguramente brindarán este año nuevo teniendo jugosos contratos para el año de las presidenciales.

Especial atención merece la cuenta @markomusica, que desde ya se entrena como el “Líder Maltín Polar” de las redes sociales para rebuscarse el 2018 entero a costillas de la posible candidatura presidencial de Lorenzo Mendoza, dueño de Empresas Polar. Es que el antichavismo da para todo. Desde obras de teatro, standup comedy, monólogos de la entrepierna, películas, discos, premios Grammy y ahora se le suman los llamados influencers. Otra muestra de lo rentable que resulta adversar el gobierno revolucionario.INFLUENCERS

Desde que amanezca enero, es preciso hacer seguimiento a las cuentas de @markomusica @georgeharris @nanutria @psicovivir o @javierhalamadrid, quien de paso recibió un reconocimiento por superar los 100 mil suscriptores en una destacada red social, porque desde bien temprano estarán muy activos en la campaña electoral por Miraflores.

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Por Randolph Borges / Supuesto Negado