LOS NEO-NEOLIBERALES

El nuevo formato del shock: el paquete viene sin paquete.Por: Supuesto Negado.


En medio de una grave crisis económica y con todo el modelo económico implementado por la Revolución y el mismo legado de Hugo Chávez bajo fuego, es tentador pensar que con el “giro a la derecha” en el continente, estamos bajo la ofensiva de la misma estrategia de siempre, con el mismo discurso de siempre y los mismos operadores. Pensar de esa manera es extremadamente peligroso, porque lo que ha ocurrido en los últimos años es que el discurso neoliberal en Venezuela se ha rearticulado, y de una forma en que puede movilizar expectativas nacidas del enorme descontento que se encuentra hoy en nuestro país.

El vocero de ese neo-neoliberalismo es un tipo de hombre público de ideas liberales o neoliberales que ya conocíamos desde hace décadas pero que ha mutado en los últimos años: surge de entre los universitarios y de algunos empresarios más que de las figuras políticas, se presenta ya no como el profeta furibundo del nuevo credo, sino como el sereno hombre libre que llama a la reflexión. Es así que tenemos a Luis Vicente León, José Guerra, Asdrúbal Oliveros y a varios profesionales, sobre todo economistas, que se mueven alrededor de la MUD —hace mucho que la derecha tiene sus ideólogos, pero ocurre que ante una dirigencia política sin discurso político, “consignera” y sin estrategia, son esos profesionales los que terminan  discutiendo estrategias y escenarios, preocupados ya no simplemente por el problema del mercado, sino por el del gobierno, la gobernabilidad o la “gobernanza”—. Son no solo los “teóricos” de la transición o del postchavismo, sino los únicos que proponen acciones para hacer de la vaga idea de la “transición” una estrategia. Así, mientras menos estrategias y menos alternativas manejan los políticos de oficio, más esa indispensable función de la política se desplaza a otros sectores. En este nuevo tipo de discurso, encontramos tres patrones dignos de atención.

  1. No hay paquete sino medidas de emergencia. Las ideas liberales o neoliberales están allí, pero con el beneficio de que al decirse desde la oposición, aparecen menos como fórmula infalible que como alternativa a una situación. Así, la dolarización de la economía, bandera de cierto antichavismo, fue rechazada por los neo-neoliberaleshttp://www.finanzasdigital.com/2015/05/pare-sufrir-llego-la-dolarizacion/  y el desmontaje del control de cambio ha sido tratado como el de una bomba de tiempo, en el artículo titulado “¿Cómo levantar el control de cambio? Una hoja de ruta”, el economista Miguel Ángel Santos traza el plan de una “transición cambiaria” con un detalle del que carecen todos los documentos oficiales de la MUD. http://prodavinci.com/blogs/como-levantar-el-control-de-cambio-una-hoja-de-ruta-por-miguel-angel-santos/. Cuando Luis Vicente León, refiriéndose a la situación en Abastos Bicentenario, dice: “El Presidente reconoce ineficiencia y corrupción en distribución pública. Falta entender que no es por mala implementación, sino por definición”, no está haciendo ya simplemente una declaración de principios o diciendo una generalidad: “el Estado es ineficiente”, está tomando una posición sobre una situación concreta, tomando como referencia situaciones reales aceptadas por el mismo gobierno. Esta forma de argumentar, en la que el neoliberalismo aparece menos como panacea que como alternativa para una situación angustiosa —absteniéndose además de grandes discursos y juicios de valor sobre “la dictadura”—, es particularmente eficaz en una coyuntura en que la población espera salidas o alternativas. Así, figurar como el que ofrece la alternativa y no como el que simplemente proclama unos principios o hace una denuncia se convierte en una gran ventaja táctica.
  2. No se presenta un discurso contra los pobres. “No quiero que esto se entienda como que no me interesa la política social. La política social es un rol fundamental del Estado y más en Venezuela, pero focalizada, con objetivos claros (medibles) y que en el fondo promueva la productividad, la solidaridad con los más vulnerables, y que esté pensada para superar la pobreza y no para reproducirla”. http://prodavinci.com/blogs/devaluacion-y-socialismo-del-s-xxi-son-compatibles-por-asdrubal-oliveros/   En este discurso, se tratan de expurgar las condenas de la pobreza del neoliberalismo. Las razones de esto son variadas: la movilización de los sectores populares ha sido decisiva para la hegemonía del chavismo y para muchos operadores de la oposición, es evidente ya que un discurso netamente excluyente reproduce esa situación y no permite explotar el descontento de los sectores populares. Más allá de eso, hay algo importante: la experiencia de los noventa demuestra, en toda América Latina, que es difícil construir una gobernabilidad si existen protestas o luchas populares de cierta magnitud, así que este replanteamiento de las políticas sociales es necesario para el neoliberalismo si desea poder construir una que sea sostenible en el tiempo.
  3. Apela a la vocación empresarial de cada quien.  El discurso de la sociedad civil oprimida por el Estado ha dado lugar a una apelación al consumidor, al asalariado, al emprendedor, a la familia, etc., es decir, al venezolano cualquiera que tiene que sortear las pruebas que le pone la crisis económica. Eso no solo refleja el desplazamiento de los problemas a esa esfera, sino que, de hecho, es la matriz de un discurso más incluyente donde no resalta la división social o racial, como antes, sino el padecimiento y el malestar comunes a todo padre de familia, asalariado o consumidor. En una situación en la que todos tienen que encontrar una forma de generar dinero y abastecerse, se apela a la población, en tanto que capital humano sometido a una situación crítica y no como sociedad polarizada entre civilizados y peligrosos.

Como hemos visto, esta adaptación —aunque sea táctica— del discurso neoliberal a las nuevas condiciones tiene muchas causas, entre ellas, no es secundaria, las deficiencias de la dirigencia política de oposición. Ante estas críticas, no basta con que digamos “es lo mismo de siempre”, pues no lo es del todo, o que respondamos con un gran discurso histórico o ideológico sobre la gran plaga que es el neoliberalismo. El debate acá está puesto a nivel de la situación actual, y los intentos, ya de negarla, ya de atribuirla a una sola causa, negando los errores propios, no tendrán calado en una población hastiada y llena de malestar.
El socialismo también tendría que dar respuesta desde las situaciones concretas y desde sus propios errores, tanto más cuando muchas críticas hechas por los neo-neoliberales tienen fundamento: por ejemplo, los problemas causados por los subsidios generalizados y las políticas sociales no focalizadas son muy conocidos, y gobiernos aliados, como el de Correa y Lula, han aplicado políticas sociales focalizadas (el programa de Becas Familia de Lula es una de las políticas sociales más importantes de la historia reciente y es un programa focalizado) con lo que la respuesta, desde el campo revolucionario, forzosamente tendrá que ir más allá de los lugares comunes de la negación y de la denuncia para entrar en el terreno no solo de la reflexión y de la autocrítica, sino de la producción de alternativas a nuestra situación. Si no hacemos eso, el socialismo habrá dejado de ser un horizonte para ser, una vez más, solo una colección de fórmulas.