Luis Vicente León, ONGs y bodegones comienzan a quejarse de las sanciones

La medida tomada por el gobierno de Donald Trump de suspender y prohibir los vuelos directos entre Estados Unidos y Venezuela ha descolocado a gran parte de la oposición, dado de que es el sector que más viaja y comercia con el norte.

Luego de que el miércoles el departamento del interior de EEUU diera a conocer la prerrogativa, justificada bajo el argumento de proteger “la seguridad de los pasajeros, aeronaves y tripulación que viaja a o desde el país”, algunos voceros han salido a cuestionar una medida que a todas luces afecta primordialmente a las clases más acomodadas y a los sectores antichavistas.

“La prohibición de vuelos directos entre Venezuela y USA tiene impacto directo sobre los venezolanos no sancionados y con visa americana y sobre los costos de envío aéreo de la población para compensar la escasez y la inflación interna. No encuentro la lógica teórica que la sustenta”, difundió el economista Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis.

El propio Nelson Bocaranda se quejó en un mensaje que trató de disfrazar como informativo pero en el que sin esfuerzo se puede notar el despecho por las incomodidades que ahora deberá sufrir cada vez que viaje: “LOS VUELOS PROHIBIDOS SON DESDE O HACIA EEUU para las líneas estadounidenses o las líneas de otros países. Afecta vuelos desde o hacia EEUU desde Venezuela o hacia Venezuela. Nos sale trasbordo en Colombia, Panamá o Dominicana”.

Por su parte, Feliciano Reyna, quien encabeza la ONG Codevida, usó Twitter para explicar las implicaciones de la medida en los envíos de “ayuda humanitaria”.

“Aunque se consigan rutas alternas, esta medida implicará más tiempo y costos adicionales”, escribió. “Cadenas de frío, necesidades urgentes de medicinas, tiempos de vencimiento cercano, familias con ingresos limitados en el exterior, todas estas son situaciones que afectan los envíos de ayudas por avión desde los EEUU”.

“Esperamos que esta sea una medida temporal y excepcional, y que no se tomen otras que afecten los envíos de ayudas humanitarias y familiares desde los EEUU.  Tiempos y costos adicionales van a ser difíciles de manejar y absorber para muchos programas y familias”, difundió Reyna.

Según el presidente de la asociación de líneas aéreas de Venezuela, Humberto Figuera, cada vuelo directo entre Venezuela y EEUU ofrecía unas 600 sillas diarias, y que además de esos pasajeros, se afectará directamente a las empresas que prestan servicios “puerta a puerta”, sobre todo en lo que respecta al envío de artículos de lujo y delicatesen que luego se venden en Venezuela en los bodegones abastecidos con importaciones y que en los últimos años se han puesto tan de moda en el este de Caracas.

Estos comercios deberán ahora buscar rutas alternas con triangulaciones o sustentarse en el envío martítimo, que aún se mantiene entre ambos países pero que tiene tiempos de espera mucho más largos. 21 días es el promedio que tarda un barco carguero en viajar desde Miami a Caracas.

Hablando de soberanía…

Juan Guaidó, que no ha ahondado mucho en el asunto, interrogado sobre el tema por medios de comunicación, apeló a la carta de la soberanía, pero no de Venezuela, sino de EEUU.

“Sobre la prohibición de los vuelos de EEUU a Venezuela el gobierno norteamericano afirma que es por inseguridad, eso es parte de las decisiones soberanas de un país“, aseveró.

 “Son las medidas de inseguridad que tenemos los venezolanos y es parte de las medidas de una nación”, ratificó.

Por parte del gobierno, Diosdado Cabello especuló que la decisión de Trump fue azuzada por el presidente de Colombia, Iván Duque, y que más que fines políticos, esconde intereses económicos.

“¿Y quién viaja para EEUU? ¿A quién está afectando? ¿a nosotros? No, a los escuálidos. ¿Y quién está pidiendo eso? Duque, para que sean sus empresas las que hagan los vuelos desde Bogotá”, afirmó en su programa Con el mazo dando.

Por Rosa Raydán / Supuesto Negado