MIENTRAS LOS RICOS PROTESTEN, LOS POBRES SERÁN CHAVISTAS

Lo que ha mostrado el sifrinaje en estos días de revuelta son las características que más rechazan los sectores populares. El exclusivismo estético de las marchas, la opulencia de sus “guerreros”, la soberbia con que deciden trancar calles, los insultos a trabajadores que tratan de superar las barricadas y las “creativas” protestas entre mierdas y desnudos. Todo ese lenguaje ha hecho que brote el clasismo radical de la protesta opositora que con cada acto decide romper las alianzas interclase de las campañas pasadas, a pesar que sus analistas estrellas Luis Vicente León y Michael Pendfold les han explicado pedagógicamente que esa vía solo generará dispersión en la mayoría que necesitan construir.

Los sectores populares descontentos, muchos de ellos “neovotantes” opositores, se acercaron tímidamente a las movilizaciones los primeros días hasta que vieron las muestras de racismo que cundían en ellas. Linchamiento a gente de “color extraño”, irracionalidad en los llamados a violencia, extremismo absurdo. Descubrieron que podía ser cierto lo que repetía la propaganda oficial del “malcomportamiento” de la derecha, y que era mejor ver lo que pasaba desde la TV. y las redes, sin arriesgar tanto. Pero después siguieron los linchamientos a gente común y también a periodistas de medios extranjeros, buhoneros, comerciantes, incineración de un joven, amenazas contra colegios abiertos. La respuesta parece pasiva pero ha sido contundente. Ningún barrio, ni grupo de trabajadores ni estudiantes de liceos públicos se sumaron a la revuelta, que terminó siendo una revuelta de ricos que confunden a los pobres con chavistas. Mientras esto no cambie, los sectores populares se sentirán más protegidos por el chavismo que por las clases altas que siempre los han humillado y reprimido.

-Lo que lograron hacer con el capital político que tenían, a partir de los desaciertos económicos y el fallido decreto de Maikel Moreno, lo han derrochado tontamente, por puro “complejo de clase”.

-Del nudista pacifista pasaron a las hogueras medievales. Y hoy están muy geolocalizados y espantando a sus propias comunidades. Necesitan de una intervención extranjera, o ¿cuánto más puede durar esto sin que comiencen a linchar a sus políticos?

InfraPolítica. En el aeropuerto de Barajas, Madrid, el expresidente español Rodrigo Zapatero estuvo a punto de ser agredido por un grupo de venezolanos que viajaban en vuelos desde Caracas hacia Madrid, así como por familiares que esperaban el vuelo. Apenas el personaje en cuestión salió al espacio público del aeropuerto, las señoras de “buena sociedad” se enfurecieron como si hubieran visto al demonio. Incluso no le importó que una numerosa comitiva le acompañara y rápidamente neutralizara cualquier intento de violencia. Algunas damas mencionaban sin cesar la palabra “linchamiento”. Finalmente, uno de los guardaespaldas con tono andaluz dijo, “estas sudakas qué se han creído”.

Julio Borges no pudo impedir que Capriles pisara el peine de la violencia y con ello terminara acabando con los cuadros y los votos de Primero Justicia. Unos se van con la línea dura de Voluntad Popular y otros se van a la tendencia centrista de UNT y Henry Falcón. En el fallido discurso de la mentada de madre de este sábado, que no recogió ningún medio nacional y ni siquiera sus redes, lo acompañaban los más radicales de sus acólitos y sobre todo los radicales de VP. El discurso no tuvo impacto y evidenció un personaje afectado y sobrepasado por la situación que lo deja en una línea de discapacidad para dirigir un país tan complejo como el nuestro.

Imagen de la semana:

Las masas de la clase media y alta comprueban una vez más que no pueden controlar su deseo destructivo. No les importa hacer gala de su ignorancia. Alguien dice que hay alguien que se parece a alguien, que igual no sabían quién era, pero que no tenía ropa de marcha del este. Lo emprenden a golpes porque se parecía a muchos y a nadie… ¡Métele aunque ande empaltosao! ¡Quémalo que parece chavista! Era un comerciante de una tienda en el CCCT. Se salvó. Si hubiera sido negro lo hubieran prendido en candela. Y nadie de la oposición dice nada. El caos no es solo de liderazgo. Hay un problema en el control personal e interno de cada persona. Si los militantes chavistas y los colectivos, policías y guardias se ponen a hacer lo mismo, estaríamos ya en los prolegómenos de una guerra civil. Allí veríamos imágenes espantosas. Pero el chavismo siempre ha dado plenas garantías a sus oponentes. Aunque sabemos que con protestas similares contra un gobierno de derecha hubiéramos superado con creces las muertes del Caracazo.

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Por Antonio Aponte Hijo / Supuesto Negado